Colombia

Reversazo en reforma al Ejecutivo

Sectores de la academia y de la oposición consideran que el restablecimiento del anterior modelo de gestión en la Presidencia evidencia improvisación, que podría restar apoyo político.

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Politólogo de la Universidad Nacional, Periodista de la Universidad de Antioquia y maestrando en Gobierno de la Universidad de Medellín. Tratar de entender e interpretar el poder, un reto.

29 de abril de 2016

De un plumazo y sin mayores explicaciones, el presidente Juan Manuel Santos sepultó el esquema de gestión presidencial implementado hace 20 meses que, según dijo en su momento, “mejoraría la eficiencia y ejecución del Gobierno” y apoyaría la construcción de la paz.

Este modelo administrativo, anclado en un Ministerio de la Presidencia y tres ministros consejeros, fue recomendado por el exprimer ministro inglés, Tony Blair y se anunció como una estrategia modernización del Estado.

¿Qué fue lo que llevó al presidente Santos a retomar la estructura tradicional, de una Secretaría General de Presidencia y altos consejeros, tal y como lo encontró cuando llegó al gobierno en el 2010? ¿Hubo pérdida de recursos económicos o humanos?

Elizabeth Ungar, directora de Transparencia por Colombia, explicó que cuando se decidió implementar ese modelo, en agosto de 2014, no se hizo un estudio que estableciera si era pertinente para la gobernabilidad, y por eso la mejor salida del Gobierno fue volver a la estructura administrativa que había antes.

“Nunca había visto una crisis ministerial en este Gobierno con tanta improvisación en todo el proceso. El último esquema mostró que cuando los ministros no pueden acceder al presidente, sino que tienen que pasar por un filtro (súper ministro), se diluyen las responsabilidades. No basta con cambiar la estructura. No sé si ahora esa relación vaya a mejorar. Lo claro es que ya tienen un rango más bajo”, agregó Ungar.

Durante el anuncio, este miércoles, Santos se limitó a decir que el objetivo de regresar al viejo modelo era “seguir mejorando la eficacia y la coordinación en este momento en que Colombia se prepara para la paz, el posconflicto y la profundización del trabajo por la equidad”.

Contrario a esto, Rainiero Jiménez, investigador del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional, aseguró que, al volver al sistema que tiene mayor vigencia en Latinoamérica, Santos está poniendo en riesgo el fin por los medios improvisados e imprecisos que está usando.

“Una crisis ministerial es una acción por fuera de lo acostumbrado: conformar el gabinete por sistema de partidos. Eso podría interpretarse como que no posee ni estructura ni estrategia para cerrar el proceso de paz, pues hay ambigüedad en el ejercicio del poder. Ad portas de la firma del proceso algunos sectores políticos podrían hacerse a un costado”, explicó Rainiero.

Para Andrés Felipe Bernal, de la Escuela de Política de la Universidad Sergio Arboleda, un cargo como el del superministro, que no cuenta con un presupuesto y su perfil es más bien político, hace que su cercanía con el presidente incomode la gestión de varios de ellos que se están perfilando para el próximo gobierno.

“La decisión de Palacio, ahora que los partidos de la Unidad Nacional reclaman mayor participación, deja la sensación que hay que evitar roces en la recta final de su gobierno y cerrar filas ante una eventual firma del proceso de paz”, expresó Bernal.

¿Se gastó dinero público?

Si bien el Gobierno siempre dijo que a Blair no se le pagó por su asesoría, el senador Ernesto Macías (Centro Democrático), denunció hace un año que al político inglés le pagaron con algo más costoso: información privilegiada sobre exploración petrolera que Planeación Nacional entregó, a través de una empresa de Blair, a Emiratos Árabes.

En diálogo con EL COLOMBIANO Macías recordó que el contrato, privado, confidencial y legal, fue por 114.000 millones de pesos, con el objeto de revisar el régimen de regalías y asesorar al Gobierno en ese caso, y este fue pagado por Emiratos. “Esa platica se perdió”, además del tiempo y el desgaste humano, dijo Macías.

Para el senador Armando Benedetti (Partido de La U), el Estado no perdió recursos, porque siempre el Gobierno explicó que no hubo pago en efectivo al exministro inglés por su asesoría. Agregó que esos cambios son del fuero íntimo del presidente.

“No hay una hipótesis perfecta de cómo armar un Gobierno. Que el presidente reacomode eso cada que le de la gana, siempre y cuando no sean pactos con delincuentes o mafiosos”, dijo Benedetti .

A FAVOR

Puede haber un técnico
La investigadora Ungar, de Transparencia, afirmó que la politización de estos cargos depende de quién se nombre, pues un consejero también podría ser un técnico.

EN CONTRA

Es un modelo más de cuotas
Para el profesor Rainiero Jiménez, de la Universidad Nacional, el modelo que se restablece está más politizado porque el cargo de consejero es más propenso a satisfacer cuotas burocráticas.