Atentados de Farc se han reducido, pero extorsiones aumentan
La Fundación Paz y Reconciliación, en alianza con la Agencia Española para la Cooperación Internacional y el Desarrollo - Aecid, presentó el informe sobre la situación del conflicto armado en Colombia en el período 2013 - 2014.
Allí se refleja que las acciones armadas contra la población civil por parte de las Farc han venido en descenso desde que se iniciaron los diálogos de paz. El informe, sin embargo, también advierte sobre el incremento de amenazas y extorsiones contra empresas privadas en las zonas de influencia de este grupo guerrillero en los últimos dos años.
De acuerdo con Pablo Gómez - Tavira, representante de la Aecid en Colombia “este es un momento histórico para Colombia, pues es la oportunidad de cambiar el país de una manera bastante significativa y para bien”.
Gómez - Tavira destaca que “en los últimos años se han presentado reducciones en términos de fallecidos por cuenta del conflicto, personas desplazadas, en situación de pobreza extrema y desempleadas a lo largo y ancho de todo el territorio nacional”.
A pesar de esto, el español afirma que “la inequidad se mantiene”. De hecho Gómez - Tavira compara el desarrollo de Bogotá con países como Grecia o Croacia, mientras que compara el desarrollo de las regiones más apartadas de Colombia con países africanos como Zambia o Chad.
En este sentido, el español recordó que la paz de Colombia es un tema que debe tener su enfoque principal en las regiones del país. Para ello, afirmó que considera importante el apoyo internacional, especialmente por parte de su país, ya que según él “España tiene experiencia en posconflictos como los de Guatemala y Kosovo”.
Investigación en los territorios
El director de la Fundación Paz y Reconciliación, León Valencia, afirmó que los resultados del informe que presentan son bastante fiables, porque surgen de una investigación de varios meses en los territorios más afectados por la violencia.
A través de esta investigación se encontró que existen 281 municipios de Colombia que se deben considerar como prioritarios. En ellos es donde hay una mayor confrontación armada, en la cual el Estado y las guerrillas se disputan el territorio, poniendo en riesgo y afectando a la población civil.
Los temas que según Valencia afectan más a estos municipios, son la pobreza extrema, la presencia de grupos armados y economías ilegales, tanto del narcotráfico como de minería, así como por el hecho de que constituyen corredores estratégicos para que los grupos ilegales saquen sus productos del país.
Cambio en el accionar armado de las Farc
El investigador de la Fundación Paz y Reconciliación, Ariel Ávila presentó las cifras exactas relacionadas con el accionar armado de los grupos ilegales en el último año. Según el informe, en el último año, las Farc redujeron sus acciones armadas en un 40%.
Entre otras, porque este grupo armado ha dejado de lado estrategias como el boicot electoral en que no permitía a los candidatos de elecciones regionales hacer campaña en las zonas rurales de los municipios a costa de su propia vida o libertad personal.
Allí también se revela que las Farc han cumplido con 98% de las treguas unilaterales que han declarado a lo largo del proceso. Según el informe, se muestra una alta coincidencia entre lo que ocurre en La Habana y el accionar bélico de las Farc.
Según Ariel Ávila “esto se ve en que, cuando el proceso marcha bien, las acciones armadas se reducen, pero cuando el proceso anda mal o tiene problemas, estas acciones se incrementan”.
El informe también revela que, ya sea por voluntad propia o por presión de la Fuerza Pública, las Farc se han retirado de muchas zonas que solían ocupar. A pesar de esto, las acciones de las Farc en zonas donde todavía permanecen, se han inclinado más hacia la presión armada contra sectores privados como las multinacionales mineras y petroleras.
Según Ariel Ávila, “las Farc que vemos hoy, son mucho más políticas que antes, pero siguen presionando a la población civil en esos términos haciendo uso de la violencia”.
Ávila también asegura que, con base en experiencias de otros países, se ha definido que la fase fundamental del posconflicto serán los primero 12 a 18 meses después de la firma de un acuerdo de paz con las Farc. En este sentido, Ávila afirma que “el Estado debe llegar con todos sus servicios para atender a la población que ha vivido bajo el yugo de la violencia por muchos años”.
De no hacerse esto, Ávila asegura que “el postconflicto será un fracaso y las Farc no se desmovilizarán completamente o surgirán nuevos grupos armados ilegales”.
De los 281 municipios, 87 son considerados de prioridad muy alta, significando que, una vez las Farc se retiren de allí, el Estado deberá llegar para brindar apoyo a los campesinos de esas zonas si lo que busca es ganarse la confianza de ellos.
A esto se suman 85 municipios de prioridad alta, donde también es importante la llegada de las instituciones del Estado para evitar removilización de grupos armados y atender a los campesinos en situación vulnerables. Los 104 municipios restantes son de prioridad media, queriendo decir que si bien hay riesgo para la población, el cual debe ser atendido no representan tanto riesgo como los anteriormente mencionados.
Para todos, la prioridad fundamental es que se mejore el acceso a ellos, ya sea por vías terciarias, las cuales deberán ser mejoradas, o por vía fluvial, en la cual se debe garantizar la seguridad de la navegación.
Preocupación por Plan de Desarrollo
La Fundación Paz y Reconciliación llamó la atención al Gobierno Nacional por el hecho de que no encuentra en el Plan Nacional de Desarrollo presentado ante el Congreso de la República, planes específicos con respeto a La Paz y el postconflicto en estos municipios prioritarios.
Según Ariel Ávila, “la ausencia de presupuesto para esto es preocupante porque lo municipios prioritarios tienen un alto riesgo de que la violencia vuelva a surgir si no se atienden las necesidades básicas de los mismos”.
Para él, “es necesario que el Gobierno designe un presupuesto específico para apoyar el desarrollo en estos municipios y garantizar la no repetición de la violencia armada”.
Preocupa el resurgimiento del Eln
El informe revela que, a medida que las acciones armadas de las Farc han disminuido, las del Eln se han intensificado. Si bien, las cifras muestran que el Eln se ha reducido en tamaño, su accionar bélico se ha incrementado en los últimos años.
Ariel Ávila afirma que esto puede deberse a la toma de territorios dejados por las Farc y un incremento en actividades ilícitas como el tráfico de estupefacientes o la extorsión a empresas privadas.
Por esta razón instó al Gobierno a tomar acciones para controlar al Eln y llevarlo lo más pronto posible a iniciar un proceso de paz. Según Ávila, “entre más crezca el accionar del Eln, más crece el riesgo humanitario para los colombianos”.