Paz y derechos humanos

Milton Davinson, el soldado que nunca desdibujó sus sonrisas

Sus compañeros dicen que fue muerto con tiro de gracia, Medicina Legal lo desmiente.

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Amo el periodismo, y más si se hace a pie. Me encantan los perros, y me dejo envolver por una buena historia. Egresado de la Universidad de Antioquia.

06 de diciembre de 2014

Cuentan los compañeros del soldado Milton Davinson Ruiz, que lo único que no perdía el militar, incluso en los momentos más cruentos de la guerra que le tocó vivir, era su sonrisa.

Sonreía para todo. Cuando iba a comer, al lavar su uniforme, al bañarse, al portar el camuflado militar. “Con decirle que su sonrisa alumbraba tanto, que nosotros lo molestábamos de noche diciéndole que no se riera porque nos podía ver el enemigo”, dice el soldado Mondragón, compañero de Ruiz en la Fuerza de Tarea Conjunta Quirón.

Pero la sonrisa del soldado Ruiz se apagó a los 27 años de edad. Se apagó por los disparos de fusil tras un enfrentamiento con al columna “Alfonso Castellanos”, del frente 10 de las Farc en la vereda Las Nubes, del municipio de Tame, Arauca, el 9 de noviembre.

El soldado Jhonatan Díaz relató como fue la muerte de su compañero Ruiz: “En el momento que a mí me estaban amarrando, yo mire a mi parte izquierda y veo al lanza en el suelo, él todavía se movía y se quejaba y llegó el bandido y lo remató con un disparo en la cabeza”.

Llegó al Ejército hace 2 años

El soldado Ruiz Caicedo pasó su niñez en El Charco, Nariño, una población acostumbrada a trabajar el campo, a sembrar plátano y yuca hasta que llegó la bonanza cocalera.

“A él no le gustaba nada de lo que tuviera que ver con la coca. Su padre, Lino Ruiz, un campesino criado con los buenos valores, le decía a cada instante que esa plata era maldita y el que se metía en esos negocios, terminaría enredado en malos pasos”, cuenta su primo Edilson.

Sin hacer nada en su pueblo natal, “morocho”, como le decían sus amigos, se fue al Ejército. Pensaba que era mejor estar allá que parado en una esquina sin hacer nada o con malos pensamientos —otra enseñanza, esta vez de su madre Juana Caicedo—.

Entonces se fue al Ejército. Entre el 2008 y el 2010 prestó su servicio militar en el batallón de Inafantería No. 25. Un año después, en noviembre de 2011, ingresó al curso 3921 como soldado profesional y se graduó de su curso el 28 de enero del 2012.

“Siempre se destacó como un soldado eficiente y muy servicial. Su hoja de vida fue intachable y cuando prestó servicio su conducta fue excelente”, precisaron fuentes de la Fuerza de Tarea Quirón.

El domingo 9 de noviembre, antes de su muerte, el soldado Milton Davinson no sonreía como siempre. Dice Mondragón que tal vez presentía la desgracia. No pudo llamar a su familia a despedirse. “Se fue dejando su sonrisa como recuerdo”, suspira Mondragón.