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Carreño, el rey de los cielos

El calarqueño es el mejor del momento en Colombia y carta fuerte para pelear título en el Mundial que abre en Roldanillo.

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11 de enero de 2015

Aún recuerda, como si fuera hoy, la gran decepción que tuvo, el año pasado, cuando quería estrenar su vela y hacer un buen Campeonato Mundial en Turquía.

Primero tuvo que rebajar 10 kilos para amoldarse a su nuevo parapente (un Enzo 2, con una tecnología más avanzada), cumpliendo exigentes entrenamientos y dietas. Y luego, competir en el Mundial con una vela prestada y de talla menor (Enzo 1), solo porque “cuando llegué a Estambul -donde se cumplió el torneo, a finales del año pasado-, la empresa aérea en la que viajé había dejado la nueva en Madrid. Fue un golpe durísimo, porque ya estaba amoldado y había entrenado con ésta”, relata Julián Andrés Carreño, deportista oriundo de Calarcá, Quindío, y primero del ranquin nacional de parapente.

Y entonces, tuvo que pedir prestada una vela con un amigo quien le facilitó una Enzo 1 que, literalmente “le quedaba nadando” para su nuevo peso corporal, pues había bajado de 90 a 80 kilos de peso, dizque para amoldarse en talla a la 2.

“Me llamó angustiado y casi llorando, porque su ilusión era hacer un gran Mundial. Y tenía con qué, porque sus condiciones así lo hacía presagiar y, además, si tenemos en cuenta que en el pasado Mundial había quedado cuarto”, señala Magnolia Colonia, la madre de quien hoy es el mejor exponente de este deporte aéreo en el país y uno de los mejores de Latinoamérica, si no el mejor.

“Fue desesperante buscar mi equipaje, tan lejos del país y no encontrar nada, ni siquiera una explicación valedera”.

Los diez kilos que rebajó fueron más ante la angustia y el verse sin su parapente en el que confiaba para hacer el torneo de su vida.

Y con la vela prestada compitió casi todo el torneo. Y, claro, le fue como a perros en misa. “Después de hacer múltiples reclamos, incluso con embajadas de por medio, la vela me llegó a falta de tres mangas -tres días- para terminar el Mundial y ahí sí ya ni modo, todo estaba perdido”, expresa Carreño, quien tiene el desquite a la vuelta de la esquina, en Roldanillo, cuando, desde hoy, empiece a disputar el Mundial en su Enzo 2.