Monumento para Chaves
El bogotano le entregó a Colombia el primer título del Giro de Lombardía, hazaña que redondeó Urán al ser 3°}
Comunicador Social-Periodista, apasionado de las historias, amante de los deportes. Trabajé en el periódico El Mundo y actualmente hago parte de EL COLOMBIANO.
Heroica, para guardar en la memoria y sacar pecho. Así fue la actuación ayer de Esteban Chaves (Orica), el escarabajo que le dio más lustre a Colombia al convertirse no solo en el primer corredor no europeo que conquista el Giro de Lombardía en sus 110 años de historia sino también en el primer latinoamericano que se adjudica uno de los cinco monumentos del pedalismo mundial.
Esteban, quien hace parte de la generación dorada de este deporte en el país, encarna el ciclismo del pasado. El de lucha, ataque, el de lo impensado. El de la audacia, osadía, valentía, atrevimiento y por qué no, el suicida. El del todo o nada. El capitalino personifica al escarabajo batallador, que no se conforma con lo poco.
Ayer, en la clásica que cerró el tríptico italiano y última carrera del calendario del World Tour-2016, con salida en Como y llegada a Bérgamo, de 241 km de recorrido, el bogotano sorprendió con su fortaleza física y mental para romper primero la tranquilidad del pelotón y luego para soportar el fuerte ritmo impuesto por sus rivales antes de cruzar la meta.
Cargado de inteligencia se impuso, en un cerrado esprin, al local Diego Rosa (Astana) con un tiempo de 6 horas, 26 minutos y 36 segundos.
Tercero arribó el antioqueño Rigoberto Urán (Cannondale), quien puso la cereza en el pastel a una presentación con sabor a gloria.
A 33 km para la meta de una prueba en la que había ocho puertos, entre ellos los inéditos Sant’Antonio Abbandonato y Miragolo, Chaves emprendió la fuga, en la que se pusieron a su rueda Urán, el francés Romain Bardet (Ag2r) y el italiano Rosa.
Con una renta de cerca de un minuto, los aventureros lograron resistir hasta los metros finales de la carrera, en la que Rosa lanzó el primer latigazo para buscar la victoria, pero Chaves, sin desesperarse, siguió a su estela para superarlo en la propia raya de sentencia. Un triunfo soñado para el capitalino. “Es increíble, no puedo creer que gané. Me hice profesional aquí en Lombardía con Coldeportes, viví dos años en Bérgamo y ahora gané la carrera aquí, es algo muy especial”, dijo cargado de felicidad Esteban, un corredor con corazón de gigante, que no para de enamorar con su destreza sobre un caballito de carbono.