Un grupo de Menonitas va a juicio por talar bosque de especial importancia ecológica en el Meta
El grupo religioso, de corte evangélico o protestante, habría adquirido más de 100 hectáreas en Puerto Gaitán y fue obligado a devolver el predio “Cuba Libre” al Estado. Esto es lo que se sabe.
Comunicadora Social- Periodista de UNIMINUTO. Fui bibliotecaria y trabajé en Hora 13 Noticias, la Gobernación de Antioquia y hago parte de EL COLOMBIANO. Amante de la música, el cine y la literatura de Dostoyevski, Camus, Orwell, Maquiavelo y el desdichado Poe.
La Fiscalía General de la Nación llevará a juicio a 12 menonitas mexicanos por la deforestación de alrededor de 100 hectáreas (equivalentes a 65 canchas de fútbol) en Puerto Gaitán, municipio del departamento del Meta, donde este grupo protestante se ha venido expandiendo y ha protagonizado tensiones con comunidades indígenas.
Los menonitas, dedicados principalmente a la agricultura, han establecido colonias en zonas remotas de varios países de América Latina en los últimos años y han chocado de manera constante con comunidades indígenas por la deforestación y la acumulación de tierras. También enfrentan denuncias en Perú y Bolivia por prácticas similares.
¿De qué acusan a los menonitas?
Los doce señalados, según conoció El Espectador, fueron identificados como Jacob Lowen Klassen, Johan Wall Froesse, Franz Bergen Peters, Abram Loeven Banman, Abraham Wall Kroeker, Abraham Wall Froesse, Abraham Enns Friessen, Jacobo Janzen Reimer, David Knelsen Guenter, Johan Loewen Neufeld, Bernhard Loewen Wiebe y Jacob Redekop Fehr, quienes deberán comparecer por “tala de bosque natural” y por realizarla “sin contar con los permisos y/o autorizaciones legales” entre 2016 y 2021 en la vereda La Cristalina, en Puerto Gaitán.
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Los integrantes de este movimiento cristiano protestante, al parecer incurrieron en los delitos de aprovechamiento ilícito de los recursos naturales renovables, daño en los recursos naturales, invasión de área de especial importancia ecológica e incendio. Según la investigación, habrían estado involucrados en “la remoción de cobertura vegetal y la tala mecanizada de numerosos árboles de diferentes especies nativas de la región”.
Los daños ambientales
La Fiscalía encontró cuatro puentes, de seis metros de ancho por entre 11 y 16 metros de largo, estructuras que invaden las fuentes hídricas del humedal Laguna del Merey y los caños Chivaliona y Barrulia. El ente investigador aseguró que los miembros de este grupo conocían el alcance de sus acciones y actuaron con voluntad, puesto que poseen experiencia en actividad agrícola y “sabían que para talar árboles y remover la cobertura vegetal se requiere permiso o autorización de la autoridad ambiental y no lo obtuvieron”.
Al remover la cobertura vegetal y talar árboles, se produjo un daño en el recurso natural suelo; “en el recurso natural vegetación, por la eliminación del área boscosa con la tala de numerosos árboles; en el recurso natural fauna, por la afectación de la vida animal, la supresión de corredores biológicos —es decir, los lugares por donde transitan los animales— y la migración o desplazamiento de estos a otras zonas; y en el recurso natural paisaje, ya que se cambiaron las condiciones naturales del lugar y se transformó el ecosistema”, afirmó el fiscal durante una audiencia.
Obligados a devolver el predio “Cuba Libre”
Sin embargo, tras un proceso que se extendió durante 13 años, la Agencia Nacional de Tierras (ANT), mediante una resolución administrativa de 2024, hizo que un grupo de menonitas devolviera el predio denominado “Cuba Libre”, de 63 hectáreas, ubicado en la vereda Nuevas Fundaciones, en Puerto Gaitán (Meta).
El terreno fue adquirido en 2016 por Peter Rempel Fehr, Bernhard Rempel Fehr y Cornelius Rempel Fehr, sin que existieran pruebas de propiedad. En los últimos días de febrero se ha venido haciendo efectiva la recuperación de “Cuba Libre” por parte de funcionarios de la ANT, que según El Tiempo, fue posible gracias a un fallo de tutela emitido el 14 de enero por un juzgado del Meta.
La decisión judicial también obligó a los menonitas a no impedir la presencia de las comunidades indígenas Barrulia, Iwitsulibo, San Rafael de Warrojo y Tsawilonia, quienes ahora toman posesión provisional del bien mientras se adelanta el proceso de adjudicación final y el Ministerio del Interior los reconozca oficialmente bajo la figura de resguardo.
“La comunidad menonita tiene que entender que en este país hay un Estado y hay unas normas. Ellos han sido renuentes a cumplir nuestras decisiones. Ahí yo creo que es clave, en efecto, realizar un diálogo intercultural entre comunidades, porque hay que poner reglas mínimas de convivencia”, indicó Ana Jimena Bautista, directora jurídica de la ANT.
Las prácticas de los menonitas
Los menonitas son un grupo que se creó en el siglo XVI, hacia 1536, en el contexto de la Reforma Protestante en Europa. Ellos son herméticos y autosuficientes, que se oponen al mestizaje, no usan energía eléctrica y se surten de generadores a combustible. Se comunican mayoritariamente entre ellos en alemán, la lengua de sus ancestros.
Ataviados con overoles y sombreros de paja, los menonitas llegaron en 2014 a la región llanera de Colombia, cuando compraron extensos predios para su expansión agrícola. Desde entonces han tenido varios altercados con indígenas, que reclaman el territorio como ancestral. Los menonitas han ido expandiéndose por varios países de la región, puesto que las primeras iglesias en Colombia datan aproximadamente de los años 50.
Con información de AFP*
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