Colombia

Orinoquía reclama ajustes a las zonas especiales

El reto del Gobierno será lograr un equilibrio entre los incentivos para la agroindustria y la protección a los pequeños propietarios de tierra.

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Politólogo y abogado. Ni derecha ni izquierda. Política y deporte, los temas que me gustan. Viendo los toros desde la barrera.

04 de diciembre de 2014

Como una oportunidad para la región calificaron los empresarios de la Orinoquía el proyecto de ley que crea y regula las denominadas Zonas de Interés y Desarrollo Rural y Económico, Zidre, porque permitirá ajustar la normatividad y dar estabilidad jurídica a los inversionistas.

Así lo plantean desde Asorinoquía, una entidad privada sin ánimo de lucro creada por empresarios de la región, que tiene como propósito la promoción y apoyo de iniciativas que busquen el desarrollo regional.

Clara Serrano, directora de la entidad, afirmó que además de ver con buenos ojos el proyecto de ley le piden al Gobierno que aproveche esta oportunidad para llenar los vacíos jurídicos que dejó la Ley 160 de 1994 y que, según Serrano, dieron pie a una equivocada interpretación de la norma, generando inseguridad jurídica en los inversionistas y una serie de señalamientos injustos.

“El hecho no afecta a una pocas empresas como se dice, sino a cerca de 600.000 predios que no tienen más de una unidad agrícola familiar”, aclaró.

Serrano dijo también estar preocupada porque la incertidumbre está ahuyentando la inversión que ha impulsado el PIB de la región y ha promovido el desarrollo de los municipios. ”Algunos de los inversionistas que estaban se fueron, los que aún están aquí tienen todo parado y los que pensaban venir no se han decidido hasta tanto no haya mayor claridad en los temas legales”.

Medidas para las Zidre

Para el Gobierno, las Zidre son áreas aisladas de los centros urbanos, que demandan elevados costos de adaptación productiva, tienen poca población, mucha pobreza y, además, no cuentan con la infraestructura mínima para el transporte y la comercialización de los productos, por lo que requieren de unas medidas especiales.

Las Zidres son, igualmente, zonas cuyas características geológicas y climáticas, hacen que la eficiencia se logre a través del desarrollo de proyectos productivos a mayor escala que permitan maximizar la productividad de la mano de obra.

El quid del asunto es que esta ley, que incentivaría la llegada de inversionistas a la altillanura, favorecería, como lo afirma el senador del Polo Democrático Iván Cepeda, la acumulación ilegal de tierras.

De hecho, aún está en la memoria de la opinión pública el escándalo que se desató el año pasado tras las denuncias que señalaron a grandes conglomerados empresariales de valerse de argucias jurídicas para acumular tierras en los Llanos.

En contra de la negociación

Cepeda, quien solicitó en el Congreso el archivo de la iniciativa y es uno de los mayores críticos de la misma, acusó al Gobierno de estar promoviendo una contrarreforma agraria que, según él, iría en contravía de lo acordado hasta el momento entre el Gobierno y las Farc en La Habana.

“El Gobierno, junto con la Unidad Nacional, busca impulsar una verdadera expropiación en contra de lo que queda del campesinado en la altillanura e impulsar la contrarreforma agraria más agresiva que hayamos conocido, después del proceso de despojo a sangre y fuego que vivimos en las últimas décadas a favor de las grandes empresarios”.