Virtudes que hacen grande a Nájera
Editor del área Deportes con más de 30 años de experiencia en el cubrimiento de fútbol y todas las disciplinas olímpicas. Comunicador social-periodista egresado de la Universidad de Antioquia. Premios colectivos con EL COLOMBIANO Simón Bolívar (Deportes) y Rey de España (Conflicto urbano).
El zaguero Francisco Nájera es, en la actualidad, un bogotano querido y admirado en Atlético Nacional. Ese cariño de la fanaticada verdolaga desvirtúa el regionalismo dañino que muchas veces ha querido hacer carrera en el fútbol.
A pesar de que desde 2009 dejó su ciudad natal para incorporarse al Unión Española de Chile, Olimpia de Paraguay y Nacional de Colombia, el acento aún delata su origen.
Pacho, como muchos lo llaman, es el mejor ejemplo del futbolista que se adapta fácil a cualquier medio, gracias al profesionalismo, seriedad y sencillez. Este hombre de visión universal encontró en suelo antioqueño la estabilidad y los títulos que buscaba, aunque todavía tiene pendiente un torneo internacional.
Después de triunfar y salir campeón con Olimpia, donde en poco tiempo dejó huella y admiración, vino al plantel verdolaga en julio de 2012 y aumentó su palmarés. “En casi tres años en el club he vivido cosas maravillosas; convivir con un gran grupo de trabajo y alcanzar el tricampeonato en la liga y los dos títulos de Copa Águila es uno de los logros más grandes de mi carrera”.
Nájera confiesa que las manifestaciones de aprecio de la afición lo han hecho querer y respetar a Nacional y valorar cada día que pasa en esta institución. “Vivir en una ciudad con una gran calidad de vida, que me trajo a mi preciosa Luciana y completó, junto a Samuel y Karen (esposa), una familia que es mi sustento y razón de vivir, es gratificante”.
Con la respuesta oportuna
Atento y cordial, Nájera siempre da la cara, en las buenas y las malas. Es de esos jugadores diferentes, capaces de reconocer los errores individuales y colectivos, y de expresarlos sin tapujos. Y todo gracias a la claridad que le brindan once años en el balompié rentado.
De su parte deportiva se conoce la entrega en la zaga, el buen juego aéreo, los duelos, la solidaridad con sus compañeros y la garra. También, esa actitud ofensiva que le ha permitido conseguir goles.
Su faceta humana hoy en día la mueve la familia. Ellos le brindan seguridad y plenitud, como lo comentaba en días recientes: “mi mayor felicidad es estar con mi familia, desde que mis hijos nacieron me siento más completo como hombre y ser humano”.
Lo que viene en lo deportivo es “muy esperanzador”. Añade que hay un gran equipo, “maduro y comprometido con los objetivos”. Días en los que se requiere de su fortaleza para mantener a Nacional en las primeras posiciones de la Liga y luchando por el trofeo internacional que añoran. Y ahí quiere estar él, con su nobleza, honestidad y equilibrio, valores que resaltan de su personalidad