Cinco famosos que se quemaron intentando llegar al Congreso
Deportistas, locutores y hasta una reina de belleza intentaron ganarse una curul. La fama no se traduce en sufragios y en Colombia siguen primando los políticos de siempre.
Los partidos tradicionales, en la búsqueda desesperada de votantes, pusieron en sus listas al Congreso los nombres de personajes famosos que, pese a su gran reconocimiento, no obtuvieron la cantidad de votos esperada.
Una vez más se demostró que los famosos y queridos por los colombianos no siempre inspiran a los jóvenes y tampoco generan la confianza necesaria entre los viejos.
Catherine Ibargüen, Juan Carlos Henao y Jackeline Rentería, tres deportistas reconocidos en todo el país, así como Jaime Andrés Motta, distinguido por su trabajo como locutor de Los 40 Principales, y Vanesa Mendoza, exreina de belleza, no lograron suficientes votos para quedarse con un escaño en el Congreso.
El intento de Dilian Francisca Toro, directora del Partido de La U, por renovar la imagen de su colectividad con Caterine Ibargüen como cabeza de lista al Senado, no llegó más allá del marketing.
Si bien en muchas ocasiones las cabezas de lista se quedan con una votación importante –simplemente por tener el primer número que aparece en el tarjetón–, este no fue el caso. El de Ibargüen es especialmente llamativo porque obtuvo solo 42.733 votos frente a sus compañeros de lista que lograron más de 63.896. Lo mismo pasó con Jackeline Rentería, quien sumó apenas 2.842 votos para llegar a la Cámara de Representantes por el Valle del Cauca, con el mismo partido.
Ambas prometían una agenda enfocada en los deportistas y en mejorar sus condiciones laborales, pensionales y más, pero con eso no conquistaron a las mayorías.
Aparte de ellas dos, también Juan Carlos Henao, exfutbolista del Once Caldas, trató de quedarse con una curul de la Cámara por el departamento de Caldas con el partido Gente en Movimiento, de Mauricio Lizcano (expresidente del Senado). De la misma forma que les ocurrió a Ibargüen y Rentería, su s fanáticos no se reflejaron en votos. Apenas 9.536 personas marcaron su número en el tarjetón.
Quizás la falsa creencia de que por ser deportistas podrían capturar los votos de los jóvenes los llevó a confiarse en exceso. Sin embargo, la fórmula de lanzar nombres reconocidos a la política no es nueva y no sirve generalmente, a pesar de las excepciones, en un país tradicionalista como Colombia.
Para Mateo Ortiz, del Observatorio Javeriano de Juventud, ninguno de estos personajes tenía una agenda en favor de los jóvenes, pero tampoco algo que cautivara a la ciudadanía en general, más cómoda eligiendo a personas con experiencia en la arena política.
Además de esto, en Colombia “preferimos a la gente vieja conocida que vieja por conocer”. Es por eso que los políticos con experiencia –a pesar de la llegada de algunas caras nuevas al Congreso en esta ocasión– siguen con fuerza.
“Generalmente estas figuras no tienen muchas posibilidades de pasar en el Congreso, no es fácil competir con los políticos”, explica el analista Yann Basset.
Así también se quemaron otros dos famosos que se lanzaron con el Centro Democrático: la exreina Vanesa Mendoza y el exlocutor de Los 40 Principales Andrés Motta. Lejos del deporte, pero reconocidos en redes sociales y en medios de comunicación, buscaban una curul en la cámara alta del Congreso con el Centro Democrático.
Mendoza solo ganó 4.367 votos y su campaña sonó poco, pese a tener experiencia como representante a la Cámara en la Circunscripción Afro. En el pasado, otras figuras públicas han querido ocupar ese asiento, valiéndose de su fama para lograrlo, pero la competencia es completamente diferente para los escaños nacionales y departamentales. Motta obtuvo apenas 7.630 sufragios.
Lo anterior, sin embargo, no quita que tuiteros y youtubers lograron una curul, como Ariel Ávila o John Pe, de la Centro Esperanza. Pero sus casos no son la regla y, por ahora, en Colombia los políticos de pura cepa seguirán dominando en las bancadas