Ciclismo

Caravana dorada se quedó en la mente del medallista

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Periodista de la Universidad del Quindío. Cuyabra hasta los huesos y mamá de un milagro llamado Mariana, amante de la salsa y apasionada por el deporte.

15 de mayo de 2016

La batería del celular no aguantó tanto, fueron horas y muchos kilómetros los que Carlos Mario Oquendo dejó registrados, en video, uno de los mejores momentos de su vida.

“Jamás creí que íbamos a ser recibidos de esa manera, nunca me imaginé que una medalla pudiera mover tantos sentimientos, pero es lo más lindo que me ha pasado como deportista y guardo los videos para siempre recordar esa caravana maravillosa que nos hicieron”, cuenta Oquendo ganador de la medalla de bronce en la prueba de BMX en los Olímpicos de Londres-2012.

La reacción de los colombianos, en Bogotá y Medellín, fue fuera de lo común, las calles parecían ríos humanos, con pañuelos blancos, banderas, pitos, flores y festines. Grandes y chicos salieron para demostrarles a los deportistas su admiración.

En Medellín, junto a Mariana Pajón y Caterine Ibargüen, fue igual: carro de bomberos y el homenaje en el Iván de Bedout hacen parte de esas imágenes que el medallista guarda con gran cariño.

¿Qué recuerda de la competencia en la que ganó la presea de bronce?

“Antes de subir el partidor estaba viendo, en una pantalla gigante, y acompañado de Andrés Jiménez, la final de Mariana, y al ver que ella cruzó la meta y ganó nos llenamos de más motivación para la competencia, llegamos al partidor felices y pensando en hacer lo mejor posible. Subimos, luego de la presentación, esperamos como dos minutos para la salida. Me correspondió el carril 7, salí bien y empecé a tratar de generar mis propios espacios, atento a cualquier opción, así encontré un lugar por dentro, me metí, me clavé y luego en la recta vi otra opción y me ubiqué mejor, ya de ahí en adelante cuidé mi tercer lugar y cuando pasé la meta fue que de verdad supe que había ganado la medalla. Me abracé con Jorge Ovidio González, presidente de la Federación y luego con Jiménez, mi compañero de competencia porque fue un logro estupendo”.

Tras ganar la medalla, ¿qué fue lo que más le impactó?

“La verdad me impresionó el recibimiento que nos dieron, no esperaba algo así, jamás llegue a imaginar que nos iban a hacer una caravana y que la gente iba a salir a felicitarnos como lo hicieron”.

Esa medalla, ¿cómo le cambió su vida?

“Tal vez en darle más motivos a uno para seguir entrenando, luchando por los sueños, por lo que uno quiere. Volverse referente en el deporte porque para los niños eso es lo más bonito de una medalla. Uno cambia para seguir mejorando en lo personal y en lo deportivo. Hay que saber que ya es un ejemplo para otros”.

¿Ese día recibió alguna llamada especial?

“No, recuerdo que fue difícil hablar con mis papás porque todo el mundo los buscaba y me tocó esperar como cinco o seis horas para escucharlos”.

¿Y cómo fue ese resto del día?

“Tranquilo aunque muy largo, fuimos a la prueba del control al dopaje, luego a la Villa, almorzamos y descansamos un poco, posteriormente salimos para la rueda de prensa de Colombia y atención de medios. Terminamos como a las 3:00 de la mañana cuando regresamos a descansar, felices”.

¿Qué guarda de ese día?

“Tengo en número de identificación de la competencia (566), el uniforme, la medalla, la escarapela de la Villa, son cosas importantes y significativas que conservo”.

¿El uniforme algún día se lo volvió a poner o está solo para la colección?

“Ya está como colección; me parece importante dejarlo así intacto, que conserve el mérito de ser el que usé para conseguir la medalla”.

¿Cuál es su expectativa para estar en Río?

“Creo que con los puntos que tenemos vamos a llevar dos deportistas, estamos tranquilos porque hemos hecho las cosas muy bien en este proceso. Llevamos dos años sumando puntos valiosos y supongo que está muy claro el equipo que la Federación debe llevar a Brasil, ya es simplemente estar tranquilo y seguir entrenando fuerte”.

¿Ya con más experiencia cómo se siente para defender el bronce o ir por una plata o un oro?

“Es un nuevo reto. Londres terminó en 2012 y ese mismo año arrancamos el proyecto de Sueños hacia Río y la idea es pensar en que podemos mejorar lo que logramos, vivir intensamente este proceso, meterle todas las ganas y el esfuerzo por mejorar cada día. Es un sueño y un reto ser campeón olímpico”.

¿Se siente seguro de contar con el cupo a río?

“Más que eso es que nos sentimos en Río, porque hemos entrenado y sumado los puntos suficientes para tener el mérito de estar allá”.

Y ahora con el Mundial en Medellín ¿cuál es su expectativa?

“Siempre el anhelo es ser campeones, sabemos que lo podemos hacer, tenemos la confianza y hemos entrenado muy fuerte, vamos a dar nuestro mejor y mayor esfuerzo y esperamos que el resultado sea muy positivo para Colombia”.