Cultura

Emergen relatos desde

el galeón San José

El galeón San José y otros tesoros, libro del periodista Nelson Fredy Padilla, crónicas que viajan hacia la colonia.

Loading...

Envigadeño dedicado a la escritura de periodismo narrativo y literatura. Libros de cuentos: Al filo de la realidad y El alma de las cosas. Periodismo: Contra el viento del olvido, en coautoría con William Ospina y Rubén López; Crónicas de humo, El Arca de Noé, y Vida y milagros. Novelas: Gema, la nieve y el batracio, El fiscal Rosado, y El fiscal Rosado y la extraña muerte del actor dramático. Fábulas: Las fábulas de Alí Pato. Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa.

04 de octubre de 2016

Sí es consciente de que se han escrito libros y tesis de grado sobre el galeón San José. Nelson Fredy Padilla ha leído cuantas letras se han impreso sobre el tema. Por eso sabe que su libro, El Galeón San José y otros tesoros, aporta novedades sobre esta embarcación usada para guerra y comercio.

Su inquietud por el galeón San José y otros tesoros sumergidos en los océanos, es más que un asunto movido por el anuncio de su hallazgo, emitido por el presidente Juan Manuel Santos, el 15 de diciembre de 2015.

Comenzó hace 18 años años, revela, cuando él trabajaba como periodista en la revista Cambio. Su jefe, Gabriel García Márquez, sostenía una columna en la cual respondía inquietudes de los lectores. En una de ellas le preguntaban sobre tal tema. Por esos días, Gabo escribió un reportaje sobre el escándalo sexual protagonizado entre Bill Clinton y Monica Lewinsky, titulado El amante inconcluso, en el cual, el Nobel dio el dato de una distancia en millas náuticas en vez de darlo en kilómetros. Interrogado por el motivo de este asunto, explicó tal circunstancia con razones de musicalidad en el párrafo. Después fue frecuente que hablara de su afecto por el tema de los naufragios, que aparece en algunas de sus novelas.

Desde entonces, Nelson Fredy se fue llenando de documentos sobre galeones. A tal punto que, años antes del anuncio presidencial, ofreció a Editorial Aguilar el libro, pero como el tema estaba ausente de las conversaciones, lo rechazaron. Cuando se confirmó el hallazgo, le pidieron el material para publicarlo.

“Les dije que necesitaría seis meses más —comenta Padilla—, para hacer unos viajes que faltaban y para actualizar el volumen con las nuevas informaciones”.

Fue entonces cuando viajó a Portobelo, Panamá, sitio de donde zarpó la nave a principios del siglo XVIII, y a Tierrabomba, isla situada cerca de Cartagena de Indias, que en tiempos coloniales servía para descargar a los africanos que traían para la esclavitud y dejarlos en cuarentena antes de pasarlos al continente. Y encontró cuentos y leyendas sobre el galeón y otros tesoros. Entre otras ideas, encontró que las costas de esta isla son cementerios de geleones y sin embargo, los raizales siguen viviendo en “miseria, dolor y olvido”.

En Tierrabomba también supe de la historia de José Gabriel Landinez López, un aventurero nacido en el puerto de Barranquilla pero criado en Medellín que terminó viviendo entre los nativos. Los pescadores lo conocían como “Valdivieso”, por su parecido con el exfiscal general de la Nación, Alfonso Valdivieso. Se le atribuía el rescate de los cañones del galeón El Deseado, y una cruzada porque esas piezas fueran conservadas para el patrimonio nacional y sirvieran de punto de partida de una investigación sobre la historia de esa desconocida embarcación.

Así, como este párrafo con el cual inicia el capítulo V, La desgracia del Aventurero de El Deseado, es el tono de este libro, construido, como lo advierte en la carátula, con “relatos de intrigas y conspiraciones”.

Con este volumen queda claro que del mismo modo en que las espumosas aguas del Caribe han mantenido sepultado al San José, todavía se ignora si Colombia verá tanto de este tesoro como cualquier colombiano se imaginaría.

Hay un enredo jurídico internacional sobre quiénes son los dueños del tesoro. Demandas van, demandas vienen. Estados Unidos reclama propiedad sobre él, porque la empresa Sea Search Armad recibió los derechos de Glocca Morra Company, la cual fijó en 1982 las coordenadas de la embarcación sumergida. España, también exige. Y, en Colombia, instituciones indigenistas y de afrodescendientes.

Se abrió el apetito voraz de naciones y empresas cazatesoros, porque, según los cálculos, en el galeón San José hay unos 11 millones de monedas de oro, 200 toneladas de esmeraldas, barras y lingotes macizos de oro y plata.

El galeón San José y otros tesoros, resume Padilla, es una invitación a “navegar por la crónica desde el presente hacia la Colonia”.