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Eduard Bello la historia de sacrificio, fe y perseverancia del nuevo refuerzo de Atlético Nacional

El venezolano repasa su camino en el fútbol, los momentos más duros de su carrera y el reto que asume al vestir la camiseta verdolaga.

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Comunicador Social-Periodista bilingüe (inglés y español). He trabajado en Radio Bolivariana, RCN y Telemundo. Hago parte de EL COLOMBIANO. Recibí premios Ovations de la NBC. Lideré el sitio web hispano de NBCOlympics.com para los Olímpicos de Beijing 2008, edité y establecí el contenido de video original para la programación en web de la Selección Mexicana en Medios Digitales de Telemundo. Responsable de la gestión editorial de la portada de yahootelemundo.com. Enviado especial al Mundial de Rusia 2018, la Copa América en Chile 2015, los partidos de clasificación al Mundial de la Selección Colombia, la Asamblea General de la ONU en 2009, y el rescate de los 33 mineros en Chile.

hace 2 horas

El venezolano Eduard Bello, refuerzo de Nacional para esta temporada, habla con la serenidad de quien ya ha recorrido un largo camino y con la convicción de alguien que sabe exactamente de dónde viene.

El jugador abre su historia en esta entrevista íntima, marcada por sacrificios, fe y perseverancia, en la que repasa sus inicios, los momentos más duros de su carrera y el significado que tiene hoy vestir la camiseta verdolaga.

¿Cómo han sido estos primeros días como jugador de Atlético Nacional?

“Han sido días muy lindos, de mucha expectativa y aprendizaje. Me he sentido muy bien recibido por el grupo, por la gente del club y por la ciudad. Estoy adaptándome a mis compañeros, al ritmo de trabajo y a todo lo que representa llegar a una institución tan grande como Atlético Nacional”.

¿Qué fue lo primero que sintió cuando supo que Nacional era una posibilidad real?

“Mucha gratitud. No es cualquier club. Nacional es historia, es títulos, es exigencia. Para mí fue una bendición y también una responsabilidad muy grande. Sabía que era un desafío importante en mi carrera”

Queremos que la hinchada lo conozca más. ¿De dónde viene Eduard Bello y cómo fue su infancia?

“Vengo de una familia muy deportista. En mi casa el deporte siempre estuvo presente. Venezuela es un país muy beisbolero y en mi familia se jugaba mucho béisbol, pero yo desde pequeño practiqué varios deportes: béisbol, baloncesto y fútbol. Siempre estaba metido en una cancha”.

¿En qué momento decide que el fútbol iba a ser su camino definitivo?

“Eso se dio con el tiempo. Cuando eres niño juegas de todo, pero ya más grande, alrededor de los 15 o 16 años, entendí que el fútbol era lo que más me llenaba y donde podía soñar con algo más grande”.

¿Cómo está conformada su familia hoy y qué papel juega en su carrera?

“Mi familia es fundamental. Hoy estoy con mi esposa Gabriela Brito y mi hija Siena, que nació hace seis meses. También están mis padres y mi hermano. Todo lo que soy viene de los valores que ellos me inculcaron”.

A los 16 años empieza a tocar puertas en Caracas. ¿Cómo recuerda esa etapa?

“Fue complicada. Me probé en varios clubes y no me tomaron en cuenta. Fueron momentos difíciles, pero nunca pensé en rendirme. Yo sentía que tenía que seguir insistiendo”.

¿Cómo aparece Yaracuyano FC en tu historia?

“A través de un profesor de mi misma localidad que trabajaba con el cuerpo técnico del primer equipo. Él organizó una prueba y ahí se dio la oportunidad. Al principio mi familia no me dejó ir, pero luego pudimos hablar mejor la situación”.

¿Por qué sus padres dudaron en un inicio?

“Por los estudios. Gracias a Dios me iba bien académicamente y la prioridad siempre fue estudiar. Tenían miedo de que yo dejara todo por el fútbol y no lo lograra. Es un temor normal como padres”.

¿Qué los terminó convenciendo?

