Quintero, fuera del Superclásico por lesión: ¿hay alerta en la Selección Colombia?
Juan Fernando Quintero será baja para el Superclásico entre River Plate y Boca Juniors tras sufrir una lesión muscular grado uno en el psoas, lo que lo deja fuera del duelo de este domingo y enciende dudas sobre su estado físico de cara a próximos compromisos internacionales.
Comunicador Social-Periodista bilingüe (inglés y español). He trabajado en Radio Bolivariana, RCN y Telemundo. Hago parte de EL COLOMBIANO. Recibí premios Ovations de la NBC. Lideré el sitio web hispano de NBCOlympics.com para los Olímpicos de Beijing 2008, edité y establecí el contenido de video original para la programación en web de la Selección Mexicana en Medios Digitales de Telemundo. Responsable de la gestión editorial de la portada de yahootelemundo.com. Enviado especial al Mundial de Rusia 2018, la Copa América en Chile 2015, los partidos de clasificación al Mundial de la Selección Colombia, la Asamblea General de la ONU en 2009, y el rescate de los 33 mineros en Chile.
El antioqueño Juan Fernando Quintero no estará presente en el Superclásico entre River Plate y Boca Juniors, programado para este domingo 19 de abril a las 3:00 p.m., debido a una lesión muscular que lo mantiene al margen de la competencia.
El mediocampista sufrió una lesión muscular grado uno en el psoas, un músculo profundo ubicado en la zona de la parte baja de la espalda y la pelvis, fundamental en los movimientos de flexión de la cadera, la carrera y la ejecución de acciones explosivas como el sprint y el golpeo del balón.
Este tipo de lesión, aunque leve, requiere un manejo cuidadoso para evitar recaídas. En el caso de Quintero, la principal preocupación no solo pasa por su ausencia en el clásico, sino por el posible impacto en su estado físico de cara a la Selección Colombia, en un momento clave del calendario internacional, a menos de dos meses del inicio del Mundial.
Sin embargo, los tiempos habituales de recuperación para una lesión muscular grado uno del psoas suelen oscilar entre 7 y 14 días, siempre que la evolución sea favorable y el tratamiento sea adecuado. En algunos casos, este periodo puede extenderse hasta 2 o 3 semanas si persiste el dolor al realizar acciones de alta intensidad como sprintar o chutar, si no se respeta el reposo relativo o si se reintegra la carga de entrenamiento de forma prematura.
En condiciones normales, y si la evolución es positiva, este tipo de lesión no suele representar un problema mayor ni una amenaza seria para su disponibilidad en el corto plazo. Por lo tanto, su situación no debería generar alarma excesiva, siempre y cuando se cumplan los tiempos y protocolos adecuados de recuperación.