Cultura

Mummenschanz dice en silencio

La compañía suiza se presenta este lunes en el Teatro Metropolitano. Espectáculo para los sentidos.

Es periodista porque le gusta la cultura y escribir. A veces intenta con la ficción, y con los poemas, y es Camila Avril. Editora de la revista Generación. Estudió Hermenéutica Literaria.

09 de agosto de 2015

Para Mummenschanz, los objetos cotidianos no son objetos cotidianos. Pueden ser cualquier cosa, como un personaje para contar una historia, sin pronunciar una sola palabra. Mummens –explica Floriana Frasseto, una de las fundadoras de la compañía suiza– significa mimetizarse, mientras chanz es una palabra francesa que es lo mismo que suerte. Así las cosas, Mummenschanz es la suerte de cubrirse.

¿Qué encuentran en los objetos cotidianos que los convierten en personajes?

“Los objetos de la vida cotidiana, así los vimos en los años 60, y los convertimos en una forma, en una máscara, los reciclamos en una forma emotiva en donde había una pequeña historia que todos pueden comprender. Por ejemplo, el papel higiénico era un número hablado al empezar los años 70 y luego decidimos con Andrés Bossard y Bernie Schürch, los fundadores, no hablar más para viajar lejos de Suiza. Por ejemplo, el número hablado decía: “todos los rollos del mundo entero de papel higiénico están enrollados en el sentido inverso. Querido público, tenéis que ayudarnos para encontrar el sentido justo”, pero eso cuando lo vas traduciendo pierde el ritmo del idioma y como era un problema, decidimos no hablar más”.

Por esa misma época salió el apelativo de Los músicos del silencio. ¿Por qué el silencio es tan importante?

“Porque luego tú me preguntas qué música entendí. Porque yo te provoco una libertad de imaginación, de juego, de niñez, que te despierto y no hace falta la música ni las luces que se mueven.”.

¿Cómo mantener la atención de la gente sin música, sin palabras?

“La gente agradece a la salida de los espectáculos que no hubo música ni sonido, nos dicen: ‘La función me ha llevado en un viaje íntimo, me ha despertado la niñez, la creatividad y me hizo olvidar por un momento los problemas del día a día’”.

¿Cuáles son las historias que a Mummenschanz le interesa contar?

“No vamos a revolucionar el mundo, intentamos despertar un juego de niñez, de pureza, en una intimidad creativa en la que yo lo propongo y tú lo aceptas. Nosotros somos más de arte plástico, usamos el escenario para llevar ese mundo de imaginación, de fantasías que podemos compartir. Somos un teatro visual, interactivo, que seduce desde los 6 hasta los 106 años”.

¿Luego de tantos años en escena, qué tanto ha cambiado lo que hacen ahora?

“Vamos presentar en Colombia lo mejor de los 40 años. Hemos creado 105 números, vamos a presentar 25, un poco de los años 70, 80, un poco de los 90 hasta 2005, así que hay gran variación de temas. Lo que ha cambiado es que a partir del año 2000 nos pusimos un poco más marionetistas, afuera de la forma, no desde adentro”.

¿La tecnología les ha ayudado en estos años?

“No no somos tecnológicos. Nuestra tecnología viene del reciclaje. Nos hemos quedado hasta hoy en lo simple. La luz es muy precisa, esa es nuestra tecnología, si quieres. Tenemos como 80 luces mínimo para que nos vean, y no vean lo que no tienen que ver”.