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“Gracias a Dios no me he muerto todavía”: Cochise Rodríguez, a los 84, con humor y ganas de pedalear en entrevista con El Colombiano

A Martín Emilio un susto cardíaco lo obligó a hacer una pausa, pero no le quitó la sonrisa ni las ganas de montar en bicicleta. En charla con EL COLOMBIANO, Cochise cuenta cómo avanza su recuperación y por qué sigue disfrutando la vida sin amarguras.

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Comunicador Social-Periodista, apasionado de las historias, amante de los deportes. Trabajé en el periódico El Mundo y actualmente hago parte de EL COLOMBIANO.

hace 3 horas

El humor de Martín Emilio Cochise Rodríguez se mantiene activo más allá del susto que hizo sentir en días pasados, no solo a su familia, sino a un público que lo admira y tiene presente las hazañas que logró cuando era ciclista.

Recientemente, el gran Martín debió permanecer diez días hospitalizado en Medellín por un problema cardíaco que obligó a los médicos a mantenerlo bajo observación y tratamiento.

El legendario exciclista antioqueño, de 84 años, sigue al pie de la letra, desde casa y acompañado por sus seres queridos, las recomendaciones de los médicos, aunque en charla con EL COLOMBIANO confiesa que el ejercicio no se puede parar. No solo monta en una bicicleta estática, también asegura que ayuda con las labores diarias del hogar y que espera pronto volver a rodar en su cicla de ruta con sus amigos en el remodelado Aeroparque Juan Pablo II.

Martín, que alegría escucharlo y verlo como un roble, ¿cómo así que estaba que se volaba del hospital?

“Gracias a Dios no me he muerto todavía (risas). Sí, estuve un poco mal, pero ya estoy recuperándome, paulatinamente. Sabía que no me podía volar (jajaja), pero la verdad estar allá siempre es como aburridor, no hay como la casa. Cuando uno está medio mal de salud los días en un hospital pasan lentos, por fortuna todo va bien”.

¿Cuál es su secreto para mantener ese buen humor durante los momentos de adversidad? Hasta se recuerda una frase que dijo cuando estaba en el hospital: “Acá, recuperándome del mango”...

“Darse uno mismo confianza y mantener esa chispa de alegría es lo primordial, voluntad. Por ejemplo, acá en casa, ya estoy trapeando, no a mi señora, sino la casa (risas). Hay que hacer oficio, aseo; ahí me entretengo y de paso le ayudo a la mujer a que no haga tanto destino y pueda descansar, entonces ya me siento mejor del mango. En sí me gusta mamar gallo, pasar bueno; es que la vida hay que gozarla, no vivirla con amargura, sin envidias”.

Me recuerda esa frase por la que también se hizo famoso, cuando expresó que en Colombia se moría más gente de envidia que de cáncer...

“Total, así es: la envidia es un fracaso. Ese sí mata. Uno tiene que ser buena persona, convivir con la gente, respetar a los compañeros y vivir tranquilo, sin amarguras. Es que cuando uno ha sido famoso y ha tenido éxito, también aparecen las críticas y la envidia; ese cáncer va a matar a muchos. No entiendo por qué la gente cuestiona a otro, por ejemplo, cuando compra un carrito: de inmediato dicen que es un traqueto. No, hay gente que se esmera para conseguir las cositas”.

Se le ve contento, con buen semblante, recuperado...

“Hay adversidades que hay que afrontarlas, pero la pasé bien, me atendieron muy bien en la clínica. Ahora me estoy recuperando, moviéndome, más allá de que todavía no me dejan salir en bicicleta. Sin embargo, acá en casa, hago un ratico spinning, sin matarme mucho, para no parar tanto tiempo el ejercicio”.

¿En algún momento había sentido alguna señal que le hiciera pensar que tenía un problema cardíaco?

“Pues hombre, no. Yo creo que mi sistema ha sido un poquito como disparejo. ¿Entendés? La arritmia se me ha subido un poquito, pero digamos que no es un tema de peligro. Sino que de pronto me siento un poco como agotado, pero no más”.

¿Qué fue lo que más le preocupó durante esos días en ese centro asistencial?

“En realidad siempre estuve tranquilo porque me estaban atendiendo muy bien, estaba en buenas manos y vigilando que no fuera algo así como grave”.

