Pico de lluvias, riesgo para medio país
Hasta ayer, según la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo, se reportaban 18 personas fallecidas.
Periodista de la Universidad del Quindío. De Calarcá.
De los 32 departamentos del país, cuatro están en alerta roja en alguno de sus municipios por riesgo de deslizamiento, y otros 11 con alerta amarilla, lo que supone un riesgo evidente y más por el pico de lluvias que se registrará esta semana, fundamentalmente, sobre la región Andina, según el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam).
Para Christian Euscátegui, jefe de Alertas y Pronósticos del Ideam, el comportamiento de las lluvias se registra según lo previsto, sin estar asociado a ningún tipo de fenómeno climático y aclara que este pico corresponde al comportamiento normal de cada año en la primera temporada de lluvias.
Sin embargo, explica que no por esto se debe bajar la guardia y así como lo recomiendan los organismos de socorro se deben mantener activos sus equipos de gestión del riesgo y el monitoreo a las laderas para evitar cualquier eventualidad.
Hasta el momento, según relata Carlos Iván Márquez, director de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo y Desastres (Ungrd), han muerto 18 personas y han sido atendidas alrededor de 4.000 familias, aunque este es un indicador “menor”, si se compara con años anteriores en los que se alcanzaba a hablar de alrededor de “40 mil ó 50 mil familias afectadas, como sucedía anteriormente”.
El hecho más reciente se dio en Cúcuta, donde la vía que conduce hacia Bucaramanga colapsó y produjo el cierre de este tramo, además de la desaparición de un obrero. Otro reporte similar se registró en la vía que conduce de Medellín al Eje Cafetero, en la que hubo deslizamientos de tierra y roca provocaron el cierre de dos tramos de vía ayer al mediodía.
Otro caso se registró en Soledad (Atlántico) ya que los arroyos provocados por las lluvias causaron emergencias que obligan a declarar calamidad pública.
Así se mantendrá
Frente a la tendencia, Euscátegui resalta: “esperamos que se mantenga esa condición los próximos días, no solo para la Andina, sino para el resto del país y estimamos que las lluvias se extenderán hasta la primera quincena de junio”, explica, al destacar que en la segunda quincena de ese mes se notará la disminución en las precipitaciones.
El funcionario también indica que aunque se ha avanzado en prevención y mitigación del riesgo, “siempre se debe trabajar en función de reducir la pérdida de vidas y de minimizar los impactos negativos”. Se sabe que en la región Andina las lluvias se mantendrán hasta junio, el comportamiento en la región Caribe es diferente, pues el pico más alto será entre octubre y noviembre, es decir, en la segunda temporada de lluvias.
¿Más preparados?
La pregunta durante cada temporada es si los sistemas de alerta temprana funcionan y si el país está preparado para encarar estas contingencias. Para Márquez, el país sí ha aprendido, sobre todo por los antecedentes que dejó la temporada invernal entre 2010 y 2011, que arrojó un saldo de 2.350.032 personas damnificadas y 874.464 viviendas afectadas, según el Registro único de Damnificados de esa temporada, calificada por Santos como “la maldita Niña”.
Márquez también recuerda que “Colombia era muy vulnerable, y el último evento grande que tuvimos fue ese fenómeno de la Niña, pero eso nos dio pie para avanzar en la gestión del riesgo”, lo que ha permitido la construcción de alrededor de 5.400 obras de mitigación, la construcción de 12 sistemas de alerta temprana y se ha contado con una inversión de alrededor de 12 billones de pesos, sin olvidar la tragedia de Mocoa y Manizales, ocurridas en abril de 2017.
Recomendaciones
Este tipo de eventos climáticos dan pie a entregar más recomendaciones, teniendo en cuenta que, según la Ungrd, las 18 personas que han fallecido en esta primera temporada estaban expuestas a las condiciones climáticas, como lluvias, deslizamientos o caída de rayos. La recomendación de los organismos de socorro se basa en permanecer dentro de una vivienda o un sitio cerrado, que es donde se “está más protegido”.
Asimismo, Márquez y Euscátegui dejan claro que aunque es imposible evitar que llueva en un país tropical, no se puede bajar la guardia en lo que tiene que ver con la prevención y hacer caso de las indicaciones de los organismos de socorro.