La fórmula que puede utilizar Diego Arias para que Morelos y Chicho no se roben protagonismo en Nacional
La abundancia ofensiva se convirtió en el gran dilema de Atlético Nacional: mientras Alfredo Morelos atraviesa un momento goleador imparable, la millonaria incorporación de Cristian Arango exige protagonismo. Ahora, el técnico Diego Arias debe encontrar la fórmula para potenciar a ambos sin desequilibrar al equipo.
Comunicador Social-Periodista bilingüe (inglés y español). He trabajado en Radio Bolivariana, RCN y Telemundo. Hago parte de EL COLOMBIANO. Recibí premios Ovations de la NBC. Lideré el sitio web hispano de NBCOlympics.com para los Olímpicos de Beijing 2008, edité y establecí el contenido de video original para la programación en web de la Selección Mexicana en Medios Digitales de Telemundo. Responsable de la gestión editorial de la portada de yahootelemundo.com. Enviado especial al Mundial de Rusia 2018, la Copa América en Chile 2015, los partidos de clasificación al Mundial de la Selección Colombia, la Asamblea General de la ONU en 2009, y el rescate de los 33 mineros en Chile.
La llegada de Cristian Arango a Atlético Nacional representó la inversión más importante del club para este semestre, una apuesta fuerte de la dirigencia por reforzar el frente de ataque con un delantero de trayectoria internacional, olfato goleador comprobado y pasado exitoso en el fútbol colombiano. Por esa razón, a simple vista no parecería lógico que el “Chicho” tenga un rol secundario dentro del equipo. Sin embargo, el extraordinario momento de Alfredo Morelos ha generado un dilema deportivo para el entrenador Diego Arias, quien debe decidir cómo administrar a dos de los atacantes más determinantes del país.
Morelos, el goleador imparable
El presente de Morelos es difícil de ignorar. El delantero atraviesa una racha espectacular, liderando la tabla de goleadores de la liga con seis anotaciones en apenas cinco partidos. Su potencia física, agresividad en el área y capacidad para definir con ambas piernas lo han convertido en el referente ofensivo indiscutible del equipo en este inicio de temporada.
Más allá de los números, su influencia en el juego es evidente: fija a los defensores, genera espacios para los extremos y aporta presión alta sin balón. En términos de forma actual, hoy parte con ventaja para ocupar el puesto de “9” titular.
Chicho Arango, versatilidad y jerarquía
La situación de Arango es distinta, pero igualmente prometedora. Su fichaje no solo responde a una necesidad deportiva sino también a un golpe de autoridad institucional. Proveniente del fútbol estadounidense —donde jugó en el San Jose Earthquakes de la Major League Soccer— el atacante demostró que puede desempeñarse en múltiples posiciones del frente ofensivo.
En su último equipo actuó como delantero centro, extremo derecho e incluso extremo izquierdo, mostrando movilidad, inteligencia táctica y capacidad para asociarse. Además, ya dejó su huella en Medellín con un gol en su debut en el estadio Estadio Atanasio Girardot, lo que elevó la expectativa de la hinchada verdolaga.
¿Juntos desde el inicio? La fórmula como local
Cuando Nacional juega en casa, donde suele asumir el protagonismo y dominar la posesión, la opción más atractiva es alinear a ambos delanteros. Existen dos variantes principales:
1. Arango como extremo o segundo delantero
Aprovechar su movilidad para partir desde una banda o desde atrás de Morelos permitiría mantener al goleador como referencia fija sin sacrificar creatividad.
2. Doble nueve
Otra alternativa es utilizar dos delanteros centro. Ambos poseen olfato goleador, juego aéreo y presencia física, lo que podría someter a cualquier defensa rival en el área.
Esta segunda opción sería especialmente útil ante equipos que se repliegan en el Atanasio, donde Nacional necesita volumen ofensivo y múltiples finalizadores.
La estrategia como visitante
Fuera de casa el panorama cambia. En contextos más cerrados y de transición rápida, Arias ya mostró una idea clara en el partido disputado en Bogotá ante Independiente Santa Fe: iniciar con Morelos como punta único y utilizar a Arango como revulsivo en la segunda mitad.
Este planteamiento ofrece ventajas tácticas importantes:
Mantiene solidez en el bloque inicial
Permite explotar espacios con un delantero fresco en el complemento
Añade capacidad de definición cuando el rival está desgastado.
El gran perjudicado: Asprilla
En medio de esta abundancia ofensiva, quien pierde terreno es Dairon Asprilla. El atacante aparece por detrás de ambos en la escala de prioridades y su participación dependerá de rotaciones, sanciones o lesiones.
Su perfil de extremo potente y vertical podría seguir siendo útil en determinados contextos, pero hoy no parece estar en la primera línea de decisión del cuerpo técnico.
Un “problema” que en realidad es una ventaja
Lejos de representar un conflicto, esta situación es vista internamente como una fortaleza. Contar con dos delanteros de alto nivel eleva la competencia interna, obliga a ambos a mantener su mejor versión y amplía el abanico táctico del entrenador.
Para un equipo que aspira a pelear títulos, tener múltiples variantes ofensivas es fundamental. La historia reciente del fútbol demuestra que las plantillas campeonas no dependen de un solo goleador, sino de la capacidad colectiva para resolver distintos escenarios.
Dos armas letales para el título
Hoy, Nacional posee lo que muchos clubes anhelan: un goleador encendido y una figura internacional recién incorporada con hambre de protagonismo. Morelos aporta presente inmediato; Arango, jerarquía y soluciones tácticas.
Si Arias logra administrar inteligentemente sus minutos y roles, el equipo verdolaga podría tener uno de los ataques más temibles del campeonato.
Porque, al final, la pregunta ya no es quién debe jugar... sino cómo hacer para que ambos marquen la diferencia.