Salud

Sí se puede romper un corazón

Un estrés súbito puede desencadenar el síndrome de Tako-Tsubo.

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21 de febrero de 2019

Cuando el cantante argentino Miguel Mateos inauguró el siglo XXI con una canción cuyo estribillo es un himno para quienes andan tristes por la pérdida de un amor, la ciencia había acabado de descubrir que el dolor de las ausencias u otros sucesos que causaban un estrés extremo sí podían romper el corazón de alguien.

El tema de Mateos repite una y otra vez: ¡Es tan fácil romper un corazón!, y la medicina señala que físicamente este órgano sí se puede alterar cuando lo que causa el rompimiento se encuentra con una persona predispuesta a ello. En tal caso, médico y paciente se enfrentan a una enfermedad conocida como el síndrome del corazón roto —su nombre vulgar— o de Tako-Tsubo, y que ocurre cuando hay una situación emocional que produce un estrés súbito.

«Proviene de un miedo terrible o de una alegría intensa, como la muerte de un ser querido o ganarse la lotería. Esta miocardiopatía por estrés afecta el sistema simpático, luego de que se produce una descarga exagerada de hormonas. Cuando se estudia, puede observarse que el corazón del paciente deja de contraerse de manera adecuada», explica el cardiólogo e investigador de la Universidad de Antioquia, Carlos José Jaramillo Gómez.

Según el especialista, la imagen que se observa del corazón cuando ocurre este episodio es parecida a la de una vasija para pescar pulpos, usada en Japón, y cuyo nombre es Takot-Tsubo. Los síntomas tienen cierta similitud a las de un infarto: dolor en el pecho y dificultad para respirar, por lo que en consulta suele ser confundida con esta cardiopatía, al punto de que se estima que un 2 % de los casos diagnosticados como infartos son en realidad el síndrome de Takot-Tsubo, según la revista American Journal of Cardiology.

La gran diferencia es que un infarto ocurre por la obstrucción completa de una arteria coronaria, «mientras que ante el síndrome de corazón roto las placas que se realizan de las arterias se ven completamente normales», anota el cardiólogo Jaramillo Gómez.

Y aunque el síndrome podría causar la muerte, al igual que un infarto, las personas que sobreviven a este, logran recuperarse completamente, después de 3 o 4 días, sin mayores dificultades. Pese a ello, un estudio reciente de la Sociedad Española de Cardiología señala que el 30 % de los casos viene acompañado de alguna insuficiencia cardíaca, por lo que es necesario que ante este evento los pacientes reciban la atención necesaria.

Vivir con el síndrome

Padecer el Tako-Tsubo es más probable en personas que son muy sensibles a situaciones extremas, como la muerte de un ser querido, miedos, separaciones, triunfos inesperados, entre otras emociones que no se pueden controlar. Aunque puede afectar a hombres y a mujeres por igual, es más prevalente entre las mujeres. También, se estima que existe una reincidencia en el 10 % de los casos.

Natalia Olaya Posada, lleva varios años de su vida asimilando su predisposición a este síndrome, que ha padecido en 3 ocasiones. «La primera vez ocurrió después de que mi hija sufriera un accidente en una finca. Me quedé como paralizada y, a las pocas horas, sentí una sensación de desasosiego, dolor intenso en el pecho y dificultad para respirar. Aunque yo temía por un infarto, los múltiples exámenes que me hicieron salieron bien y luego me indicaron que se trataba del síndrome», expresa Olaya Posada.

De acuerdo con la paciente, el primer diagnóstico la dejó inquieta porque no podía entender muy bien que después de experimentar esas sensaciones su corazón estuviera en perfecto estado. Su perspectiva empezó a cambiar cuando sucedió el segundo episodio, esta vez ocurrió porque le advirtieron que su hijo podría tener leucemia. Luego de la noticia, se repitieron exactamente los síntomas de la primera vez. «Y la tercera vez que me pasó fue cuando falleció mi abuela, que además se me juntó con un ataque de pánico. Después de consultar con muchos médicos y hacerme miles de exámenes, terminé entendiendo que era propensa a padecer el síndrome”, destaca.

La paciente asegura que ha aprendido a sobrellevar esa posibilidad realizando ejercicio moderado, tratando de hacer consciencia de las cosas que no puede controlar y practicando yoga, para aprender técnicas que le ayuden a respirar mejor. Sin embargo, es consciente de que el síndrome puede aparecer ante episodios que impliquen rupturas en su vida.

El cardiólogo Jaramillo concuerda con ella en que una cosa es lo que puede afectar el corazón el estrés de la vida normal y otra un acontecimiento repentino. Por lo que dice que es prácticamente imposible de prevenir. Sin embargo, recomienda que se eviten las bromas pesadas ya que nunca se sabe qué tan fácil resulta romper un corazón.