Colombia

Los municipios devastados en el Valle: Roldanillo debe tumbar la iglesia, la alcaldía y 500 casas

El panorama es desolador. El terremoto pasó, solo que ahora empieza lo más complicado: la reconstrucción. Las autoridades avanzan en la consolidación de un balance sobre la situación en varios municipios del departamento.

Loading...

Estudié periodismo en la Universidad del Rosario en Bogotá, con mención en Relaciones Internaciones. Fui editora del medio universitario Plaza Capital e hice mis prácticas profesionales en la Unidad Investigativa del periódico El Tiempo. En el periodismo tengo gusto por temas investigativos, políticos, de denuncias y sobre coyuntura internacional. Apasionada por la lectura, los capuchinos y los atardeceres.

hace 1 hora

“Pues sacamos fuerza que Dios nos da. Si nos tiene aquí con vida y no nos pasó nada, es porque tenemos que salir adelante”. Con la voz quebrada y los ojos llenos de lágrimas, así resumió el alcalde de Roldanillo, Valle del Cauca, Jaime Ríos Álvarez, lo que han sido estos días después del terremoto que sacudió al país.

Solo esa frase del mandatario local refleja el sentimiento que hoy atraviesa a muchos residentes de los municipios del Valle.

En particular, Roldanillo, reconocido por su tradición cultural, su arquitectura y por ser la tierra del maestro Ómar Rayo, quedó marcado por la fuerza del sismo. Mientras los equipos de emergencia continúan recorriendo calles y viviendas para determinar la magnitud de los daños, decenas de familias intentan dimensionar sus pérdidas, en medio de lo que apenas inicia: la reconstrucción de los lugares en donde vivían.

El municipio más golpeado del Valle del Cauca es El Cairo, donde se estima que cerca del 80 % quedó destruido tras el terremoto. El balance que se ha ido conociendo hasta ahora da cuenta de un colapso masivo de viviendas y de dos personas fallecidas.

Es, justamente, la magnitud de las afectaciones la que ubicó a este municipio entre uno de los puntos más críticos de la emergencia en el departamento, con daños que obligan a las autoridades a concentrar allí parte de las labores de evaluación y atención.

Roldanillo también es una de las poblaciones con mayores daños. Allí, más de 1.200 viviendas resultaron afectadas y cientos de ellas quedaron en pérdida total. La fuerza del movimiento telúrico no se limitó a las casas de las familias: también alcanzó el centro histórico del municipio y comprometió varias de sus edificaciones más representativas.

En Buenaventura, la emergencia alcanzó una dimensión crítica. El municipio fue declarado en calamidad pública y el reporte conocido hasta ahora señala 16 personas fallecidas. A las pérdidas humanas se suman dificultades para la movilidad y el acceso a la ciudad, debido a los deslizamientos y cierres viales que se presentaron después del terremoto.

Esta situación afecta el abastecimiento y complica la atención de la emergencia, mientras la red hospitalaria, de por sí, ya opera al límite de su capacidad.

En El Águila, el hospital municipal sufrió daños de gran magnitud en su infraestructura y también se reportaron afectaciones severas en viviendas e infraestructura pública.

Una situación similar se registró en Argelia, donde el hospital también colapsó como consecuencia del terremoto. Ante las graves afectaciones estructurales, las autoridades solicitaron hospitales de campaña para poder mantener la capacidad de atención a la población afectada y responder a las necesidades derivadas de la emergencia.

En Sevilla, el terremoto dejó al menos tres personas fallecidas, además de daños importantes en viviendas e infraestructura. En Calima El Darién, por su parte, se contabilizan cuatro fallecidos (menores de edad) y las autoridades departamentales también han reportado afectaciones significativas.

Buga enfrenta episodio grave. Allí se registraron tres fallecidos. La emergencia también dejó 38 heridos que tuvieron que ser atendidos durante las primeras horas posteriores al terremoto.

En Zarzal también se reportan al menos dos víctimas mortales y daños en viviendas. La localidad hace parte del grupo de poblaciones donde las autoridades continúan evaluando las consecuencias del movimiento telúrico y consolidando información sobre las estructuras afectadas.

La Unión completa este panorama de afectaciones. Allí se registró una víctima fatal y uno de los principales impactos se produjo sobre la infraestructura vial.

El puente que comunica a este municipio con La Victoria colapsó, lo que dejó comprometida la movilidad entre ambas poblaciones y se convirtió en uno de los daños de infraestructura más relevantes reportados en esta zona del departamento.

El balance muestra una emergencia que se extiende por distintos puntos del Valle del Cauca y que va mucho más allá de las cifras de víctimas. Viviendas, hospitales, edificios públicos y estructuras fundamentales para la movilidad resultaron afectados por el terremoto.