¿Qué le dijeron los especialistas sobre la arritmia y qué es lo que todavía falta por determinar?

“Es que quizá tengo el corazón con las pulsaciones bajitas, entonces cuando me chequea el médico se puede alarmar, pero uno le advierte que siempre ha sido así, por lo que él va entendiendo que uno tiene un corazón diferente por el ejercicio que he hecho”.

Y además de ayudarle a su esposa Cristina con las labores del hogar, ¿cómo viene siendo su día a día luego de salir del hospital?

“Nos estamos yendo a caminar por las tardes a un parquecito cerca de la casa. Voy con mi esposa y otras veces aparece mi hijo Juan Esteban. Sacamos al perrito a pasear y allá jugamos con él, armamos una recocha. El perrito se llama Félix, como mi suegro, pero quiero hacer una aclaración: yo no lo puse así, fue mi nieta Valeria (jajaja)”.

¿Qué siente al saber que la gente lo recuerda y tiene gran admiración hacia usted? Hasta el alcalde Federico Gutiérrez le envió palabras de ánimo y fortaleza durante su enfermedad.

“Me siento muy complacido y honrado con toda la gente que se ha preocupado por mí. Fico es una llave muy grande, pero además es un deportista que se preocupa por las cosas. Hasta me llamaba a preguntarme cómo seguía. Esto me genero emoción y gratitud por todos los seres que estuvieron pendientes de mí. No puedo citarlos porque no quiero que se enojen si dejo mencionar a alguno. Pero a todos los quiero. Es lindo saber que a mi edad aún me recuerdan con cariño”.

¿Los médicos ya le hablaron de la posibilidad de volver a montar bicicleta o todavía es muy pronto para pensar en eso?

“Estoy analizando a ver si voy esta semana a montar, aunque sé que mi mujer no me deja salir (jajaja). Pero sí tengo aquí una bicicleta estática, entonces monto en ella suave porque todavía me debo quedar un poquito quieto. Ahí me entretengo. Pronto espero estar de nuevo en el Aeroparque para ir a pedalear al lado de tantos amigos”.

Si lo quiere la afición, como será el amor de su familia, ¿qué le dicen sus seres queridos cuando dice que espera estar pronto corriendo en su bicicleta?

“Que me cuide, que no me ponga a hacer ejercicios tan exigentes, porque eso puede ser después dañino para mí. Me dan consejos todo el tiempo. Yo sé que tienen razón, entonces hay que tomar las cosas con cautela porque ya no soy un niño”.

Martín, hasta sorprende lo que decís: que necesitas estar fuerte para rodar en la inauguración del nuevo velódromo de Medellín en 2027 y el cual seguirá llevando tu nombre...

“Es que el alcalde Federico dijo que le iba a hacer una reforma al velódromo, y estoy seguro que le pondrá mano a ese escenario. Entonces es lógico que quiero estar allá ese día. La verdad es una pista que necesitan los jóvenes para entrenar. Vamos a ver qué se puede hacer, hay mucho pelado bueno que llega allí a prepararse para defender a Colombia”.

¿Qué cree que ha representado usted para los jóvenes y para quienes siguen su historia?

“Uno ha sido un ejemplo para los jóvenes y para mucha gente, adultos y mayores, porque siempre ha estado en actividad deportiva. Lo fundamental es hacer ejercicio, practicar lo que se desea y mantenerse activo. Uno cuando está en una situación así, solo quiere salir de ese problema. Yo solo quería salir del hospital para continuar rodando y estar con la familia. Yo siempre he querido decirles a los jóvenes que la vida, con deporte, es muy saludable. Además que pueden representar al país y hallar una recompensa económica”.

¿Qué significa la bicicleta en su vida?

“Para mí, la bicicleta ha sido, es y será mi compañera. Es el aliciente y también mi fuente de trabajo. Antes de ser ciclista trabajaba, desde los 14 años, en una farmacia y siempre estuve ligado a la bici”.

“Cochise, después de todo lo que ha vivido y luego de este susto, ¿qué le dicta hoy el corazón?”

“(Risas) Mi corazoncito está funcionando bien, afortunadamente. Pero sí hay que cuidarse, no saturarse haciendo ejercicio. Por el contrario, ser muy prudente”.

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