Colombia

“Ya enviamos la capacidad técnica para recoger escombros y reconstruir”: Araújo, directora de la CCI, explica tareas que iniciaron tras el terremoto

María Consuelo Araújo, presidenta de la Cámara Colombiana de Infraestructura (CCI), habla de lo que se viene desde esta semana. Además, fue anunciada este lunes como embajadora ante EE. UU.

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Periodista y politólogo de la Universidad Javeriana de Bogotá. Máster en audio digital y pódcast del Centro de Estudios Superiores Barreira en España. He desempeñado distintos roles en Colmundo Radio, El Tiempo y Noticias RCN. En EL COLOMBIANO cubrí al presidente Gustavo Petro y actualmente soy el editor de Actualidad que abarca temas políticos, judiciales, de salud e internacionales. Cocinero aficionado, melómano y cinéfilo.

hace 1 hora

El mismo día del terremoto de hace una semana, la excanciller y exministra María Consuelo Araújo llegó a los Puestos de Mando Unificados (PMU) en su calidad de presidenta ejecutiva de la Cámara Colombiana de Infraestructura (CCI). Lo que vio le partió el corazón, como a toda Colombia. Pero también encontró esperanza en la forma en que los mandatarios locales, alcaldes y gobernadores, se articularon con el Gobierno, los gremios y los privados.

La experimentada funcionaria recorrió a pie el centro de varias de las ciudades afectadas y habló con víctimas que lo perdieron todo, literalmente. Desde ese momento, desplegó un plan por fases de la CCI que arranca esta semana. Ingenieros y otros profesionales recorrerán los territorios, inmueble por inmueble, para establecer qué edificaciones pueden seguir habitadas, cuáles necesitan primeros auxilios estructurales y cuáles deberán demolerse. También comienza la remoción masiva de escombros.

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Pero los planes para Araújo cambiaron este lunes, antes de esta entrevista con EL COLOMBIANO, pues el presidente Abelardo de la Espriella anunció que ella será su embajadora en Estados Unidos.

“Mi buena amiga, una persona de toda mi confianza y de mis afectos desde hace muchos años”, la describió el mandatario y agregó: “Me siento honrado y feliz de contar con una mujer de su experiencia, trayectoria, honestidad e inteligencia para servir a Colombia desde nuestra embajada más importante. Bienvenida, querida Conchi, al Gobierno de la Patria Milagro”.

Seguramente, Araújo seguirá ayudando al país en este plan de reconstrucción desde esa instancia, una de las más importantes de la diplomacia, pues se trata del aliado histórico de Colombia.

Usted que estuvo en los PMU de los territorios afectados, hablando con víctimas, funcionarios, empresarios y tantas personas, ¿cuál cree que es la dimensión humana de esta tragedia para el país?

“Las tragedias tienen la particularidad de moverle a uno las fibras que lo conectan más directamente con las otras personas. Más allá del lugar donde uno esté, del cargo, el nivel de empatía que se puede generar cuando a una persona le cambia la vida sufriendo una tragedia completamente imprevisible como un terremoto, y como el terremoto que golpeó a Colombia hace una semana, pues es muy conmovedor, es indescriptible.

Cada historia, cada persona que falleció, cada familia que quedó extrañando a alguien, cada niño que quedó sin su mamá o cada mamá que perdió a su hijo, para mí ha generado un nivel de sensibilidad inmenso, que por supuesto no es la primera vez que me pasa, porque a lo largo de mi vida he enfrentado situaciones similares, pero que también entendí que las dimensiones de este terremoto son inmensas, entre otras cosas por la diversidad de las regiones que fueron afectadas.

Es muy distinto lo que se está necesitando en los municipios del Chocó, a pesar de que los números de fallecidos son tal vez menores en términos de los departamentos afectados; es muy distinto a lo que se necesita hoy en Risaralda y a lo que se necesita hoy en el Valle del Cauca. Entonces también me habla esta tragedia de esa diversidad de Colombia, de esa diversidad que a veces nos llena tanto la boca, pero que solamente en una situación extrema como esta, uno entiende y percibe su real dimensión”.

¿Qué fue lo que más la impactó?

