Cine

Óliver Laxe habla de Sirat, la película española nominada al Óscar que lleva el trance al desierto

EL COLOMBIANO conversó con el director español nacido en Francia quien estrena en Colombia Sirat: trance en el desierto, la cinta que logró dos nominaciones al Óscar este año: Mejor película internacional y Mejor sonido.

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Periodista de la Universidad de Antioquia, especialista en periodismo digital en la UPB con 30 años de experiencia. Locutora y programadora de RCN Radio, reportera en Hora 13 Noticias y periodista en EL COLOMBIANO desde su página web hasta la sección de Tendencias de la que actualmente soy editora.

hace 2 horas

Esta no es una película cualquiera. Sirat: trance en el desierto, narra el camino de un hombre (Sergi López) y su hijo (Bruno Núñez) que llegan a una rave (una fiesta de larga duración centrada en la música electrónica a menudo clandestina) perdida en medio de las montañas del sur de Marruecos. Buscan a Mar, su hija y hermana, desaparecida hace meses en una de esas fiestas sin amanecer. “Reparten su foto una y otra vez rodeados de música electrónica y un tipo de libertad que desconocen. Allí deciden seguir a un grupo de raveros en la búsqueda de una última fiesta que se celebrará en el desierto, donde esperan encontrar a la joven desaparecida”, dice la reseña.

Sirat fue grabada en la provincia de Teruel, España, y en zonas desérticas de Marruecos. Es la más nominada a los premios Goya y se ha convertido en una de las cintas más importantes del cine de autor contemporáneo español.

Acaba de ser nominada a los premios Óscar en dos categorías: Mejor película Internacional y Mejor sonido. EL COLOMBIANO habló con Óliver Laxe, su director, antes del estreno de la película en Colombia que será este jueves 29 de enero.

Óliver la película por fin llega a América Latina y a Colombia...

“Tenemos muchísima proximidad. Ahora estoy en Los Ángeles acompañando a la campaña de la película y cuando veo el mundo anglosajón y lo comparó con el mundo latino, estoy orgulloso de cómo somos un juego de espejos y cómo nos reflejamos unos a otros dentro de toda la dimensión latina. Y luego mi admiración, también porque yo vengo de Europa y noto como en Latinoamérica le sacáis más punta a la película, porque sois sociedades menos infantilizadas, estáis más próximos de la muerte, vuestra vida es más real y menos neurótica que en Europa o Estados Unidos. También creo que hay una memoria ancestral en vuestros cuerpos y por eso creo que la película puede conectar, quiero saber cómo lo hará en varios países de Latinoamérica”.

¿Cómo fue retratar estos colectivos como el rave?

“En España, hay un desconocimiento y mucho prejuicio sobre estos movimientos alternativos contraculturales. Ha sido bonito mostrar la complejidad del mundo, es una película de cuidados, de familia. Hay fragilidad, hay vulnerabilidad en la película”.

Óliver, ¿cómo fue manejar un equipo tan grande en el desierto?

“Bien, porque yo he vivido 10 años en Marruecos. Y la mitad éramos españoles y la mitad éramos marroquíes. Yo me siento en casa en Marruecos, hablo de la lengua y para mí, era un regalo ir al set y estar tan bien rodeado. Lo llevo bien estar con más de 100 personas, es como un trasatlántico en el canal de Panamá, que no puedes girar, no puedes improvisar, pero te da otras cosas”.

La película ha estado en el circuito de premios y nominaciones internacionales...

“Muy agradecido. Creo que pase esto en los Óscar quiere decir que es una cadena que se está haciendo más global, más joven y es muy esperanzador que nosotros estemos ahí y al final queremos compartir, cuánto más compartamos nuestra peli mejor. No se me va el sueño con los Óscar. Nunca proyecté que una peli mía pudiera estar nominada a los Óscar. Estamos aquí y cuánto más podamos legitimar este tipo de cine frágil, genial y luego coger libertad para la siguiente peli”.