Música

Dilson Díaz: “La Pestilencia nunca fue creada para encajar”

Tras anunciar el fin de esta banda, Dilson Díaz, su fundador y voz principal se sincera en esta conversación en la que habla de la historia y remembranzas de lo que ha sido La Pestilencia.

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hace 4 minutos

1986 fue un año clave para la música en Colombia. En pleno centro de la capital del país, dos jóvenes del sur de la ciudad unieron fuerzas y crearon una banda de punk-rock, sin darse cuenta que sería el inicio de uno de los capítulos más importantes de la historia musical en el país.

Dilson Díaz (nacido en Medellín, pero criado en Bogotá) y Héctor Buitrago le darían vida a La Pestilencia, una contundente banda que se convertiría en ese necesario grito, en ocasiones molesto, de denuncia social, en un momento del país donde la violencia era el pan de cada día, las bombas estallaban en las calles y hasta en los centros comerciales y la corrupción era el pan de cada día. Hay cosas que nunca cambian.

Con los años, Dilson se quedó al mando de la banda y Héctor se retiraría en búsqueda de explorar nuevos horizontes musicales y conformaría la agrupación Aterciopelados, que arrancó dentro del punk, pero que con los años, abriría un nuevo camino musical alternativo.

Pese al auge del rock en español ochentero, La Pestilencia se mantenía por el difícil camino alternativo, aprendiendo de la incipiente industria musical a pura autogestión. El propio Dilson recuerda viajar a ciudades como Manizales con su maleta cargada de vinilos para poder venderlos y dar a conocer un proyecto que muchos rechazaban inmediatamente, al considerar estruendosa la música y fuerte el contenido de sus letras, las cuales eran solamente el reflejo de la realidad sangrienta del país en el que vivían los jóvenes como él.

Cuatro décadas más tarde, siete álbumes publicados, y pronto serán ocho, La Pestilencia dirá adiós, terminando con un ciclo más no con un camino abierto para el punk-rock en Colombia que está más vivo que nunca, tan sólo hay que ir a alguna edición del festival de Rock al Parque para darse cuenta de la cantidad de bandas y seguidores de estos géneros musicales contestatarios que a grito herido quieren ser escuchados.

Lo quieren hacer por lo grande y el 28 de noviembre en el Coliseo Medplus de Bogotá, será El Último Pogo, donde han prometido interpretar más de 50 canciones e incluso contarán con la participación de la Orquesta Filarmónica de Bogotá, en un show que será tan memorable como único.

La banda sonora de un país

Pero más allá del entretenimiento, del hecho de ser una banda rock que lanza canciones y realiza conciertos tanto dentro como fuera del país, con el tiempo, y desde la academia, se han ido interesando más sobre lo que dicen sus canciones, para darse cuenta que son una parte vital de estudio, a la hora de profundizar en la historia de Colombia de las últimas décadas.

Durante más de dos décadas los integrantes de La Pestilencia han tenido como su centro de operaciones la ciudad de Los Ángeles, y allí, Dilson ha recibido las solicitudes de muchos estudiantes de pregrado, maestría e incluso doctorado, interesados en estudiar las letras de la banda gestadas desde hace más de 35 años, desde que publicaron su primer álbum y que infortunadamente no pierden vigencia alguna.

Una agrupación que desde sus inicios decidió alzar su voz de protesta frente a las diversas situaciones de injusticia y desigualdad que se vive en un país como Colombia, un lugar donde hablar puede ser un acto de alto riesgo.

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La Pestilencia nunca fue creada para encajar, nunca fue el intentar agradar a todos, siendo conscientes de que la música no es un concurso de simpatías. Hicimos esta música porque sentimos que así debía salir, sin filtros, sin miedo, sin permiso. Nuestra gratitud es para esa legión que nos regaló los recuerdos más potentes que La Peste puede llevarse a la tumba... nunca estuvimos solos en este ruido”, afirmó Dilson.

Prepara su despedida y en pocas semanas empezarán a darse a conocer las primeras canciones de su octavo álbum que seguramente harán parte El último pogo, como se llama su último concierto, junto a la edición especial de una cerveza.

“El crecimiento del público ha sido asombroso. En el año 86 éramos 12 personas tocando punk en un barcito y hoy en día nos encontramos con grandes festivales y lugares de miles de personas que gustan de esta música. Ha sido un crecimiento completamente puro”, comentó.

Es una lucha continua por señalar lo que está mal en un país como Colombia, siguiendo una premisa fundamental, si sabes qué es lo que realmente está mal, podrás solucionarlo.

“Desde el rock hemos tratado de apoyar y tratar de cambiar el pensamiento para que logremos dejar de irrespetar la vida y aceptar la diferencia”, continuó Dilson.

Una noticia que tomó por sorpresa al mundo del rock en el país, al pensar en dejar La Pestilencia tras 40 años de lucha. Hasta Juanes manifestó su pesar por esta noticia.

Son 40 años de vivencias muy bonitas como banda, con gente que de alguna manera ha entendido lo que hemos querido decir, y en esta despedida está pensado hacer el último álbum, Buen Provecho. Es que son 40 años de alegrías, de cosas muy bonitas como banda. Es el momento de cerrar bonito, de despedirse bien”, agregó.

“Ese mundo perfecto aquí nunca llegó”, dicta la letra de una de sus canciones Soñar despierto, que tras más de dos décadas publicada sigue vigente y sólida.

“Los jóvenes han reaccionado de alguna manera en Colombia, y en ese despertar, algo tuvimos que ver... Creo que no nos guardamos nada y ahí está todo”, continuó el líder de La Pestilencia.

Existe una ilusión en él, que los artistas, independiente de su género musical, no olviden el valor y la responsabilidad social que como artistas deben asumir.

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“Ojalá que en algún mínimo de sus canciones logren expresar lo que está sucediendo en el mundo, porque no es un secreto que cada día, cada vez más, nos queremos matar los unos a los otros, y en este momento, donde la música es tan importante, es clave enviar un mensaje. Están bien las canciones de amor y las canciones de despecho, pero también es importante hablar de todo lo que está sucediendo”.

Hablando siempre de una Colombia que en su violencia y su corrupción no ha cambiado en las décadas de vigencia de La Pestilencia, por lo que cada una de sus canciones no pierde vigencia, como Ciencia de la autodestrucción, uno de los temas de su primer álbum, La muerte, un compromiso de todos.

“Teníamos muy claro el último álbum, y hacer este último disco en letras me ha costado muchísimo, porque escucho una de nuestras canciones de los ochenta y es exactamente lo que está ocurriendo hoy, seguimos viviendo el mismo horror. Los álbumes de La Pestilencia ninguno se parecen entre sí, a veces nos hemos arriesgado más de lo que debíamos, precisamente para no sonar repetidos, y por eso, el octavo disco ha estado difícil”.

Un cierre que contará con más de 50 canciones en un recorrido de 40 años por álbumes como La Muerte... Un Compromiso de Todos, que fue su debut discográfico en 1989, así como Las Nuevas Aventuras de La Pestilencia, El Amarillista, Balística, Productos Desaparecidos, País de Titulares y lo que será su próximo álbum.