El caso de Roldanillo

Uno de los casos más preocupantes lo refleja Roldanillo. Donde la magnitud de la emergencia comenzó a conocerse con mayor claridad durante recorridos posteriores al terremoto.

El alcalde Jaime Ríos Álvarez calculó que cerca de 1.200 viviendas resultaron afectadas y que unas 500 quedaron completamente destruidas, reducidas a escombros en cuestión de segundos.

A esa cifra se suman las familias que, aunque sus casas permanecen en pie, no han podido regresar por el riesgo que representan las grietas y los daños estructurales. Ingenieros especializados se han desplazado hasta el municipio para revisar las edificaciones y establecer cuáles pueden ser habitadas y cuáles deberán ser evacuadas o demolidas.

Por ahora, las autoridades han ordenado desalojar más de 15 inmuebles. No se trata necesariamente de grandes edificios, pues buena parte de las construcciones de Roldanillo no cuenta con estos, pero los daños estructurales obligan a extremar las medidas de precaución.

Mientras las autoridades departamentales y municipales avanzan en el proceso para dimensionar el tamaño real de la tragedia y definir qué se necesitará para reconstruir, el panorama que describió Ríos es desolador.

En entrevista con Blu Radio, el mandatario local contó que la destrucción no solo tocó las viviendas de las familias del municipio, sino también algunos de los edificios y lugares más emblemáticos del municipio.

Dos hoteles tendrán que ser demolidos. También varias edificaciones antiguas del centro histórico, que durante décadas hicieron parte de la memoria e identidad del municipio, corren la misma suerte. Para los habitantes, la pérdida no es solamente material. También significa ver desaparecer lugares que hicieron parte de la historia y la cotidianidad de varias generaciones.

La sede de la Alcaldía, la Casa de la Cultura y la iglesia del pueblo —considerada patrimonio cultural— quedaron gravemente comprometidas. Las autoridades deberán determinar ahora cómo recuperar estos espacios y, en algunos casos, si es posible reconstruirlos conservando su valor arquitectónico e histórico.

Uno de los alivios dentro de este panorama fue el estado del Museo Rayo, uno de los principales referentes culturales del municipio. Según el alcalde, el museo presentó afectaciones en algunas paredes, pero no sufrió una destrucción estructural como la registrada en otros lugares.

El terremoto también golpeó la vida cotidiana de los habitantes. El servicio de agua potable se vio afectado por la ruptura de una tubería que abastece a varios municipios del norte del Valle.

Ante la emergencia, comenzaron a llegar carrotanques y donaciones de agua desde Palmira y otras localidades, mientras las autoridades continúan en labores para restablecer el suministro.

La solidaridad de los propios habitantes también se convirtió en una de las principales herramientas para enfrentar la emergencia. Jóvenes del municipio se han sumado a las labores de remoción de escombros y recuperación de las zonas afectadas.

“Han salido muchos jóvenes, gracias a Dios, a recuperar el municipio. Eso nos ha ayudado mucho a recuperar la fuerza (...). Pero no perdimos vidas”.

También informó que alrededor de 50 personas permanecen en albergues, mientras otras familias decidieron abandonar temporalmente sus viviendas y refugiarse en casas de familiares y amigos en otras zonas.

El municipio recibió la visita de la gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, y de la ministra de Transporte, Elsa Noguera, quien acudió como delegada de la Presidencia.

Las autoridades comenzaron a recopilar información sobre las afectaciones para establecer las necesidades de reconstrucción y definir las ayudas que deberán llegar desde el Gobierno nacional.

Pero detrás de las cifras, los censos y los informes técnicos está el impacto emocional de una tragedia. El propio alcalde no pudo contener las lágrimas mientras relataba lo que ha encontrado durante los recorridos por las calles de Roldanillo.

“Es triste ir a recoger todo lo que quedó del pueblo”, dijo.

Aun así, el mandatario insistió en que el municipio no puede detenerse. “Yo sé que vamos a reconstruir Roldanillo y vamos a apoyar a todos los comerciantes y a la gente que quedó”, dijo.

Es cierto que el terremoto dejó pérdidas que tardarán tiempo en repararse, pero también una comunidad que, entre el dolor y la incertidumbre, ya empezó a levantar lo que quedó en pie.

Para consultar contenido premium o profundizar sobre sus temas de interés de Medellín, Antioquia, Colombia y el Mundo, regístrese aquí.

Apenas comienza una tarea tan importante como la del rescate: la reconstrucción de pueblos, municipios y ciudades. Para lograrlo no basta la voluntad; también será indispensable el respaldo económico del Gobierno nacional.

Ahora, con Abelardo de la Espriella al frente del país, se abre una oportunidad para materializar una de las promesas que más ha reiterado: gobernar para las regiones. El mandatario ya ha anunciado ayudas y subsidios para atender la emergencia.

Lea también: Terremoto en Colombia: ya son 265 muertos, más de 3.000 heridos y 496 desaparecidos