Catalina escala con clase y firmeza en artístico
Con elegancia y precisión, la paisita sorprende en un deporte que le cambió la vida y con el que le da alegrías al país.
Comunicador Social-Periodista, apasionado de las historias, amante de los deportes. Trabajé en el periódico El Mundo y actualmente hago parte de EL COLOMBIANO.
A los dos años, cuando aprendió a caminar, Catalina Fajardo daba sus pasos en punta. Sus pies no tocaban totalmente el piso.
Sus padres, ante la preocupación, la llevaron donde un ortopedista infantil, quien de inmediato les recomendó que la ingresaran a un deporte que tuviera saltos, giros y puntos de apoyo para corregir aquel problema físico.
El patinaje artístisco fue la disciplina elegida, la cual trajo no solo alivio sino también un gusto sinigual en la pequeña.
Su pasión por esta actividad fue tan grande, que Astrid Acevedo, madre, se vio obligada a inscibirla en una escuela donde le enseñaran a danzar sobre patines.
Antes de los seis años, Catalina ya andaba con normalidad, y su amor por este ejecicio crecía más, tanto que “la tenían que echar del escenario donde practicaba porque se quedaba dos horas más y sola, luego de terminar las clases deportivas”, recuerda, mientras ríe Astrid, quien agrega que la menor de tez morena “nació para el patinaje artístico, lo lleva en la sangre, por eso mi misión es apoyarla para que cumpla sus sueños”.
Y apunto de cumplir 13 años este 21 de diciembre, Catalina demuestra con buenos resultados las palabras de aquella mujer que lucha día a día para brindarle lo mejor y pueda ser feliz.
Este año compitió en la Copa Alemana y en su primer Mundial en Reus, España, eventos en los que se ubicó octava en la prueba combinana -figuras y libre-, además, en el Interligas Nacional en Bogotá, ganó tres medallas de oro.
Hace ocho días, en el Open Internacional en Rionegro, Catalina dio claras muestras que tiene talento y futuro. Dos nuevos triunfos la convirtieron en una de las figuras de aquel certamen.
“Mi sueño es ser la primera mujer de Colombia que logra un título mundial de patinaje artístico, para eso trabajo. Ya lo hizo un hombre, Edwin Guevara, y como él también deseo hacer historia para el país”, expresa con seguridad la patinadora de 1.42 metros de estatura, pero que se ve inmensa cada vez que sale a ejecutar sus rutinas.
“Se siente mucha alegría representar al país a mi corta edad. Estar al lado al lado de los mejores patinadores da ilusión para llegar al punto en el que están ellos”, dice Fajardo, quien no olvida su niñez.
“Me caía mucho, pero la constancia, dedicación y paciencia me ayudaron a salir adelante. Las horas que me quedaba sola entrenando ya empiezan a dar su recompensa”, agregó Catalina, que con pasos firmes se ilusiona con dejar en alto a Colombia en un deporte que le dio tranquilidad y felicidad.