Corazón de Levin, fuerte como la bala que lanza
Tras superar problemas físicos tras un accidente, el antioqueño batalló y logró ser campeón. Hoy sale por otra conquista.
Comunicador Social-Periodista, apasionado de las historias, amante de los deportes. Trabajé en el periódico El Mundo y actualmente hago parte de EL COLOMBIANO.
El muro que le cayó encima cuando tenía 13 años le causó heridas tan graves en su cuerpo que llegó a pensar que no volvería a caminar. Levin Moreno sufrió, no lo niega, y más al ver jugar a sus amigos por las calles de su natal Chigorodó.
“Mis piernas estuvieron paralizadas seis meses, no las podía ni doblar. En las noches, por el frío, sentía más dolor”, recuerda Levin, quien en ese entonces era un chico delgado. Por sus rapidez para correr, el técnico Mauricio Hernández le insistía que entrenara atletismo, aunque esta disciplina solo lo flechó cuando salió a competir fuera de su pueblo.
“Yo decía que ese deporte era para locos, pues es duro estar corriendo todo el tiempo. Pero cuando me llevaron a un Regional en Arboletes me dí cuenta de que con el deporte podía viajar a otros lugares. Desde ahí me enamoré”. El sentimiento creció pese al impedimento que tenía para caminar.
Pero Levin tuvo en una persona la cura del problema que lo aquejaba. Dice que lo que no hicieron los médicos lo logró su abuela Anuncia Blandón en poco tiempo. “Empezó a sobarme y lavarme con unas hierbas, en un mes ya podía flexionar las piernas. Me llamaban el viejito, porque andaba como un anciano, despacio y agachado, fueron momentos difíciles, pero por fortuna empecé a recobrar la movilidad”.
Con más terapia, Levin logró una recuperación óptima. “Lo que antes era débil ahora es lo más fuerte de mi cuerpo”, expresa el urabaense, quien siguió haciendo ejercicio y a los 18 años logró la recompensa. Lo trajeron a Medellín para que continuara su proceso formativo en el deporte base.
“Su talla era la ideal para convertirlo en un atleta de alto rendimiento en lanzamientos. Gracias a su dedicación, disciplina y mente fuerte aprovechó la oportunidad brindada”, dice el técnico Armin Luna.
Y es que el hombre de tez morena, 1,98 metros de estatura, de brazos largos y manos grandes, que parecen destruir todo lo que tocan, salió adelante a pesar de recibir una triste noticia días después de arribar a la capital paisa.
“Eso es lo más duro que me ha pasado en la vida, más allá de las lesiones”, relata Levin, mientras las lágrimas asoman en sus ojos.
“Me dijeron que mi padre, que lleva el mismo nombre mío, falleció, fue un duro golpe. A partir de ese momento debía luchar para responder por mi mamá -Elcy Denis Blandón- y otros ocho hermanos”.
Una luz en el camino
“Se le notaba intranquilo, y era normal porque aquí recibía alojamiento pero no apoyo económico, porque en las pruebas finalizaba en lugares secundarios”, cuenta Luna.
Pero Moreno no se rindió. Siguió entrenando fuerte y un día, al ser visto por el orientador colombiano Julián Angulo, este le hizo un ofrecimiento para que se radicara en Puerto Rico, donde tendría estudio universitario, hogar, alimentación y trabajo.
Sin pensarlo dos veces empacó maletas y viajó.
En el país centroamericano se graduó en Sicología, perfeccionó su técnica en la impulsión de disco y bala, y por su contextura física laboró como vigilante en una empresa de seguridad. En conciertos y eventos sociales era al primero que tenían en cuenta.
Por su cuerpo de gigante y rasgos físicos, parecidos a los del exjugador estadounidense de baloncesto, lo empezaron a apodar Shaquille O’Neal.
“Dedicado, juicioso, generoso y excelente deportista”, así lo describe su primo Éder César Moreno, quien agrega que cuando Levin regresó a Medellín en 2015 fue su bastión para seguir firme en el deporte, luego de la sanción de dos años a la que fue sometido por dar positivo en un control de dopaje.
De nuevo en casa
Tras su arribo, Levin Moreno no solo empezó a ayudar a los demás colegas gracias a los estudios que realizó, sino que también tomó vuelo en el deporte. Y eso que en Puerto Rico sufrió un desgarro de clavícula.
En el primer evento que compitió, la Copa Nacional de lanzamientos en Bogotá, fue campeón de bala, logro que llenó de satisfacción al entrenador Luna, a quien no le creían que podía sacarlo ganador en esa modalidad.
Para ayudarle más a Levin, como a otros deportistas que no recibían apoyo económico, el entrenador luchó para que parte del presupuesto asignado para la preparación a los Juegos Nacionales de 2016 lo destinaran para colaborarles en las deudas y así se enfocaran en la competencia.
“Esa fue parte de la estabilidad del grupo de lanzadores”. Y no se equivocó Luna, pues en los Juegos en Cali, Moreno volvió a impresionar al terminar en el primer lugar.
“Lo que más rescato de Levin como persona es la energía positiva, y como deportista lo considero un guerrero”, destaca el campeón suramericano de disco Mauricio Ortega.
Moreno saldrá hoy por otra conquista en la Copa Nacional de lanzamientos en Bogotá.
“Los obstáculos solo existen en la mente. Si hay sueños se debe luchar por ellos, pese a la adversidad”, reflexiona Levin, ejemplo de superación y tenacidad en el atletismo