“Me conmovió mucho saber que no es solamente ver gente que perdió su casa, es la dimensión de su trabajo, es la actividad económica o la actividad educativa que ellos tenían. Es que de pronto los que no tienen heridas superficiales tienen muchos problemas de salud mental. Hay gente que perdió toda su familia; hay personas a las que se les cayeron sus negocios, sus restaurantes. Verme caminando por Pereira, por ejemplo, por el centro de Pereira, y viendo cómo las personas trataban de recuperar lo que quedaba de su negocio, también me partió el corazón”.

¿Cómo funcionaron los PMU?

“Estuve el mismo día del terremoto. En cada lugar fueron circunstancias totalmente diferentes, pero bajo la misma situación inesperada. Lo más relevante de esos PMU era identificar las cifras, que ya existen de manera constatable y verificable, y que se pueden transmitir sin necesidad de lo presencial, pues eran los requerimientos que cada uno de los gobernantes departamentales y locales le querían hacer al Gobierno Nacional. Quiero decir que me hizo muy feliz darme cuenta de que hay un liderazgo en la Presidencia de la República que escucha, que es sensible a ese dolor y que es consciente de los distintos aspectos que hay que poder subsanar en sus respectivas fases”.

Hablemos de esas fases, ¿qué sigue ahora en esta semana?

“La semana pasada terminó la atención de la emergencia a las personas que pudieran todavía estar vivas y ser rescatadas de los escombros. De hecho, en Chocó, ese proceso había terminado. En Pereira y Cali, en cambio, todavía el viernes no había cesado esa fase, que es muy angustiosa, pero que también requiere de una actuación muy rápida y una capacidad técnica de confiar en las personas que lo saben hacer, en los rescatistas, en las personas que manejan los primeros auxilios para actuar contra el tiempo de vida que puede tener un ser humano en las circunstancias de estar atrapado entre los escombros de un terremoto. Entonces, eso implicaba una atención muy rápida al tema de ayuda de comida, de medicamentos, y era como una fase en la que casi que no había mucho tiempo de comunicar, sino de actuar.

Lo que viene en la fase que arranca esta semana es poder liberar a las ciudades, a los municipios, de los escombros, y disponerlos en las zonas correctas y no en cualquier parte, porque se generarían los cimientos para otra tragedia, para desbordar quebradas o para cualquier situación que hay que evitar”.

Empieza también la evaluación y caracterización de las edificaciones, ¿cierto?

“Lo que sigue es desplegar el mayor número de personas con capacidades técnicas para que eso suceda. En el marco de esa necesidad, la CCI, lo que ha puesto a disposición de la emergencia, es una alianza con Camacol, con la Sociedad Colombiana de Arquitectos y la Sociedad Colombiana de Ingenieros, para identificar profesionales que de manera voluntaria vayan llegando a las regiones. En nuestro balance interno de ingenieros y técnicos que se han desplegado, ya van 50, que están realizando trabajo de campo desde ayer, para identificar precisamente qué edificaciones presentan riesgo y hay que demoler, y cuáles pueden tener actuaciones correctivas que permitan volver a utilizar los inmuebles y que la gente pueda volver a vivir ahí.

Y posteriormente ya vendrá la etapa de poner todas nuestras capacidades de afiliados, de empresas constructoras, de empresas consultoras, para construir las edificaciones, no solamente las viviendas, sino también la infraestructura social, los hospitales, las escuelas, las cárceles, que sufrieron también con el terremoto y que necesitamos poder reconstruir. Entonces ahí vendrá una etapa más demandante desde el punto de vista de la planeación”.

¿Qué lecciones les dejó el terremoto del 99 y el manejo del Forec?

“La creación de la Unidad Nacional para la Gestión de Riesgo (UNGRD), de alguna manera en términos institucionales, lo que quiso fue recoger los aprendizajes de la reconstrucción de Armenia y de todo ese proceso del Forec. Y la realidad es que tiene toda la flexibilidad institucional para generar ese fondo que en su momento fue el Forec y que hoy en día el Gobierno ha anunciado como el Fondo Milagro. Un fondo que reciba recursos públicos y privados, que tenga una gerencia muy ejecutiva, que garantice la transparencia y que dé cuenta de la descentralización, que además ha sido una de las características del nuevo gobierno. Esa intención de respetar mucho las decisiones descentralizadas.

