“Me jodieron la vida”: el drama de Fabiola Perea, la otra exempleada de Laura Sarabia implicada en caso de ‘chuzadas’
Nuevas declaraciones de Perea reactivan el caso de las ‘chuzadas’ a exempleadas de Laura Sarabia, un expediente que ya deja varios policías condenados y que aún mantiene frentes abiertos en la justicia colombiana.
Uno de los escándalos más sonados del actual gobierno —el del polígrafo y las ‘chuzadas’ a empleadas domésticas de Laura Sarabia cuando dirigía el Dapre— vuelve a estar en el foco de la opinión pública. Este fin de semana se conocieron nuevas declaraciones de Fabiola Perea, una de las afectadas, cuya vida —según su testimonio— cambió para siempre tras el episodio.
“Le agradezco por haberme jodido la vida. Mientras ella sí tiene todas las comodidades de este mundo porque la han cambiado de puesto en puesto en la Presidencia, yo sigo comiéndome ‘la miércoles’, luchándola para trabajar”.
Con esa frase, directa y sin matices, Fabiola Perea resumió a El Espectador el reclamo que hoy dirige a Sarabia, actualmente embajadora de Colombia ante el Reino Unido y quien en su momento fue una de las funcionarias más influyentes del gobierno de Gustavo Petro —considerada durante un tiempo su “mano derecha”—.
A sus 52 años, Perea, marcada por años de trabajo doméstico y por un episodio que —según afirma— trastocó su vida, insiste en que su caso es, ante todo, una búsqueda de justicia.
Al mismo diario le contó que fue desplazada por la violencia paramilitar y que desde joven se dedicó al servicio doméstico en Cali y Bogotá. También aseguró que su situación se agravó tras el escándalo que estalló a finales de enero de 2023 por la desaparición de una maleta con 4.000 dólares en la casa de Sarabia. Desde entonces, dice, su vida se volvió un “calvario”: pérdida de empleos, afectaciones emocionales y problemas de salud.
Lo que se sabe
Hoy se sabe que la Policía elaboró informes de inteligencia falsos para interceptar su teléfono y el de la niñera Marelbys Meza. También se estableció que, ante un juez de control de garantías de Quibdó, fue presentada como alias “La Cocinera”, supuesta integrante del Clan del Golfo.
El 17 de julio de 2025, el Tribunal Superior de Bogotá confirmó la condena de 10 años de prisión contra los policías Alfonso Quinchanegua y Dana Alejandra Cañizales Bonilla por su participación en estas interceptaciones ilegales. La investigación determinó que ambos, entonces funcionarios de la Sijín de Bogotá, alteraron documentos oficiales relacionados con un hurto denunciado por Laura Sarabia.
Por este mismo escándalo, la justicia también ya condenó a 11 años de prisión al capitán Carlos Andrés Correa y al patrullero Jhon Fredy Morales.
Además, la Fiscalía General de la Nación anunció el pasado 29 de enero que llevará a juicio al coronel Carlos Alberto Feria Buitrago por los delitos de peculado por uso, abuso de función pública y constreñimiento ilegal, por su presunta responsabilidad en la realización irregular de una prueba de polígrafo a Marelbys Meza.
El calvario de Perea
Durante meses —según el expediente— sus comunicaciones fueron monitoreadas y su entorno familiar fue investigado. Perea fue reconocida como víctima dentro del proceso penal.
Sin embargo, la disputa jurídica continúa. Junto con su abogado Boris Lombana, demandó a la Nación, pero la Policía se opuso alegando que “la parte actora no allegó medios probatorios para demostrar la falla en el servicio”. En términos simples, sostiene la entidad, no hubo irregularidades de su parte. Presidencia también se desligó, argumentando que la pérdida del dinero de Sarabia era un asunto privado.
Mientras el caso avanza en la justicia administrativa y penal, Perea afirma que el mayor peso ha sido el estigma. Durante tres años —dijo— ha cargado con el señalamiento de ser “La Cocinera” del Clan del Golfo. “¿Cuál Clan del Golfo? Esto es una mentira. Las únicas armas que he empuñado en la vida para sostener a mi familia han sido el trapeador y la escoba”, le aseguró al medio ya mencionado anteriormente.
Relata que tras conocerse el escándalo perdió los trabajos que tenía por días en distintas casas. “Hasta aquí llegué. Estas plagas acabaron con mi vida”.
Y añadió: “No le hicieron daño a cualquiera. Le hicieron daño a una mujer trabajadora, guerrera... Yo necesito saber quién tuvo la culpa de que la vida se la jodieran a uno”.
Sobre Sarabia, insiste en que quiere preguntarle por qué nunca se pronunció si —según ella— conoce su inocencia. Y frente al presidente Petro es tajante: “Que no me veo reivindicada por él porque tampoco dijo nunca nada de lo que pasó en este caso”.
El litigio sigue en curso. Entre expedientes y decisiones judiciales pendientes, el caso de Fabiola Perea permanece abierto, mientras ella insiste en que su principal batalla es recuperar su buen nombre.
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