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¿Cómo ha sido el renacer de Gustavo Sánchez, el campeón colombiano que brilla en el Mundial de Natación Artística?

El vallecaucano, ganador de la primera medalla mundial de natación artística para el país y, en 2024, elegido como el mejor del mundo, enfrenta nuevos retos en su carrera tras un año difícil, demostrando disciplina, resiliencia y pasión.

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Periodista de la Universidad del Quindío. Cuyabra hasta los huesos y mamá de un milagro llamado Mariana, amante de la salsa y apasionada por el deporte.

hace 8 minutos

Desparpajado, alegre, extrovertido y buen conversador: así es Gustavo Sánchez Acero, el nadador artístico vallecaucano que ha sido medallista mundial y que se ha ganado un lugar entre los mejores del mundo. El dorado de su piel es fiel reflejo de la cantidad de horas que acumula en la piscina. Su espalda ancha, su cuerpo tonificado, su elasticidad, fuerza y resistencia son algunas de las características y capacidades que lo hacen sobresalir en su disciplina: la natación artística, en la que es uno de los mejores en las modalidades de solo y dúo mixto a nivel internacional.

Como él mismo dice, ya lleva un cuarto de siglo en esta tierra (25 años de edad), y de esos, 10 han sido como nadador artístico. Es un deporte que lo ha formado no solo en carácter, sino en resiliencia, constancia, perseverancia y gratitud. Sí, porque gracias a esa pasión que siente por el agua ha podido conocer lugares, viajar por el mundo y ser feliz; pues aunque el esfuerzo es máximo y la dedicación tiene que ser total para alcanzar sus metas, Gustavo es consciente de que en el agua se siente pleno.

Detrás de ese ser alegre, bonachón y amiguero hay un deportista exigente, disciplinado, autocrítico y perfeccionista que deja todo en el agua, sin importar el dolor en el cuerpo, el cansancio ni el agotamiento. No exagera cuando sostiene que, mientras sonríe para el público y los jueces, bajo el agua se siente morir. La exigencia de las rutinas es alta, lo lleva al límite, y las horas de entrenamiento se reflejan en dos minutos en los que debe no solo mostrar una rutina limpia, perfecta y de gran calidad para estar en el podio, sino ser impoluto desde que aparece en la piscina hasta que sale a esperar la calificación.

Afortunadamente, no está solo. Además de su mamá y su hermano, en estos años de agua y entrenamientos, Sánchez ha logrado crear un círculo que lo sostiene cuando siente desfallecer, que lo anima cuando piensa que ya no puede más y que lo impulsa a seguir logrando los sueños que hay en su interior.

Aunque es un gran conversador y no se queda callado ante nada, cuando se trata de la competencia, Gustavo prefiere la soledad, el silencio y la concentración. “Antes de la competencia prefiero estar en silencio, solo escucho la música de mi rutina y repaso con los ojos cerrados una y otra vez los movimientos y la secuencia de mi presentación”, comenta el nadador que en 2024 ganó tres medallas mundiales, una plata y dos bronces, que lo llevaron a ser elegido por la World Aquatics como el nadador del año.

Y es que luego de tantos reconocimientos y de palpar los frutos de sus años de entrenamiento y sacrificio, la vida le dio una cachetada. En 2025, Gustavo vivió el año más retador de su existencia, un año en el que los resultados no llegaron y él extravió su positivismo y alegría por varios factores externos que lo golpearon fuerte.

En 2025, su compañera del dúo mixto, Jennifer Cerquera —a quien considera una hermana, su mejor amiga y quien más lo conoce—, decidió retirarse, dejándole una “tusa” y un duelo que lo afectó bastante, pues fueron ocho años de entrenamientos, viajes, competencias y vivencias que los marcaron.

“El 2025 fue un año difícil, porque pasé de ser el mejor nadador artístico de 2024 a no tener buenos resultados en las competencias por factores externos que me afectaron bastante. Tuve que hacer un pare, buscar ayuda para reencontrarme con mi esencia, con ese Gustavo positivo, alegre, que siempre saca de todo un aprendizaje. Fue duro, retador, pero acá estoy renovado, con las energías niveladas y con la ilusión de volver a demostrar mi nivel”.

