“Hay que cumplir lo que se promete”: las claves del éxito que propone Juan Carlos de la Cuesta para Nacional
El presidente más exitoso que tuvo Atlético Nacional reflexiona sobre el presente del club, respalda el proceso actual y advierte que el mayor desafío no es ganar, sino mantenerse en la cima mientras el equipo vuelve a soñar con la Copa Libertadores.
Comunicador Social-Periodista bilingüe (inglés y español). He trabajado en Radio Bolivariana, RCN y Telemundo. Hago parte de EL COLOMBIANO. Recibí premios Ovations de la NBC. Lideré el sitio web hispano de NBCOlympics.com para los Olímpicos de Beijing 2008, edité y establecí el contenido de video original para la programación en web de la Selección Mexicana en Medios Digitales de Telemundo. Responsable de la gestión editorial de la portada de yahootelemundo.com. Enviado especial al Mundial de Rusia 2018, la Copa América en Chile 2015, los partidos de clasificación al Mundial de la Selección Colombia, la Asamblea General de la ONU en 2009, y el rescate de los 33 mineros en Chile.
Juan Carlos de la Cuesta es, hasta hoy, el presidente más exitoso en la historia de Atlético Nacional. Bajo su liderazgo, el conjunto verdolaga alcanzó una de las etapas más gloriosas de su historia, coronada con la conquista de la Copa Libertadores en 2016. Hoy, desde la política, mantiene la autoridad moral y deportiva para analizar el presente del club, que bajo la presidencia de Sebastián Arango Botero busca replicar aquella época dorada y volver a levantar el trofeo continental.
En diálogo con Línea de Gol de El Colombiano, De la Cuesta reflexionó sobre el proceso actual del equipo verde y se permitió ofrecer algunos consejos nacidos de la experiencia.
Para el exdirectivo, uno de los mayores aciertos de la actual dirigencia es la capacidad de generar empatía. Destacó que Arango Botero es “un presidente muy joven” que viene realizando un buen trabajo, especialmente en el manejo de las relaciones humanas. De la Cuesta subrayó que la cercanía con el cuerpo técnico y los jugadores es fundamental, pues muchas veces estos actores se sienten solos a nivel dirigencial. Estar presente, acompañar y generar confianza no solo fortalece el ambiente interno, sino que crea un sentido de respaldo institucional que puede marcar diferencias en momentos de presión.
Esa gestión humana, que en ocasiones pasa desapercibida frente a los resultados deportivos, fue uno de los pilares de su gestión. No se trataba únicamente de fichajes y números, sino de construir una cultura organizacional sólida.
Otro punto clave para De la Cuesta es la convicción en los procesos. En un fútbol caracterizado por la inmediatez y la presión por resultados, el exdirigente insiste en que la estabilidad es esencial.
Celebró la designación de Diego Arias como técnico, destacando que es “una persona de la casa”, alguien que fue jugador durante su administración y a quien reconoce como “un gran señor”. Para él, apostar por un entrenador con identidad institucional fortalece el proyecto y genera coherencia entre la historia del club y su presente.
La apuesta por la continuidad, por creer en el trabajo más allá de los altibajos momentáneos, fue una de las bases del ciclo ganador que él encabezó.
De la Cuesta también enfatizó en la importancia de la coherencia y el cumplimiento de los compromisos. En su experiencia, muchas crisis institucionales surgen cuando se pierde la palabra o no se honran los acuerdos. Para él, mantener la cabeza fría en medio de la presión es fundamental, pero igual de importante es sostener la credibilidad dirigencial. La confianza se construye a partir de hechos, no solo de discursos. En un entorno competitivo y emocional como el fútbol, la estabilidad institucional depende en gran medida de esa solidez ética.
No todo fue éxito durante su presidencia. De la Cuesta recordó dos episodios especialmente complejos: la salida del técnico Santiago Escobar en 2011 y la tragedia aérea del club brasileño Chapecoense en 2016.
“Lo más duro fue lo de Sachi, lo de Chapecoense”, expresó, reconociendo que este último episodio fue un hecho “no gestionable”, una tragedia que trascendió lo deportivo y que marcó profundamente al fútbol sudamericano. Nacional, en un gesto histórico de solidaridad, pidió que el título de la Copa Sudamericana fuera otorgado al club brasileño, un acto que fortaleció la imagen institucional del equipo a nivel internacional.
Para De la Cuesta, el mayor desafío no fue alcanzar la cima, sino permanecer en ella. Tras los títulos, los jugadores recibían ofertas del exterior con salarios dos o tres veces superiores a los que podían percibir en Colombia. Retener el talento era una batalla constante. Además, señaló un fenómeno psicológico habitual: cuando un equipo alcanza la gloria, puede relajarse. “Ya quedamos campeones, ya cumplí mi sitio acá, ya me puedo ir tranquilo”, es una mentalidad que debía combatirse internamente.
El Nacional ganador de esa época se construyó sobre una base sólida, con continuidad en la nómina y ajustes puntuales. No se trataba de revolucionar el plantel cada semestre, sino de sostener una estructura competitiva y reforzar estratégicamente las posiciones necesarias. “No es subir, sino permanecer ahí”, afirmó. Esa consistencia en el tiempo fue, según él, el mayor reto y a la vez el mayor logro.
De la Cuesta también analizó la propuesta de Fair Play financiero impulsada por el presidente de la Dimayor, Carlos Mario Zuluaga. Para el exdirigente, el debate debe partir de una realidad evidente: existen clubes con recursos financieros muy superiores a otros. En ese contexto, considera positivo establecer mecanismos de control que garanticen el pago oportuno a jugadores, el cumplimiento de obligaciones laborales y la trazabilidad financiera.
Sin embargo, advierte un riesgo: limitar los presupuestos de los clubes con mayores ingresos podría afectar la competitividad internacional. Si los equipos colombianos reducen su capacidad de inversión, podrían perder terreno frente a rivales continentales con presupuestos mucho más altos.