Fútbol

“El equipo nos deja sensaciones positivas”: Alejandro Restrepo sobre empate del DIM con Millonarios

El cuadro rojo llegó a dos puntos en el torneo local. Se ubica en el puesto 17. Aún no ha sumado su primer triunfo del año.

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Periodista de la Universidad de Antioquia con énfasis en periodismo narrativo. En El Colombiano cubro deportes. He sido enviado especial a partidos de la Selección Colombia en Barranquilla. También a eventos de ciclismo como el Clásico RCN, Tour Colombia, Giro de Rigo, partidos de tenis, carreras de atletismo, natación, gimnasia, tiro con arco. He cubierto 7 finales del fútbol colombiano (6 in situ) y el Mundial de Qatar. Sigo la actualidad del DIM, Nacional y deportes del ciclo olímpico. Hago perfiles de deportistas. Presentador de El Debutante y realizador para redes sociales. Tuve un paso por el equipo digital: escribí breaking news.Trabajé en el programa Ángulo Deportivo de la emisora cultural de la UdeA. Escribí para La Oreja Roja y La Cola de Rata sobre migración, política internacional, economía y deportes. Fui voluntario de la Revista Arcadia en 2018. Produje y edité un podcast en serie llamado Duplas. Lector, salsómano y amante de sufrir en bici.

hace 5 horas

El partido entre Millonarios y el DIM, válido por la cuarta fecha del Apertura 2026, duró casi 20 horas: inició a las 8 de la noche del primero de febrero y terminó pocos minutos antes de las cuatro de la tarde del lunes 2. El mal estado de la cancha del estadio El Campín de Bogotá, sumado al aguacero torrencial que cayó en la capital del país el domingo, llevaron a que la Dimayor lo suspendiera.

El juego se detuvo en la noche del domingo cuando iban 55 minutos. Desde el primer tiempo la cancha no se veía bien. La lluvia de la tarde en la capital del país, sumada con el concierto de música popular que hubo horas antes en el estadio, llevaron a que el césped estuviera en muy mal estado, con huecos visibles, lleno de un barro que ponía en riego la integridad de los jugadores.

Con el tiempo, la intensidad del “chaparrón” subió. Fue imposible jugar. Los jueces detuvieron el encuentro. Esperaron cerca de media hora para tomar la decisión de aplazarlo. Mientras tanto, personal de Millonarios le hacía huecos al gramado dándole golpes con estacas, para que se acelerara el drenaje. No ocurrió. La lluvia aumentó. Se hicieron charcos grandes: el Campín parecía una piscina.

Los árbitros salieron de los camerinos. Tiraron el balón en los puntos críticos. No rodó. Hablaron con los presidentes y los capitanes de cada club, que esperaban de manos cruzadas una determinación. Decidieron, junto a la Dimayor, que los 35 minutos que faltaban se disputarían el lunes, a las 3:00 p.m. Al público, que esperaba, le notificaron con un mensaje en las pantallas del escenario. Muchos sabían que no había garantías para que el encuentro continuara.

Lo mismo pensaron los miembros de Acolfutpro, el sindicato de jugadores profesionales del país. En un comunicado protestaron: “manifestamos nuestra preocupación por el estado deplorable del terreno de juego del estadio El Campín. El césped presenta irregularidades graves, deterioro evidente y fallas en drenaje que ponen en riesgo la salud e integridad de quienes allí desarrollan su labor. No es aceptable. Más cuando en los últimos meses se ha permitido la realización de concierto y espectáculos sin adoptar medidas preventivas para impedir ese deterioro”.

El sindicato pidió al Instituto Distrital de Recreación y Deporte que busque una solución inmediata para el tema; mientras que pidió que Sencia, la empresa encargada del mantenimiento del lugar, cumpla con el cuidado y conservación de la cancha.

¿Cómo le fue al Medellín en el final del partido?

La imagen era surrealista. Eran las 3 de la tarde del lunes y, con nueva amenaza de lluvia en Bogotá, los equipos salieron en fila, siguiendo a los jueces con balón en mano, como cuando va a empezar un partido, a El Campín. Sin embargo, no se cantaron himnos. Los equipos formaron en la cancha. El encuentro se reanudó con un lateral a favor del Medellín, que tenía la pelota cuando se suspendió la noche anterior.

Al cuadro rojo le cayó bien “el receso”. Salió con la intención de quedarse con la victoria. Atacó con intensidad, tocando la pelota con velocidad, dinámica. En el tiempo que se jugó el domingo, Millonarios dominó: tuvo más la posesión de la pelota, pateó más veces a la portería rival; mientras que los rojos solo lo hicieron dos veces.

El lunes, por el contrario, los antioqueños dominaron: atacaron con ímpetu, pero el rival se metió atrás y no pudo marcar. El Poderoso generó varias llegadas claras. Hubo dos que pegaron en el palo. La primera fue por una jugada de Jhon Edwin Montaño, que se metió al área y el arquero Diego Novoa la atajó y después se estrelló en uno de los postes. La segunda tras un remate potente de Francisco Chaverra, que pateó de zurda, pero no contó con suerte.

El DIM llegó 12 veces a la portería del rival. De ellas, cinco tuvieron peligro. Los rivales, lo hicieron en 11 oportunidades, de las que tres exigieron la intervención de Salvador Ichazo, que respondió bien. “El encuentro fue difícil por las condiciones del campo ayer, hoy: estaba muy blanda y maltratada. Además éramos dos rivales con buenos jugadores. Nosotros siempre buscamos atacar, generar opciones de gol. La forma como jugó el equipo nos deja sensaciones positivas”, aseguró Alejandro Restrepo en la rueda de prensa posterior al partido.

Con el empate, El Rey de Corazones llegó a dos unidades. Además, prolongó sus “buenos rendimientos” en Bogotá: el año pasado no perdió ningún encuentro en esa plaza, siempre complicada. “Nosotros venimos trabajando bien. También estuvimos sólidos en defensa. Por eso estamos tranquilos”, dijo Salvado Ichazo después del juego. El Medellín aún no ha logrado su primera victoria del año. Lo buscará el próximo viernes 6 de febrero, cuando reciban a Internacional de Bogotá en el estadio Atanasio Girardot, en un duelo que se disputará desde las 8:30 p.m.