Fútbol

El 7-1 sobre Internacional recordó la mayor goleada de Nacional en su historia

El contundente 7-1 sobre Internacional de Bogotá no solo desató la euforia verdolaga: también revivió el recuerdo del histórico 8-1 que Atlético Nacional le propinó a Unión Magdalena en 1954, el año de su primer título colombiano.

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Comunicador Social-Periodista bilingüe (inglés y español). He trabajado en Radio Bolivariana, RCN y Telemundo. Hago parte de EL COLOMBIANO. Recibí premios Ovations de la NBC. Lideré el sitio web hispano de NBCOlympics.com para los Olímpicos de Beijing 2008, edité y establecí el contenido de video original para la programación en web de la Selección Mexicana en Medios Digitales de Telemundo. Responsable de la gestión editorial de la portada de yahootelemundo.com. Enviado especial al Mundial de Rusia 2018, la Copa América en Chile 2015, los partidos de clasificación al Mundial de la Selección Colombia, la Asamblea General de la ONU en 2009, y el rescate de los 33 mineros en Chile.

hace 23 minutos

El 7-1 de Nacional sobre el Internacional de Bogotá no fue solamente una goleada. Fue una puerta abierta hacia la memoria. Un eco lejano que viajó setenta y dos años atrás. Según reportes de la época, hasta una tarde helada y lluviosa de 1954 en la que Atlético Nacional escribió una de las páginas más deslumbrantes de su historia con un 8-1 sobre Unión Magdalena en el estadio Atanasio Girardot. Esa ha sido la máxima goleada de su historia.

El fútbol tiene esas extrañas coincidencias que parecen mensajes escondidos del destino. Como ocurrió ahora frente al Inter de Bogotá, aquella vez el visitante también golpeó primero. Apenas habían transcurrido diez segundos cuando Gerónimo Pericullo silenció el Atanasio con uno de los goles más rápidos registrados en el fútbol colombiano. La lluvia caía sin tregua sobre Medellín, el frío se metía en los huesos y el césped parecía más un pantano que una cancha de fútbol.

Pero ese Nacional de 1954 estaba hecho para resistir cualquier tormenta.

Cinco minutos después, el argentino Carlos Gambina empató desde el punto penal y comenzó una función inolvidable. El delantero no solo marcaba goles: parecía desafiar el clima, el barro y el tiempo. A los 12 minutos volvió a aparecer, esta vez de tiro libre, para darle vuelta al marcador. Y antes de que Unión Magdalena pudiera reaccionar, Miguel Zazzini clavó el tercero a los 18 minutos. Quienes lo reportaron escribieron que el Atanasio ya no sentía el frío. “Nacional calentaba la tarde con fútbol ofensivo, voraz y elegante”. La primera parte terminó 3-1, pero lo mejor estaba por venir.

En el segundo tiempo la lluvia desapareció, aunque el viento helado siguió bajando de las montañas. Los jugadores del “Ciclón” parecían congelados viendo cómo Nacional se movía con una intensidad imposible. Gambina, que debutaba oficialmente esa tarde, convirtió el cuarto gol a los 49 minutos y confirmó que estaba viviendo una jornada histórica. Luego Zazzini firmó el quinto y el partido se transformó en un vendaval verde.

Entre los minutos 55 y 60 llegaron el sexto y el séptimo, obra de Gambina y del peruano Alfredo Mosquera. Cada ataque era una amenaza, cada avance parecía destinado a terminar en gol. Finalmente, a los 83 minutos, Gambina completó una actuación legendaria con su quinto tanto de la tarde y selló el inolvidable 8-1.

Aquella formación quedó grabada para siempre en la historia del club: Edgar Gaviria; Hernán Escobar y Atilio Miotti; Ignacio Calle, Nicolás Ginastasio y Ulises Terra; Hugo Yepes, Miguel Zazzini, Carlos Gambina, Alfredo Mosquera y Ramón Moyano.

Ese año no fue cualquier año. 1954 terminó convirtiéndose en una temporada sagrada para Atlético Nacional: el equipo conquistó el primer título de liga de su historia y construyó una identidad basada en el fútbol ofensivo, el orgullo y la contundencia.

Por eso, el 7-1 sobre el Internacional de Bogotá despierta algo más que entusiasmo. En las tribunas verdolagas muchos sienten que las goleadas no llegan solas, que ciertos marcadores cargan señales invisibles. Como en 1954, Nacional volvió a convertir una noche cualquiera en una exhibición memorable. Y quizá, solo quizá, esa lluvia de goles termine siendo también el presagio de un nuevo título.