Mujer con trastorno mental busca que su EPS autorice el suicidio médicamente asistido
Un vacío legal impidió que su aseguradora le autorizara practicarse ese procedimiento, así que interpuso una tutela ante la Corte Constitucional.
La historia de Catalina Giraldo Silva, una psicóloga de 30 años, ha abierto un debate inédito en Colombia sobre el derecho a morir dignamente. Tras años de padecer graves trastornos mentales y de someterse a múltiples tratamientos sin éxito, la mujer decidió solicitar el suicidio médicamente asistido, una figura que, aunque fue despenalizada por la Corte Constitucional en 2022, no cuenta con una regulación clara.
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Según le contó Catalina a Noticias Caracol, su vida ha sido una lucha permanente contra un dolor emocional que siente también en su cuerpo. Según relató, la sensación de vacío que la acompaña desde hace años se manifiesta físicamente en su pecho y le provoca angustia constante. Para ella, despertar cada día representa un desafío agotador marcado por ansiedad, desesperanza y episodios de profundo sufrimiento.
La mujer explica que, además del dolor emocional, experimenta síntomas físicos intensos como palpitaciones aceleradas, temblores y dificultad para respirar. Asegura que esa sensación de malestar no desaparece ni siquiera cuando intenta descansar. Las pesadillas y la ansiedad le impiden dormir con normalidad, lo cual prolonga una sensación de agotamiento que la ha acompañado desde los 13 años.
La mujer tiene un diagnosticó de trastorno depresivo mayor, trastorno límite de la personalidad y trastorno de ansiedad no especificado. Durante años intentó distintos tratamientos psiquiátricos y psicológicos. Llegó a probar cerca de 40 combinaciones de medicamentos, estuvo hospitalizada en centros psiquiátricos nueve veces y se sometió a tres ciclos de terapia electroconvulsiva, pero no logró una mejoría clínica significativa.
Después de ese recorrido médico, Catalina tomó en 2025 la decisión definitiva de pedir ayuda para poner fin a su vida. Sin embargo, en lugar de solicitar la eutanasia —procedimiento que sí está regulado en Colombia, después de una sentencia de la Corte Constitucional en 2022— decidió recurrir al suicidio médicamente asistido, un mecanismo en el que el médico proporciona el fármaco, pero es el propio paciente quien lo administra.
De acuerdo con su testimonio, esta alternativa le permitiría evitar intentos impulsivos o clandestinos de suicidio. La psicóloga explica que no desea causar un trauma adicional a su familia ni actuar en secreto. Por el contrario, quiere que su madre y su hermana puedan acompañarla en el proceso y despedirse en un entorno controlado y sin violencia.
Con ese objetivo, en octubre de 2025 solicitó formalmente a su EPS, Sanitas, la autorización del procedimiento. Argumentó que cumple los requisitos establecidos por la jurisprudencia constitucional, que son el padecer una enfermedad grave, tener sufrimiento intenso y ser resistente a los tratamientos disponibles, que afecta su concepto de vida digna.
Sin embargo, la respuesta de la entidad fue negativa. En una carta enviada en noviembre de ese año, la aseguradora indicó que no podía autorizar el procedimiento debido a la ausencia de normas que regulen su aplicación. Aunque la Corte Constitucional despenalizó la eutanasia, dejó en manos del Congreso su reglamentación, lo que ha generado un vacío legal.
Ante esto, Catalina interpuso una acción de tutela con el acompañamiento del abogado Lucas Correa. El objetivo es que la Corte Constitucional estudie su caso y ordene no solo la autorización del procedimiento para ella, sino también que el Ministerio de Salud establezca una regulación que permita aplicar esta figura dentro del sistema de salud, según explicaron ella y el litigante a Noticias Caracol.
Correa sostiene que la asistencia médica al suicidio podría evitar muertes traumáticas y ofrecer un final más acompañado y seguro a quienes enfrentan enfermedades que consideran incompatibles con tener una vida digna. Según datos citados por el abogado, en Colombia se registran cerca de 2.800 suicidios al año, una cifra que ha ido en aumento durante la última década.
La decisión de Catalina es respaldada por su madre, María Ángela Silva, quien ha presenciado durante años el sufrimiento de su hija. Aunque reconoce el dolor que implica aceptar esa posibilidad, afirma que su mayor deseo es que ella deje de sufrir. Para ella, acompañarla en esa decisión sería un acto de amor, incluso si mantiene la esperanza de que ocurra un milagro que cambie el rumbo de la historia.
Mientras espera una respuesta de la justicia, Catalina ha intentado suicidarse en nueve ocasiones, pero ahora busca hacerlo de manera segura, acompañada y sin violencia. Su caso podría convertirse en el primero en Colombia en abrir el camino para el suicidio médicamente asistido, un debate que sigue pendiente en Colombia y que plantea profundas preguntas éticas, jurídicas y humanas sobre el derecho a decidir el final de la propia vida.
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