Cultura

La Exfanfarria, el exteatro

Después de 40 años de vida artística, la Exfanfarria cerró este jueves su sala.

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Envigadeño dedicado a la escritura de periodismo narrativo y literatura. Libros de cuentos: Al filo de la realidad y El alma de las cosas. Periodismo: Contra el viento del olvido, en coautoría con William Ospina y Rubén López; Crónicas de humo, El Arca de Noé, y Vida y milagros. Novelas: Gema, la nieve y el batracio, El fiscal Rosado, y El fiscal Rosado y la extraña muerte del actor dramático. Fábulas: Las fábulas de Alí Pato. Premio de la Sociedad Interamericana de Prensa.

02 de diciembre de 2016

La Exfanfarria, el grupo de teatro fundado por José Manuel Freidel hace 40 años, cerró su sala ayer para siempre.

Establecido en 1976 con el nombre de La Fanfarria, “fue una de las primeras salas de teatro que se abrieron en esta ciudad”, sostiene Beatriz Hernández, actriz que se desempeñó como administradora de este colectivo en los últimos diez años.

La razón del cierre es el desgaste de quienes se dedicaban a la conducción de la entidad: ella en la administración y Fernando Zapata en la dirección escénica.

Así, afirman ambos, dejan de vivir en el dilema de encontrar recursos o crear.

“Es un desgaste anímico-estructural por conseguir recursos y mantener la sala abierta a cualquier costo. Lo triste es que la Exfanfarria no se acaba por confrontaciones con la Administración Municipal, ni con los amigos teatreros, ni entre nosotros los integrantes del grupo”, dice Fernando Zapata.

El director de escena explica que las salas establecidas requieren un componente de administración muy fuerte y el sostenimiento de estas es complicado, con desembolsos que por lo general superan los 2 millones y medio de pesos mensuales, sumando arriendos y pago de servicios, sin contar la remuneración del personal artístico y administrativo, ni las reparaciones de averías de la sede y un largo etcétera difícil de costear.

Además, continúa explicando Zapata, cualquier evento —“porque las salas se convierten en sitios de eventos”— requiere, después de su realización, el llenado de cerros de papeles de informes cuantitativos: número de funciones efectuadas, cuántos espectadores asistieron...

Para colmo, agrega, “nuestras obras no son comerciales; no se venden, porque no son sencillas y a las personas no les interesa pensar”.

Y aquí viene una crítica, dice Fernando, de lo que consume el público, porque, según él, lo que se vende es el teatro de entretenimiento. “El público no exige”.

Vieja escuela

Zapata cuenta que si ellos, los actores que vienen desde hace decenios, estuvieron dispuestos, en su momento, a ceder en sus pretensiones de retribución económica, y ayudaban con las labores de la casa teatral, los nuevos actores carecen de ese compromiso.

“Nosotros somos de la vieja escuela —dice Fernando— en la que, además de ensayar y actuar, debíamos barrer y limpiar la sede. Pero ahora, los actores que forman las academias salen con la idea de que no pueden hacer nada diferente al trabajo artístico y, en cambio sí, están muy preparados para cobrar”.

Desde hace meses, Beatriz y Fernando han sido de la idea de que la Exfanfarria no solo cierre sus puertas, sino que desaparezca como figura jurídica. Como asociación.

Ramiro Tejada, Nora Quintero y Tania Granda, otros actores y fundadores del grupo, guardaban hasta el último momento el deseo de continuar como teatro sin sala, con el mismo nombre; no desbaratar la figura asociativa. Sin embargo, el pasado martes, 29 de noviembre, se reunieron los socios para decidir las cosas de una vez por todas.

Ahí, revela Beatriz, “reiteramos la decisión de cierre de la sede y se definió incluso la liquidación de la asociación”.

Ahora, sostiene Ramiro, es preciso, “según la legislación que rige a entidades como estas, ceder los bienes a otra similar. En este caso, escenografías y utilerías. Entre estas, una creada por Doris Salcedo desde los lejanos tiempos en que vivía Freidel”.