Colombia

Robaban gasolina a través de túneles entre Magdalena Medio y Occidente de Antioquia

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Periodista de la Universidad Pontificia Bolivariana. Magíster en Periodismo Multimedia de la Universidad Autónoma de Madrid-ELPAÍS.

06 de octubre de 2016

La Policía Nacional capturó este jueves a 13 personas, pertenecientes a la banda de “Los Topos”, señalados de extraer ilegalmente gasolina y Acpm, de la línea Sebastopol, que era distribuido entre el Magdalena Medio y el Occidente antioqueño.

En el reporte entregado por la Policía, el operativo se realizó en Medellín, Cisneros, Santo Domingo y Amalfi (Antioquia), y Cartagena (Bolívar), lugares en donde los agentes lograron la aprehensión los dos cabecillas de la banda delincuencial, además de los auxiliadores, los instaladores de válvulas, los receptadores, entre otros.

En el aeropuerto Internacional Rafael Núñez de Cartagena fue detenido un hombre conocido en el mundo delincuencial como alias “Juan Topo”, sindicado líder de la organización. Las investigaciones establecieron que habría viajado de Amalfi a Medellín, para cobrar un giro en una casa de chance, y posteriormente, abordó un vuelo rumbo a la capital de Bolívar, donde era esperado por la Policía Nacional.

“Juan Topo”, de 30 años de edad, hace ocho años habría iniciado como instalador de válvulas sobre el poliducto, y en 2014, se convirtió en cabecilla principal de “Los Topos”. Anteriormente, estuvo vinculado a una investigación por apoderamiento de hidrocarburos, y tiene antecedentes judiciales por uso de documento falso y tráfico de estupefacientes.

El otro cabecilla que cayó, es conocido con el sobrenombre de “Jader”. Según las investigaciones era quien sacaba el combustible de las zonas de extracción, conseguía conductores y clientes para la venta, y contrataba personal para que perforara el tubo y realizara el trabajo artesanal de hurto.

Estos robaban el combustible a través de túneles de hasta 100 y 200 metros de profundidad, que habían sido cavados por los mismos “Topos” con taladros industriales y los cuales habían sido utilizados por la banda delincuencial para perforar el poliducto e instalar sus válvulas y llaves de paso de pulgada y pulgada y media. Estos sacaban el producto en mangueras hasta pimpinas y camiones cisterna.

De la investigación de ocho meses de duración, las autoridades establecieron que las válvulas eran abiertas diariamente entre una y dos horas, tiempo en el que lograban llenar un carrotanque con capacidad de almacenar 6.000 galones. Asimismo, las pruebas recopiladas evidenciaron que “Los Topos” pagaban 3 y 5 millones de pesos por la construcción de los túneles y la ubicación de las llaves de paso.

El combustible, según las autoridades, terminaba en el occidente antioqueño abasteciendo las máquinas retroexcavadoras utilizadas en labores de minería criminal, y en expendios clandestinos que lo vendían a transportadores de carga y de servicio público.

Los 13 integrantes de “Los Topos” quedaron a disposición de un juez de control de garantías. Llamó la atención que, siete de los 13 capturados, tienen antecedentes por diferentes delitos, como lesiones personales, hurtos, violencia intrafamiliar y actos sexuales abusivos con menores de edad.

Una actividad subterránea

La Policía Nacional detectó seis casos de apoderamiento ilegal del combustible, con una particularidad, la localización subterránea de válvulas a lo largo del Magdalena Medio, entre Sebastopol y Medellín, en tramos de difícil localización del polioducto que transporta gasolina y Acpm.

Según la Policía Nacional, la modalidad delincuencial bajo tierra no había sido identificada a gran escala ni con el nivel de apoderamiento que dejó al sector pérdidas cercanas a los mil millones de pesos.

Las autoridades dijeron también del irreversible daño ambiental ocasionado por la banda criminal debido a las fugas de combustible ocasionadas por la precaria instalación de algunas válvulas y la voladura de otras ante la fuerte presión de la gasolina y el Acpm, que alcanza las 1.800 libras por centímetro cuadrado.

El daño por vertimiento de ese combustible al ecosistema tardará 100 años en resarcirse aunque las labores de limpieza de Ecopetrol sean inmediatas.