“Mi convicción. Yo nunca dudé. Sentía que ese era el momento de arriesgar. Si no lo hacía ahí, después iba a ser muy difícil. Creo que eso fue clave para que me apoyaran”.

Los primeros años lejos de casa no fueron fáciles...

“Para nada. Vivir lejos de la familia, independizarte tan joven, no tener a tu mamá que te cocine o te cuide. Hubo momentos muy duros, incluso de no tener qué comer o de pasar necesidades básicas”.

¿Cómo se sobrevive mentalmente a esas carencias?

“Con propósito. Yo sabía por qué estaba ahí. Cuando mis padres me llamaban les decía que estaba bien, que estaba feliz. El hambre por cumplir mi sueño era mucho más grande que cualquier otra dificultad.

¿Eso lo marcó como persona?

“Totalmente. Esas dificultades me forjaron. Me enseñaron a valorar todo, a no rendirme y a entender que nada es regalado”.

¿Recuerda el primer sueldo que recibió como futbolista profesional?

“Claro que sí. Ese primer sueldo se lo di a mis padres. No era mucho, pero para mí significaba todo, porque era una manera de devolverles un poco de todo lo que hicieron por mí”.

¿Dónde siente que se consolida como jugador?

“En Carabobo. Ahí jugué tres años y medio, tuve continuidad, goles, asistencias. Ahí sentí que mi carrera empezó a tomar un rumbo claro”.

Luego viene el salto internacional...

“Sí. Llegué a Antofagasta, en Chile, donde tuvimos una temporada histórica clasificando por primera vez a Copa Sudamericana. Después estuve en México, en Barcelona de Guayaquil, volví a Chile y ahora estoy aquí en Medellín”.

¿Qué significó vestir por primera vez la camiseta de la selección venezolana?

“Fue algo muy fuerte. Lloré con mi mamá, lloré con mi mejor amigo. Era ver cómo un sueño se iba expandiendo y cómo todo el sacrificio tenía sentido”.

Y ese gol de chilena a Brasil quedó para la historia...

“Es un recuerdo intacto. Fue la primera pelota que toqué en el partido. Todo pasó en cámara lenta. Cuando vi entrar el balón fue algo inexplicable. Es un momento que siempre llevaré conmigo”.

¿A quiénes admira en el fútbol?

“Mi ídolo principal es Dios. En el fútbol admiro mucho a Cristiano Ronaldo, sobre todo por su mentalidad, su disciplina y su determinación para superarse cada día”.

La fe es un pilar en su vida. ¿Cómo nació esa relación con Dios?

“A través del fútbol. En la casa club conocí a una persona que nos predicaba la Palabra. Ahí tuve mi primer encuentro con Dios y descubrí mi propósito y mi identidad”.

En Nacional hay varios jugadores que comparten esa convicción...

“Sí, lo he notado. Antes de entrenar y de los partidos se hacen oraciones. Me gusta estar rodeado de personas que comparten la misma fe”.

¿Cómo ve el plantel de Atlético Nacional?

“Veo un grupo con mucha calidad, intensidad y una mezcla muy buena entre jóvenes y jugadores experimentados. Hay competencia sana y una idea clara de juego”.

Varios venezolanos han dejado huella en el club. ¿Siente esa responsabilidad?

“Más que presión, siento orgullo. Es una honra vestir esta camiseta después de grandes futbolistas venezolanos. Es una motivación enorme”.

¿Qué le gusta hacer fuera del fútbol?

“Disfrutar de mi familia, salir al parque, estar tranquilo. También me gusta jugar y ver otros deportes como béisbol, baloncesto y voleibol”.

Si no hubiera sido futbolista, ¿qué habría sido Eduard Bello?

“Seguramente habría intentado ser deportista profesional en otra disciplina”.

Su imagen también es muy característica. ¿Por qué la melena?

“Desde pequeño me gustó ese estilo. Con el tiempo se volvió parte de mi identidad y me siento identificado con ella”.

“Agradecerles por el apoyo y el cariño. Espero estar a la altura de este club tan grande, aportar dentro y fuera de la cancha y darles muchas alegrías. Que sigan siendo ese impulso extra para luchar por los objetivos y los títulos”.