Música

El amor profundo que hay en estas canciones

Los tonos de ese sentimiento quedaron plasmados en esta segunda producción de Ana María Vahos, la cantautora paisa.

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Periodista que entiende mejor el mundo gracias a la música, que atrapa cada momento que puede a través de su lente fotográfico y a la que le fascina contar historias usando su voz.

14 de abril de 2020

Amor Profundo es un disco que entra fluyendo como un viento suave y cálido. Arranca y termina con las mismas notas. Este ep de seis canciones de Ana María Vahos es como un viaje corto pero hondo, donde se ha plasmado “el tránsito de la vida misma”, cuenta la cantautora.

Ana María nació en San Pedro de los Milagros, por casualidad. Períodos de su vida han transitado entre la costa atlántica y varios lugares de Antioquia y de la misma forma, la artista ha habitado entre los cantos de las mujeres que la han precedido, entre ellas sus abuelas María Nubia y Maria Nelly. Quizá por eso se le da tan natural pararse en un escenario, con su guitarra colgada y mostrando cómo las luces y sombras del amor la han moldeado.

Su trabajo con la música es como el que hace con el tejido, delicado, milimétrico y, para ella, muy espiritual. Ambas artes, a las que les dedica sus días, las aprendió entre un poco de academia, del entorno y de una búsqueda propia, de lo empírico. “Mucho tiene que ver con lo autónomo, porque finalmente es una decisión de vida escribir canciones y tejer, eso no aparece en los pensum de universidades. No hay un pregrado sobre escribir canciones o tejer”. Vive por ellas en un proceso en el que también se descubre a medida que las explora más a fondo.

Este trabajo lo estrenó entrando a la cuarentena, el mismo día que abrió el En Casa Fest, de Bodega Comfama, sesiones en vivo desde el hogar. Su primer concierto fue en 2013 y desde entonces Ana María se ha presentado en varias ocasiones en el Festival de Cantautores Tesituras, en el concierto Mujeres con Voz de Antioquia, en el reconocimiento Antioqueña de Oro, ha llevado su música en una gira por Bogotá y un par de veces a Ciudad de Panamá.

Es el segundo después de Anana, primer balbuceo y bien podría ser una confesión de esas que se le hacen a unos pocos amigos, a los más cercanos al corazón. “Siento que en las canciones está un poco la vida de quienes las componen”, dice, plasmar lo que piensa sobre el papel y los acordes le permite liberarse, cerrar ciclos y verse en un espejo.

Componer el amor

Este álbum surgió de manera rápida, en menos de seis meses, desde que ella sintió la necesidad de grabar estas canciones. Contó con Simón Ramírez Acosta (La Banda del Bisonte, Código Rojo) como compañero de ruta en la producción y todo se grabó de un solo jalón, en menos de 45 minutos.

Grabó la guitarra y la voz en un solo canal, porque cree que ambas van de la mano, en su música se entrelazan y forman un solo conjunto cuya interacción, en esta ocasión, Vahos no quería alterar. El disco se escucha así, cercano, íntimo, apenas acompañado por arreglos de otros instrumentos para algunos de los temas.

El proceso para que sus vivencias se conviertan en canciones es como “un exorcismo cuando necesitas sacar algo”. Recurre a refugiarse en la guitarra a escribir, a cantar cada experiencia para que al hacerlo una canción pueda entender un poco mejor lo que le ocurre, arrojar algo de luz a eso que a veces se transforma en sinsentido. Darle música a las palabras es dotarlas de atmósfera, así lo piensa.

Amor Profundo, el tema que abre el disco y lo nombra, nace de un momento de amor idílico que puede ser comprendido desde diversas perspectivas, incluso nace de un pulso maternal, aunque Ana María por ahora solo es mamá de los temas que compone.

Como un todo, el ep “es una mirada claroscura del amor, no creo que sea un rosa permanente”. Claro, hay “algo muy espiritual” y hay momentos dulces como en Canción Enamorada, en las que la trompeta, interpretada por Cristian Sánchez (Margarita Siempre Viva) pareciera trasladar al oyente a una caminata nocturna sosteniendo la mano de un amado.

Allí también conviven, sin embargo, “la impotencia, la rabia, sentirse golpeado”. Pero ha aprendido que ese mismo deterioro del amor es el que brinda una oportunidad: la de volver a subir. Como sucede en Viento, “todas estas emociones que ves como negativas las puedes entender, es muy doloroso, pero ese dolor también se va mitigando y será un alimento para tu alma, para que aprendas”.

¿Qué fue lo que más aprendió del disco? “Que puedo sentir rabia y que se vale cantar desde la rabia”. La tramitó volviéndola canción, como en Desengaño que es transparente en cuanto a las puertas que cierra alguien que se quedó sin tiempo ni espacio para el amor.

“Amor profundo es un disco desnudo, íntimo. Es arte, así de sencillo”, señala el cantautor y gestor cultural Daniel Gutiérrez. “Este disco es la esencia de Ana, la conexión con su guitarra y uno que otro instrumento ocasional; sonidos que aparecen y desaparecen como fantasmas. Para mí, el mejor disco de una cantautora en los últimos tiempos”.

En tiempos de tanta introspección, de mirar hacia adentro, este puede ser una de las mejores opciones para acompañar el aislamiento. Permita que la voz de Ana y sus tonos de amor pinten la monotonía de los días.