Nacional, a romper su agonía en el Atanasio Girardot
Nacional recibe hoy al Pasto con la obligación de cortar la racha adversa de 56 días sin triunfos como local.
Periodista. Cubro temas de medio ambiente.
Lo que otrora fue fiesta, en tiempos recientes se convirtió en sufrimiento. Nacional vuelve al Atanasio Girardot en su quinto partido como local por Liga este semestre y con antecedentes capaces de hacerle arrugar el rostro hasta al más optimista de los hinchas.
El cuadro verde solo ganó uno de esos cuatro juegos: lo hizo el 2 de febrero, ante Jaguares, y por la mínina en un partido de poca recordación.
Por lo demás, el elenco antioqueño no pasó de empates ante Caldas (0-0), La Equidad (1-1) y Cali (2-2), resultados que conforman un período de nueve meses en el que la localía se convirtió en un suplicio, tanto para el plantel como para la afición.
Basta decir que el semestre pasado la campaña en casa concluyó con cuatro triunfos, dos derrotas y cuatro empates.
Para ser justos, habría que decir que, al menos en partidos como ante Equidad y Cali el equipo hizo méritos para quedarse con el triunfo. Igual que en varios de esos resultados esquivos de campeonato anterior. Pero siempre tuvo más peso el error o una lesión circunstancial, una mala definición, un acierto azaroso del rival; es decir, cualquier cantidad de fatalidades que sumadas han hecho que el hincha pierda la paciencia y le transmita al equipo ese nerviosismo en el terreno de juego.
Hoy el equipo verdolaga tiene una nueva oportunidad para festejar y buscar ese anhelado partido redondo que aún no tiene la era de Paulo Autuori. Para eso es vital el sosiego del brasileño para liberar de cargas emocionales al equipo y mantenerlo enfocado siempre mirando hacia lo que viene: “Lo más importante para mí es poder encontrar un equilibrio. El foco está en el partido Pasto (el equipo de Alexis García) que a veces defiende con línea de cinco. Nosotros tenemos que tener claro cómo deshacer ese bloque”, estima el técnico brasileño.
56 días sin triunfos por Liga en casa es demasiado tiempo para cualquier equipo. Más para uno que acostumbró a los rivales a venir con todo tipo de prevenciones para no sufrir demasiado. Es hora de aproximarse a esos días.