Cultura

Hermanos Gutiérrez hipnotizaron Medellín con dos horas de guitarras en el Teatro Metropolitano

El dúo es uno de los principales exponentes de los nuevos sonidos de América Latina.

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hace 4 horas

El sábado 31 de enero, los Hermanos Gutiérrez se presentaron por primera vez en Medellín. Con casi cuatro millones de seguidores en la plataforma Spotify, el dúo de guitarristas suizo-ecuatorianos se han convertido en unos de los referentes de la música alternativa de América Latina.

Esto quedó muy claro antes de su show en la capital de la montaña, que en un primer momento se pensó hacer en la sede de la Pascasia, pero la recepción del público hizo que a la postre se llevara a cabo en el Teatro Metropolitano. Alejandro y Estevan revisitaron la mayoría de sus hitos discográficos durante casi dos horas, ante un público que se dejó arrastrar por la hipnosis de las dos guitarras.

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Sin desmesuras retóricas y alternándose la palabras, los músicos le contaron al público que su conexión con Colombia se remonta a los viajes laborales que su padre hacía por América Latina. Una vez le llevó a Estevan una camiseta de Atlético Nacional, que él conserva. Esa no fue la única alusión futbolística que hizo el mayor de los hermanos: también mencionó su admiración por el estilo de Carlos “El Pibe” Valderrama.

La música de los Hermanos Gutiérrez tiene una influencia latinoamericana clara, con una inspiración familiar directa en el cantante ecuatoriano Julio Jaramillo, favorito de su abuelo. La canción “Nuestro Juramento” fue transmitida de su abuelo a su madre y luego a ellos, marcando una referencia emocional. Además, el sonido del dúo, que evoca paisajes desérticos y viajes, surgió de una adaptación natural. Uno de los hermanos comenzó a tocar guitarra a los 10 años con música argentina, específicamente milonga. Más tarde conocieron boleros y pasillos.

Alejandro se decantó por la cumbia, con los referentes de Andrés Landeros y Los Mirlos en la mente. A su vez, Estevan se hizo salsero.

El proyecto musical nació en Suiza. Alejandro vivía en Zúrich y una vez invitó a su hermano a explorar unas notas que tenía en la cabeza. Un compañero de piso los escuchó improvisar y les sugirió formar una banda. El nombre “Hermanos Gutiérrez” surgió del apellido de su madre. 8 años, su primer disco, lo grabaron por el deseo de tener un LP, encargando una tirada mínima de 250 copias. Ellos mismos manejaban la grabación de todos los instrumentos, incluidos el steel y la percusión. El álbum se grabó sin el uso de pedales de efectos, solo con el sonido del amplificador. Ellos tocan siempre con los dedos, nunca con púa. Estevan dice que él necesita sentir las cuerdas, algo que se convierte en un ritual para sus presentaciones.

Los viajes que han realizado en conjunto sirvieron de inspiración para integrar experiencias en la música. Nunca tuvieron un concepto prefijado, como “el sonido del desierto”. Cada álbum representa una etapa diferente: 8 Años está más vinculado al mar, mientras Hijos del Sol es una dedicatoria al desierto.

En Colombia, una de sus canciones más reconocidas es El camino de mi alma. La canción nació de una inspiración personal. Su método de composición es colaborativo: una idea inicial de uno se complementa con los aportes del otro. Al final del concierto, cuando regresaron al escenario para el bis, una mujer del público se levantó del asiento para recitar “Yo sé que tú lo dudas. que yo te quiera tanto. Si quieres me abro el pecho. y te enseño el corazón”, el fragmento de una canción de Julio Jaramillo que los Hermanos Gutiérrez incluyeron al principio de El camino de mi alma.

Desde hace unos cuantos años, trabajan con el productor Dan Auerbach (de The Black Keys), que ha producido sus álbumes El Bueno y El Malo y Sonido Cósmico. De hecho, él fue el primer músico externo que compuso una canción con ellos: Tres hermanos. Recientemente grabaron un nuevo álbum en su estudio, que será lanzado en septiembre. El título se mantiene en secreto. Este nuevo trabajo volverá a ser instrumental, sin colaboraciones vocales, tras un año en el que publicaron temas con Natalia Lafourcade, Adrian Quesada (de Black Pumas) y Jack Johnson.

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Actualmente viven en el mismo pueblo pequeño en Suiza, algo que facilita su dinámica de trabajo. La autoría de las melodías líderes en las canciones es variable. Reconocen que a veces, durante los conciertos, la concentración es tal que olvidan al público hasta que terminan y escuchan los aplausos, reviviendo la sensación de tocar solo entre hermanos.

Su agenda de giras es intensa. El año pasado viajaron frecuentemente a Los Ángeles y se presentaron en Estambul y Zagreb. Este año tienen fechas en México, una gira por Sudamérica en junio, una gira por Estados Unidos en septiembre junto a Jack Johnson, y presentaciones en Europa en agosto y noviembre.

Para mantener su relación fraternal ante las demandas de la industria y los viajes, se basan en la comunicación, el respeto y darse espacio cuando es necesario. Afirman que la hermandad es un lazo permanente y que tocar juntos es lo más fácil. Sostienen que en su unión que sin el otro no estarían en esta posición.