114 años de EL COLOMBIANO, un pilar fundamental para la democracia
A este aniversario, EL COLOMBIANO llega con equilibrio financiero, crecimiento de audiencias y una apuesta explícita por la independencia editorial. Su nueva gerente general repasa los hitos recientes y el papel del periodismo como pilar democrático.
El periódico EL COLOMBIANO cumple 114 años. Nos gusta decir que son 100+14 porque tenemos un siglo de tradición periodística y 14 años de transformación para conectar con nuevas audiencias, adaptarnos a los cambios tecnológicos y sostener nuestra labor todos los días.
Este aniversario coincide con un relevo significativo en la estructura del Grupo. Beatriz López, contadora de profesión y con 27 años de trayectoria dentro de la empresa, asume la gerencia general tras haber liderado procesos clave durante la pandemia y la transformación empresarial.
En esta conversación con la directora de EL COLOMBIANO, Luz María Sierra, la gerente reflexiona sobre el papel de un medio financieramente sano, la credibilidad periodística y los desafíos de sostener un proyecto informativo independiente.
Usted lleva 27 años en EL COLOMBIANO y hoy asume la gerencia general en un momento clave para el medio. ¿Cómo ha sido ese recorrido dentro del periódico?
“Así es, no sé a qué horas pasó este tiempo tan largo, pero me siento con toda la energía de asumir nuevos retos. Llegué a EL COLOMBIANO en el año 1999 y he tenido la fortuna de estar en esta empresa, primero por el mundo de la auditoría y luego pasé al mundo de Gestión Humana, más o menos tuve cinco cargos, hasta llegar a la gerencia de Gestión Humana.
Luego llegaron los retos del 2019 y justo antes de pandemia hubo un cambio importante porque se retira de la presidencia Luis Miguel de Bedout después de 36 años en EL COLOMBIANO. En ese momento, pasé a ocupar cargos más transversales, teniendo ya la responsabilidad financiera, administrativa y operacional de EL COLOMBIANO.
Luego llegó la pandemia que nos retó bastante, pero también fuimos capaces de sortear esa etapa y seguir adelante”.
¿En ese momento usted llegó a pensar que el medio se podía acabar?
“La duda no fue tanto de si el medio se acababa. Estaba segura de su vigencia y futuro. Más bien se pensaba en el futuro del impreso, muchos medios impresos sorteaban momentos muy complejos”.
¿Y cómo se salvó EL COLOMBIANO? Muchas empresas se quedaron a mitad de camino en la pandemia.
“Hay que resaltar a la Junta de su momento, a la familia Gómez, a todos los empleados. Fuimos valientes y asumimos esa situación. También encontramos respaldo externo, ajustamos mucho la organización, acomodando costos y gastos para poder asumir la baja de ingresos que recibimos todos en pandemia. Ser juiciosos y tomar decisiones muy rápidas, volvernos más transversales en los cargos, nos permitió sortear ese momento. El apoyo de los accionistas y el compromiso de los empleados fueron fundamentales”.
Desde entonces usted ha estado en la parte directiva. ¿Qué le dejó ese proceso?
“Ha sido una responsabilidad más transversal y un conocimiento más profundo de procesos nuevos para mí, pero que ya me dieron un conocimiento muy integral del negocio”.
¿En qué está hoy EL COLOMBIANO desde el punto de vista empresarial?
“EL COLOMBIANO es una empresa en transformación. Cuando llegué en 1999 desde ese momento estaba en transformación. Hemos tenido hitos, pero el más importante es que el 2025 es el año en el que logramos tener financieramente a EL COLOMBIANO en equilibrio y ya tener números negros”.
¿Cómo se logra ese equilibrio financiero en una industria tan golpeada?
“Primero revisando al interior todas las estructuras, costos y gastos, pero también volcándonos a los ingresos. Seguimos en la transformación digital, que sin duda es el futuro del negocio. Hoy tenemos un presente donde nuestros impresos y nuestras audiencias nos han acompañado”.
El impreso no solo sigue vivo, sino que crece. ¿Cómo se explica ese fenómeno?
“La pandemia parecía llevarnos a que el impreso no iba a ser tan fuerte, pero la pospandemia trajo un nuevo crecimiento de audiencias del periódico impreso. La estrategia editorial y de contenidos de EL COLOMBIANO también nos dio fuerza, y eso nos llevó a un crecimiento en suscriptores.
Muchas personas creen que cada vez se lee menos en impreso, pero hemos visto que más personas se están suscribiendo. Valoran leer las noticias desde un periódico que palpan, que sienten y que leen todos los días”.
¿Qué pasa en el frente digital?
“Hoy EL COLOMBIANO tiene alrededor de siete millones de visitantes únicos. Es un número que pelea cada mes y que nos pone de tú a tú con los periódicos nacionales. Ese crecimiento nos permite monetizar mejor y estar vigentes en el ámbito digital.
Además, hoy es cuando más periodismo se necesita. La saturación de información en redes sociales y la falta de credibilidad exigen más a los medios. La gente busca información verificada, independiente y bien elaborada”.
¿Por qué es clave que un medio sea financieramente sano?
“Un medio sano financieramente es un medio fortalecido para cumplir su papel en la democracia. Hoy es fundamental tener medios independientes como EL COLOMBIANO”.
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¿Quiénes son hoy los accionistas del medio?
“Son muchos empresarios antioqueños que le apostaron a este medio y a un periodismo sano e independiente. No hay una posición dominante de uno o dos, y eso protege la independencia”.
¿Qué papel han jugado los empleados en este proceso?
“Han sido fundamentales. Son valientes, resilientes, se han adaptado al cambio y están comprometidos con el propósito de EL COLOMBIANO de construir sociedad”.
¿Y cuáles son los retos que vienen?
“Seguir pedaleando EL COLOMBIANO, seguir trayendo audiencias, atraer grandes anunciantes y seguir haciendo buen periodismo. Este año tenemos Mundial, elecciones y grandes especiales editoriales”.