Literatura

Ese libro al que llamamos Colombia

La Feria Internacional del Libro honra al país. En este texto explicamos lo que identifica su vasta literatura.

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Periodista que entiende mejor el mundo gracias a la música, que atrapa cada momento que puede a través de su lente fotográfico y a la que le fascina contar historias usando su voz.

29 de abril de 2019

Al deslizar los dedos para abrir las primeras páginas de ese libro llamado Colombia empiezan a volar las mariposas amarillas, se asoman las Dos Palmas de esa Casa y se desdibujan sutilmente los rasgos salvajes del Amazonas que José Eustasio Rivera describió en La Vorágine.

“Siempre la literatura, en todas las culturas, se convierte en la primera línea en que se manifiestan las maneras de hacer y de juzgar las formas de civilización y de vida”, reflexiona Mónica Montes, doctora en Filología Hispánica y docente de la Universidad de La Sabana.

De hecho, señala que la literatura cumple una doble función: permitir que la identidad de los pueblos se manifieste y reflejar ciertas formas de pensamiento de acuerdo con su tiempo.

“La literatura crea identidad pero al mismo tiempo la identidad, que esa literatura crea, vuelve y regresa para ser devuelta de una manera totalmente nueva”, añade Juan Esteban Villegas, profesor e investigador del programa de Estudios Literarios de la UPB. ¿De qué palabras estamos hechos los colombianos y cómo hemos moldeado nosotros las palabras?

Lo que fuimos y somos

Nuestra noción de país empieza a asomarse en el siglo XIX y con ella esas primeras aproximaciones a esa naciente nueva identidad. La Doctora en Literatura Hispanoamericana, María Clemencia Sánchez, comentó que no fue la realidad la que inspiró esa primera literatura, fue un proceso inverso.

Cuando los países latinoamericanos trataban de fundar repúblicas y democracias, “pasamos de la colonia a intentar ser naciones modernas y eso fue un error porque todos esos modelos los importamos y los imaginarios extranjeros quedaron dentro”, dice. La literatura pasó a ser un mecanismo de divulgación e inicialmente plasmaba, de manera aspiracional, lo que las élites veían de fuera, lo que soñaban ser.

Por eso la diferenciación de las etnias que compartían esa nueva cobija, no se veían siempre reflejadas.

De acuerdo con el profesor Villegas, en esos primeros textos surgió una necesidad de mencionar al “hombre colombiano mestizo”, bajo ese rótulo aparece en textos como María de Jorge Isaacs, escrita en 1871. “Allí se esconden otras etnias, culturas o modos de entender a Colombia, que desafortunadamente no tenían cabida”, agrega él.

¿Dónde quedaban las personas de raza negra o los indígenas en esas primeras lecturas? La Doctora Sánchez también utiliza a María como ejemplo y la describe como una novela fundacional en la que imaginarios como nación eran “franceses, blancos, masculinos y católicos”, cuenta.

Señala que además en esa novela se narra en primer plano a los personajes blancos y el plano de fondo es para los negros y los indios, “quienes están picando caña en los ingenios del Valle del Cauca, espacios que son propiedad de los blancos. Mientras los indios están en la cocina, cocinando para los blancos”, indica la profesora.

Para ella, de hecho, la obra de Isaacs muestra un poco de lo que una fracción de la sociedad colombiana es todavía: “es una novela fundacional porque hace una imagen del país sobre el cual nos construimos hace cien años”, dice Sánchez.

Continúa: “En 1991 tuvimos una nueva Constitución, pero esa carta magna no nos rige: Colombia sigue siendo patriarcal, clasista, arribista y negrera. Creo que es el único país que ha generado esa raza que se llama ‘Usted no sabe quién soy yo’”.

¿Y qué dejó el siglo XX ?

Esa tendencia en la literatura se fue transformando de a pocos a comienzos del siglo XX, muchos escritores comienzan a darse cuenta de que Colombia no una sino muchas Colombias e intentan incorporar identidades que hasta ese momento estaban sepultadas, explica Villegas.

Empiezan a mostrarse caras de quienes antes no habían tenido voz en las páginas de los libros. En las décadas de los 20 y los 30 comienza la corriente del indigenismo. “El problema es que quien habla o quien escribe es un hombre blanco que proviene de una de las grandes ciudades del país. Pero identitariamente no es el negro o el indígena el que habla por voz propia”, cuenta el docente.

Luego, la identidad se expande con la llegada del Boom hispanoamericano en el que Gabriel García Márquez se destacó. “Cien Años de Soledad aporta mucho a una identidad colombiana, pero sobre todo una novela universal”, comenta Sánchez.

Para ella, un detalle esencial es que en el siglo XX, a diferencia del XIX, la identidad Latinoamericana, no solo colombiana, está más definida y los escritores del Boom querían relatar a América Latina, “la historia de los Buendía es la de América Latina después de la Conquista. Es gente fundando su territorio, una nueva historia”, dice.

Además el Boom, al intentar ser un espejo de la sociedad latinoamericana, empieza a mostrar nuevos personajes: “en Cien Años de Soledad hay gitanos, negros, indígenas Wayús, hombres blancos, mujeres criadas en Europa. García Márquez empieza a atomizar lo que entendemos por identidad colombiana”, añade Villegas.

Otras realidades y lecturas

Luego del Boom, con escritores como Óscar Collazos, Marvel Moreno, Helena Araujo, Rodrigo Parra Sandoval, empezamos a ver una visión más cercana de lo que es Colombia. A partir de la década del 70 hay una representación directa en la que sujetos blancos, negros e indígenas empiezan a proyectar esa visión de país.

Al final de esa época, no solo en Colombia sino en Latinoamérica, hay una tendencia por textos testimoniales e históricos. Los libros tienden hacia el realismo y se va contando de manera más directa lo que sucede frente a los ojos de los escritores.

Entre las montañas de ediciones que se publican año tras año, escritores colombianos plasman su porción del mundo, sea vivida o inventada. Este año, aproveche para acercarse a esas letras que dicen tanto sobre lo que cargamos a cuestas. Esas que ayudan a entender un poco mejor quiénes somos.