Fútbol

Arbitraje criollo, con vacíos en su estructura

Exárbitros hablan de capacitación y herramientas insuficientes, baja remuneración y padrinazgos.

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Editor del área Deportes con más de 30 años de experiencia en el cubrimiento de fútbol y todas las disciplinas olímpicas. Comunicador social-periodista egresado de la Universidad de Antioquia. Premios colectivos con EL COLOMBIANO Simón Bolívar (Deportes) y Rey de España (Conflicto urbano).

06 de noviembre de 2016

Cuando las finales del campeonato colombiano se acercan, el tema arbitral se torna viral y los nervios quedan de punta.

Empiezan los rumores sobre intentos de sobornos de apostadores a los jueces, de actuaciones amañadas de los colegiados en favor de determinados clubes y otros argumentos que, casi nunca, se confirman por falta de pruebas o temor a denunciarlos.

En todo caso, los encargados de impartir justicia en las canchas se han acostumbrado a cargar con el fuerte peso de la sospecha, a pesar de la trayectoria y transparencia en muchos de ellos.

Hernando Agudelo, presidente de la Academia Antioqueña de Árbitros, asegura que el arbitraje nacional es uno de los mejores de América. Y al reconocer que en los últimos días se han presentado algunas fallas en la Liga Águila-2, señala que siempre, en estas instancias de los torneos, “los técnicos y la prensa justifican las derrotas en el desempeño de los árbitros y no en el bajo rendimiento de los equipos”.

Pero más allá de cuestionar desempeños individuales, un tema que causa roncha entre los dirigentes de la Dimayor y la Federación, quienes evitan hablar al respecto con los periodistas, y a la espera de que en lo que resta del campeonato haya transparencia, es pertinente observar el manejo que se les da a los 34 centrales y 46 asistentes de la Primera A, y al doble en la B.

Agudelo reconoce que “falta muchísima capacitación” porque, según él, la que hacen ahora es la misma de 15 años atrás. “Y mejorar los honorarios”. Tampoco está de acuerdo con que un árbitro de la división de ascenso (B) tenga que desplazarse 18 o 20 horas, vía terrestre, para pitar un partido. “Así dirige mal cualquiera, cansado y con calambres, y los pagos son una miseria”.

No quiso referirse al sistema de designaciones que emplea la Federación para cada jornada. “Conozco poco del tema y prefiero no hablar de eso”, apuntó Agudelo.

Herramientas escasas
El que sí lo hizo y sin tapujos fue José Ruiz, exintegrante del panel de la Dimayor, al manifestar que en la actualidad el arbitraje de fútbol en Colombia es “mal administrado”. Agrega que no existe seguimiento ni tope de partidos para definir si un referí merece estar en la A o la B. “Son calificados por personas que manejan sus propios argumentos. Mejor dicho, esto esta peor que con los jugadores: surgen porque tienen rosca, buen padrino o empresario”.

Ruiz considera que además de que no hay buena capacitación, tampoco reciben las herramientas necesarias para hacer el trabajo.

Invita a mirar los ejemplos de Brasil y Argentina, donde existe la profesionalización. Allá, un afiliado, pite o no, recibe sueldo. “Eso no lo hacen aquí, porque tocaría el bolsillo de los dirigentes, el dinero que llega de la Fifa”.

Y concluye que el arbitraje en Colombia “seguirá de ponchera, incluidos los instructores”, si no hay un cambio de fondo necesario para erradicar un manejo que hoy se refleja en los estadios y que en cada fecha genera polémicas