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René, el más veterano; Anthony, el más joven

Las historias del jinete y el atleta que en los Olímpicos harán el contraste en edades y la coincidencia en el debut.

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Comunicador Social-Periodista, apasionado de las historias, amante de los deportes. Trabajé en el periódico El Mundo y actualmente hago parte de EL COLOMBIANO.

31 de julio de 2016

Cuando se le llama, por respeto, con el “don”, de inmediato responde: “por favor, solo dígame René”.

Su explicación es sencilla: “me siento con el cuerpo y la mente de un joven de 20”, vitalidad que se refleja en su fuerza física como también en sus importantes resultados en el exterior, y eso que ya tiene 52 años de edad.

Se trata de René López, quien será el deportista más veterano de Colombia en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

“Allí me convertiré en el papá de los demás atletas. A todos los aconsejaré y si es necesario también los voy a regañar si no ganan”, expresa, en tono gracioso, el jinete bogotano, quien cumplirá el sueño de actuar, por primera vez, en las máximas justas del deporte.

“Clasificar a unos Olímpicos fue mi meta desde pequeño. Luché mucho para lograrlo, hubo momentos difíciles, pero nunca perdí la fe”, expresa López, a la vez el primer jockey del país en competir en Europa, donde vive hace más de 30 años.

“En el año 84 gané mi primera competencia en Francia -allí reside-, pero la organización del torneo no contaba con que un colombiano fuera a ganar. De hecho no tenían el Himno Nacional, entonces pusieron la canción ‘La Colegiala’. Desde ese momento se dieron cuenta de que Colombia no era solo guerra y que había cosas buenas. Entonces me seguí esforzando para entregar más noticias positivas aunque en mi tierra no tuvieran la repercusión esperada”.

Pero el deportista asegura que con el paso del tiempo esto ha venido cambiando gracias al apoyo de entidades como la Federación Colombiana de Ecuestre, el Comité Olímpico y Coldeportes.

“Es que yo vengo de una familia normal, muy humilde, entonces tuve que trabajar bastante, hacer muchos esfuerzos para poder progresar en esta actividad, en la que no se sale adelante por tener plata sino por ser disciplinado, dedicado y constante”, señala René, hijo de Carlos, profesor de equitación, y Belén, ama de casa.

“De mi padre heredé las bondades en el deporte, de mi madre la perseverancia. Gracias ellos aprendí que nunca es tarde para conseguir lo que se quiere”.

No niega que extraña a sus seres queridos, también algunos platos de la gastronomía colombiana, como “la changua, sancocho y la bandeja paisa”, aunque resalta que los sacrificios han valido la pena al ver los frutos que ha recogido en su pasión favorita.

López, quien tiene una hija de 18 años edad llamada Lea y que sigue sus pasos en el ecuestre, se ubica actualmente en el puesto 365 de la clasificación mundial, ranquin que en este momento no le interesa.

“Tendré tiempo para escalar después”. Pese a ello ha logrado en la temporada dos triunfos en Francia.

“Desde comienzo de año le dije al entrenador de la Selección (Marcel Delestre) que me quería enfocar solo en los Juegos, que necesitaba prepararme bien con mi caballo, tener un buen matrimonio con él, esa fue mi prioridad. Se acerca la hora, hay tensión, nervios, pero también deseo de hacer un buen trabajo”.

Recuerda que hace un año, en los Juegos Panamericanos de Toronto, donde fue nominado, con el antioqueño Daniel Bluman, como los criollos para competir en los Olímpicos, participó con la clavícula rota, luego de sufrir un accidente mientras competía días antes.

“El dolor era insoportable, pero quise guardar silencio, ya que en juego estaba el nombre del país. Nos fue bien y los resultados hubieran podido ser mucho mejor”.

Ahora, completamente recuperado, aspira a hacer un gran papel en Olímpicos, y más porque irá con Dios, el nombre del caballo con el que espera darle alegrías al país.

“Nunca es tarde para lograr lo que se quiere”, sostiene René, un veterano en edad pero joven de mente, todo un ejemplo para los deportistas colombianos.