Colombia

Deisy Guanaro, sobreviviente de reclutamiento, hoy es víctima de violencia intrafamiliar

La mujer denuncia que el padre de sus hijos la amenaza y le exige dinero, bajo la creencia de que su aspiración al Senado la convirtió en “millonaria”.

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Comunicadora social y periodista de la Universidad del Quindío, con más de 13 años de experiencia en cubrimientos judiciales y de orden público. Trabajó en Colmundo Radio, Colprensa y Caracol Radio Bogotá, cubriendo la Procuraduría, Altas Cortes, juzgados y la Defensoría, entre otros temas. También trabajó en Caracol Radio Medellín y como coordinadora de comunicaciones en la Alcaldía de Medellín (2021-2023). Actualmente hace parte del equipo de periodistas en la sección de actualidad de El Colombiano.

hace 28 minutos

La vida de Deisy Dorelly Guanaro ha estado marcada por más episodios de resistencia que de celebración. Cuando tenía 11 años fue reclutada por la guerrilla y pasó parte de su infancia en la selva, sometida a toda clase de abusos y violencias. Décadas después, ya en la arena política y convertida en candidata al Senado, vuelve a enfrentar el miedo, esta vez dentro de su propia casa.

La aspirante por el partido Verde Oxígeno denunció públicamente que es víctima de violencia intrafamiliar y de amenazas constantes contra ella y sus hijos menores de edad por parte de su expareja sentimental, de quien se separó hace tres años.

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“He denunciado a mis grandes victimarios, esos criminales que hoy se esconden detrás del Partido Comunes. No me he quedado callada frente a quienes destruyeron mi infancia, y tampoco me voy a quedar callada ahora. Hoy también denuncio al padre de mis hijos”, escribió la mujer en sus redes sociales.

La situación tomó relevancia nacional tras la difusión de un video compartido por la periodista Diana Saray, en el que se observa a la expareja de Guanaro, Javier Gómez, irrumpiendo de forma violenta en su vivienda, agrediéndola y lanzando intimidaciones.

Según la denuncia, el hombre, quien ya tendría antecedentes y una caución previa por violencia intrafamiliar, la hostiga bajo la idea infundada de que su aspiración política la convirtió en “millonaria” y le exige dinero.

“Ser candidata no me hace rica. Me hace más visible. Y esa visibilidad no puede convertirse en una sentencia de violencia. Hoy le digo a cada mujer que ha sido amenazada, golpeada, humillada o silenciada: NO MÁS. No más feminicidios. No más mujeres maltratadas”, añadió.

En las imágenes se escuchan amenazas dirigidas también a los hijos de la candidata.

“Denunciar es un acto de valentía. Un hombre violento me amenaza y usa mentiras para intimidarme. No más silencio, no más miedo”, escribió Guanaro en sus redes sociales, donde pidió a la Policía Nacional de Colombia medidas de protección urgentes y efectivas para ella y su familia.

Pero la violencia que hoy denuncia no es un hecho aislado en su historia. Guanaro ha relatado que fue víctima de reclutamiento forzado por parte de las Farc cuando era una niña. Desde 2025 asegura haber recibido nuevas amenazas de muerte por su postura crítica frente al reclutamiento infantil y por su activismo en defensa de las víctimas.

En distintos escenarios ha señalado como “grandes victimarios” a integrantes del partido Partido Comunes, surgido tras la desmovilización de esa guerrilla, y ha cuestionado que algunos de quienes, según ella, “destruyeron su infancia” hoy ocupen curules en el Congreso.

También ha lanzado críticas contra la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), al considerar que el reconocimiento de más de 18.000 casos de reclutamiento de menores por parte del antiguo secretariado se produce en un contexto electoral y que las sanciones deberían implicar cárcel efectiva.

En medio de la campaña hacia el Congreso, Guanaro asegura que los mensajes intimidatorios no cesan. Desconocidos le advierten que conocen sus movimientos y detalles de su esquema de seguridad. Sin embargo, sostiene que no piensa retirarse de la contienda.

“Mi voz se eleva con más fuerza. Cada intento por silenciarme me fortalece”, afirmó. Su historia vuelve a poner sobre la mesa el riesgo que enfrentan quienes, tras sobrevivir al conflicto armado, deciden dar el salto a la política y denunciar tanto la violencia del pasado como la que aún persiste en lo privado.