Política

Un tren a Venezuela y trabajo público para desempleados: las propuestas del presidente Petro difíciles de cumplir

El plan de gobierno de Gustavo Petro deberá ser presentado una vez asuma como presidente al Congreso de la República, serán los legisladores los que determinen la viabilidad de los proyectos y aprueben o no su ejecución.

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20 de junio de 2022

Un ferrocarril hacia Venezuela, trabajo a todos los desempleados y condonar deudas de Icetex son algunas de las propuesta que reposan en el plan de gobierno del presidente electo, Gustavo Petro, algunas de ellas, dicen los expertos, son inviables o difíciles de ejecutar.

Petro y Márquez comenzarán su mandato con una serie de promesas muy difíciles de cumplir y que les impone el reto de demostrar cómo las van a ejecutar. Su abanico amplio de propuestas implica un gasto social significativo que requerirá, según sus propias palabras, una reforma tributaria de 50 billones de pesos anuales que comienza por apretar a los 4.000 más ricos de Colombia.

Según los cálculos del matemático Sergio Fajardo el amplio plan de Gobierno del hoy presidente electo, costaría 129,5 billones de pesos. Y a eso se le sumarían los 10 billones de pesos de educación superior gratuita universal.

Entre sus propuestas más llamativas, se cuenta la de conectar a Colombia con Venezuela, reviviendo el ferrocarril entre Norte de Santander y Táchira, hacia Maracaibo. El objetivo, según les dijo a los habitantes de Cúcuta, es potenciar la expansión de la ciudad y hacer de esa capital una de las ciudades más prósperas del país.

Darío Hidalgo, doctor en Ingeniería de Transporte, le dijo a este medio que hay un Conpes en el que se listan varios proyectos de transporte ferroviario y ese no está contemplado entre las prioridades. “Indicar que es una opción de inversión viable es prematuro sin conocer más elementos del proyecto aún a nivel de prefactibilidad”, dijo.

A propósito, cuando era precandidato presidencial del Pacto Histórico, Petro también propuso construir un metro “moderno, elevado y eléctrico” para conectar al país desde Barranquilla hasta el puerto de Buenaventura, en el Valle del Cauca. Pero después de recibir muchos ataques, insinuó que su plan no era que lo financiara el Gobierno y la propuesta quedó ahí.

Por otro lado, una de sus promesas bandera es que el Estado les dé trabajo a todos los que no lo consigan en el sector privado. Las cifras muestran que hoy en día 1,2 millones de personas son empleadas públicas.

Si se miran las cifras de desempleo publicadas por el Dane, a abril de este año había 2,8 millones de personas sin trabajo. Según la lógica de este proyecto, podrían ser empleados por el Estado, que correría el riesgo de incrementar muy innecesariamente la burocracia e incurrir en un posible detrimento.

Esto contrasta con sus planes de dejar de extraer petróleo, que podría significar la pérdida de 200 mil empleos directos en el país. La cifra de personas que buscan ocupación incrementaría todavía más.

Esto sin mencionar la pérdida del 12% de los ingresos corrientes que Colombia genera por la venta de petróleo y al 5% del Producto Interno Bruto de toda la cadena productiva.

Para compensar ese golpe financiero, Petro dice que taparía el hueco fiscal con 12 millones de turistas, que según él lograrían producir suficientes ganancias para que el golpe económico no se sienta. Actualmente, el país recibe 4,5 millones de turistas al año.

Aparte, el nuevo presidente electo quiere condonar las deudas de Icetex, que tiene 13 billones de pesos en créditos usados por 911 mil beneficiarios activos.

Necesariamente, la plata saldría de la cartera estatal, abriendo más el hueco fiscal. Su plan es que este programa público preste dinero a los estudiantes para hacer pregrados y posgrados en el exterior.

Mientras tanto, la educación en Colombia sería completamente gratuita. Alejandro Useche, profesor de economía del Rosario, explicó recientemente que en este momento el Gobierno no tiene la capacidad para garantizar total gratuidad.

Estas son solo algunas de las muchas promesas que ha hecho Petro en campaña, que con su cartera ministerial definida tendrá que ver cómo vuelve realidad. Si al Ministerio de Hacienda llega alguno de los nombres que ha mencionado, como Rudolf Hommes o José Antonio Ocampo, de corte “neoliberal”, es probable que sus proyectos aterricen y se modulen un poco, matizando varios de los planes que suenan fiscalmente irrealizables