Traspié de Sevilla deja todo para final de ataque
La alegría para el equipo EPM-Tigo no pudo ser completa ayer. Mauricio Ortega está a punto de cuajar su gran actuación.
Comunicador Social-Periodista, apasionado de las historias, amante de los deportes. Trabajé en el periódico El Mundo y actualmente hago parte de EL COLOMBIANO.
A pesar de que Juan Pablo Suárez triunfó en la inédita etapa 11 de la Vuelta, no solo porque terminaba en un municipio nunca antes pisado por una caravana ciclística sino por su dureza, su líder de escuadra, el español Óscar Sevilla, se vio involucrado en una caída y cedió terreno ante quien comanda la competencia, el paisa Mauricio Ortega, del Orgullo Antioqueño.
Después de superar el duro y peligroso descenso hasta San Andrés de Cuerquia, en el que los corredores sobrepasaron los 85 kilómetros por hora, los favoritos al triunfo procedieron a encarar el falso llano y los repechos antes de desafiar el exigente ascenso, de cerca de 28 kilómetros hacia Ituango.
Ortega, respaldado por Róbinson Chalapud y Alexis Camacho, respondió cada intento de ataque del EPM de Sevilla.
En medio de la tempestad, y con rocas cayendo de las montañas, los corredores supieron sobrepasar esos obstáculos, aunque a falta de 190 metros para finalizar la fracción de 146.7 kilómetros que se inició en Donmatías, Sevilla, bicampeón de la carrera, cogió a gran velocidad la curva con la que se comenzaba el repecho final -de una inclinación aproximada de un 15 por ciento- y tuvo un enredón con otros corredores, lo que ocasionó que se fuera al piso.
En meta perdió 10 segundos con Ortega, quien no tuvo problemas para escalar la última dificultad del día y ahora aventaja al español en la general por 32 segundos.
“Fue una etapa muy dura, en la que el EPM hizo una emboscada desde el descenso, pero no nos dejamos vencer. En la subida fue igual, pero nuevamente nos mostramos fuertes y tranquilos. Si no fuera por mi equipo, en especial por Chalapud y Camacho, no estaría en el liderato”, dijo Ortega, quien sigue mirando desde lo más alto, pero ahora con más tranquilidad.
“Nos encontrábamos muy bien, intentamos atacar un par de veces, pero cuando apareció la lluvia tuvimos mucho viento de frente. El trabajo del Orgullo Antioqueño fue muy bueno. El equipo está motivado con la victoria de Suárez, aunque yo estoy con un poco de rabia por la caída al final. Ahora queda descansar porque se viene otro día de carrera”, señaló Sevilla, quien seguirá luchando por ser tricampeón .