Sánchez también reconoce que “para mí Jennifer es como mi hermana, es quien más me conoce. Durante ocho años estuvimos más tiempo juntos que con mi mamá y mi hermano; por eso a ella y a Janeth Hatiuska (entrenadora y madre de Jennifer) las considero como mi hermana y mi mamá en la piscina”, comenta Gustavo, quien se emociona al mencionar a su progenitora, Ángela Acero, pues además de ser su principal motivación, es quien lo acompaña a las competencias y lo respalda en todas sus decisiones.

Fue ella quien lo inició en la natación. Por eso, Gustavo pasó sus primeros años en el agua en la natación de carreras, pero luego llegó a la natación artística tras pasar horas viendo videos de las competencias en Juegos Olímpicos y de observar a las chicas que entrenaban en la piscina contigua en la Liga de Natación del Valle, hasta que un día se atrevió y cambió de modalidad con la ilusión de ser el mejor.

Allí conoció a Jennifer y, tras ocho años, generó una conexión única; están aferrados por un cordón umbilical que los mantiene unidos. Ahora que ella dejó la parte competitiva, se convirtió en su entrenadora y Gustavo se siente confiado, ya que sabe que lo llevará de nuevo a la senda correcta: esa en la que lo exige, en la que lo lleva al límite, lo motiva y lo reta, pues ella mejor que nadie sabe hasta dónde y qué tanto puede dar el vallecaucano bajo el agua.

Competir en Juegos Olímpicos sigue siendo su mayor sueño, por eso no para de entrenar y competir; quiere mantenerse en lo alto por si llega la oportunidad de que su modalidad ingrese a las justas y así pueda representar al país en la cita más importante del deporte mundial.

¿Cuáles son los retos de Gustavo Sánchez en 2026?

De las cinco paradas mundiales que tiene el calendario de 2026, Gustavo va a estar en cuatro y su esperanza es tener buenos resultados en cada una y estar en el podio, tanto de la modalidad solo como en el dúo mixto con su compañera Emily Minante. Las paradas en las que espera estar luego de las competencias en Medellín son las de París, del 27 al 29 de marzo; Pontevedra (España), del 29 al 31 de mayo; y la Súper Final en Toronto (Canadá), programada del 19 al 21 de junio. La única competencia en la que no estarán será en Xi’an (China), entre el 1 y el 3 de mayo.

Además, también estará en los Juegos Centroamericanos y Suramericanos, en los que confía en defender las medallas de oro alcanzadas en las justas pasadas. Ahora, con su nueva compañera de dúo mixto, Emily Minante, con quien ajusta un año de entrenamiento, las metas son claras: llegar al nivel que requieren para regresar a los podios mundiales. Y aunque aún su prueba no hace parte de la programación para Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, Gustavo sueña con ser uno de los invitados para la exhibición que podría tener esta modalidad, con miras a que pueda entrar en el listado de los Juegos Olímpicos de Brisbane, Australia, en 2032.

Competir en Medellín, con su madre, sus amigos y tíos en la tribuna, es una sensación que Gustavo está disfrutando al máximo, como también el respaldo y el acompañamiento del público en general que ha llegado en gran cantidad al complejo acuático. Durante la inauguración de la primera parada de Copa Mundo fue feliz; recibir los aplausos y el cariño de la gente le confortó el alma, le dio un envión anímico y lo hizo sentirse orgulloso.

“La verdad es que la Federación, la Liga y todos los que han tenido que ver en la organización de esta competencia se merecen todos los aplausos, porque el escenario es de nivel mundial y las delegaciones están felices acá por el clima, la acogida del público, la cultura y la amabilidad de los colombianos; es algo que están disfrutando mucho”, comentó Sánchez.

Gustavo se ha convertido en un referente. En Medellín se lo han dejado claro no solo los pequeños que lo buscan para tomarse una foto, sino los padres de familia que se acercan para felicitarlo por su desempeño y por ser un ejemplo a seguir.

Él se siente feliz porque con su trayectoria ha logrado abrir puertas y mostrar el camino, no solo para que más niños lleguen a la natación artística, sino para que en ambas ramas se siga promoviendo el alto rendimiento, aprovechando el gran talento que hay en el país.

Confiesa que en su poco tiempo libre disfruta de la comida. Cuando no está en competencia, sale con sus amigos a comer de todo (sobre todo comida chatarra... risas); bailar y pasear son otros planes que disfruta hacer, al igual que dormir.

Así es Gustavo Sánchez Acero, el medallista mundial de natación artística de Colombia que se ha convertido en inspiración para las nuevas generaciones de este deporte en el país.

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