El nuevo director de la UNGRD, David Santiago Tamayo, es alguien muy formado, es un profesional absolutamente idóneo, que pude ver actuando durante los días en los que tuve la oportunidad de estar ahí de primera mano y que es una persona serena, ponderada, que es muy idónea para gestionar lo que viene, que es gestionar el dolor, el dolor de reconstruir la dificultad, pero de hacerlo con toda la transparencia”.

¿Tendrán más encuentros con el Gobierno?

“Fui citada a una reunión a las 3 de la tarde en el Palacio de San Carlos este martes, en donde están todos los gremios convocados. Por ejemplo, Asobancaria, porque se necesitará un esfuerzo con el tema de las tasas de interés y, por supuesto, se canalizará con esa interlocución gremial. Camacol, que ha estado ahí desde el principio. Andesco, por ejemplo, porque el tema de servicios públicos también tendrá que ser tratado. Y ver de manera transversal cómo el sector privado aporta, gestiona y trabaja con el liderazgo del gobierno, pero con un mismo fin, y es garantizar que todos los afectados puedan tener lo que materialmente se les pueda dar para superar sus dificultades inmediatas.

Entonces, ya el Gobierno anunció unos subsidios de arrendamiento. Esas particularidades que yo mencionaba, por ejemplo, la gobernadora del Chocó nos decía: ‘El problema en Quibdó es que no existe una oferta de vivienda para alquiler. Aquí lo que hay es un déficit’.

Pero además, a las personas no les gusta, el chocoano no se siente cómodo en un albergue. El chocoano se va para casas de familiares. Entonces, las atenciones y el alcance que hay que darle a la ayuda de estas próximas semanas para esas familias chocoanas, por ejemplo, que están acogiendo a damnificados del terremoto, es un alivio en los servicios públicos. Además de ayuda alimentaria, por supuesto, hay que darles un alivio en el pago de servicios públicos en los próximos tres meses. Ya eso se está incorporando a los decretos de emergencia. Y esas particularidades eran a las que me refería cuando le decía que cada PMU solicitó algo distinto.

En el caso de Pereira, lo que pidió el gobernador es: ‘Amplíen el alcance de obras por impuestos. Aquí hay muchas obras que están dispuestas a hacerse en cabeza del sector privado en el marco de obras por impuestos, pero hay que subir el tope y hay que ampliar el rango porque hoy en día es solo para municipios PDET’. Entonces, esa combinación de herramientas es la que supongo yo que va a estar plasmada en los decretos de emergencia”.

Mucha gente se pregunta cómo prevenir una futura tragedia causada por un terremoto. Le pongo el caso de Armenia, muchas viviendas lograron salvarse, pero además fueron muy estrictos en su momento con la reconstrucción. ¿Esta vez sería igual o con más exigencias para los constructores?

“Lo que he escuchado de las reuniones en las que he tenido la fortuna y el honor de participar es que sí hay unas necesidades de actualización de norma, por ejemplo, la norma de sismorresistencia necesita una actualización y, por supuesto, se liderará desde el Gobierno con mucha celeridad. En Armenia, efectivamente, no hubo víctimas fatales, porque la reconstrucción se hizo con todo el lineamiento técnico.

Y ahí el presidente Abelardo, lo que nos dijo a nosotros el pasado jueves fue que queremos todo el respaldo del sector privado, entendiendo primero que lo necesitamos desde el punto de vista de sus aportes económicos, pero sobre todo desde su acompañamiento técnico. Y ahí se señalaron varias medidas”.

¿Qué hacer ahora como sociedad, Gobierno, gremios y privados?

“Creo que en términos generales hay un ambiente de colaboración público-privada que a los gremios nos da mucha confianza, pero que además nos genera un compromiso muy grande también para que todo el mundo se remangue y esté dispuesto a enfrentar lo que viene.

Lo segundo es que tendremos que ser muy creativos, porque esta tragedia nos cogió en un momento fiscal muy complicado; entonces hay que ser creativos con las herramientas como obras por impuestos, con tratar de utilizar regalías, por ejemplo, con tratar de generar algún tipo de bonos que se puedan transar más adelante y que le den algún tipo de liquidez al Gobierno”.