Las tres dinastías del golf antioqueño
Estefanía y Paula Hurtado, Camilo y Manuel Villegas y Nicolás y Andrés Echavarría brillan en el mundo.
Periodista de la Universidad del Quindío. Cuyabra hasta los huesos y mamá de un milagro llamado Mariana, amante de la salsa y apasionada por el deporte.
Aunque no son muchos sí son bastante publicitados los casos de hermanos deportistas que han logrado la gloria o han estado a la par en la consecución de resultados y victorias.
Las más recientes y cercanas son las tenistas Serena y Venus Williams, quienes ajustan más de dos décadas de triunfos y títulos en todos los Grand Slam y torneos de primer nivel que han disputado, hasta llegar a ser las número uno del mundo.
En Antioquia también se presenta este fenómeno y curiosamente en un deporte en particular: el golf.
Existen algunos casos de hermanos futbolistas de renombre como Hernán Darío y Gabriel Barrabás Gómez; Santiago y Andrés (q.e.p.d.) Escobar, Elkin y Javier Calle, Mateo y Edwin Cardona, pero en la actualidad, el golf paisa tiene a tres parejas que están dejando en alto el nombre del departamento y del país: las hermanas Hurtado (Paula y Estefanía), y los Villegas (Manuel y Camilo) y Echavarría (Nicolás y Andrés Felipe), quienes se mantienen firmes en la élite de este deporte.
Nicolás y Estefanía, por ser más jóvenes, aún no han saltado al profesionalismo, pero en sus categorías se han distinguido por el rendimiento y las capacidades deportivas, curiosamente sus hermanos mayores Andrés y Paula, siempre reconocen en los más chicos un potencial para el deporte y cualidades que ellos no tienen tan fuerte, como la potencia en el golpe de Estefanía y la adaptabilidad a los campos de Nicolás.
Para el técnico Luis Fernando Martínez, del club Campestre, quien además menciona el caso de los hermanos Juan Pedro y Esteban Restrepo, esta característica de familiares tan cercanos en la misma disciplina y con buenos resultados tiene varias condiciones especiales que el golf permite con más regularidad.
La primera tiene que ver con que este se practica en familia, “para nosotros en el club es usual ver los fines de semana a los padres compartir con sus hijos en el campo, los mayores lo hacen por hobbie y los más pequeños, al conocer la historia de vida de Camilo Villegas, nuestro referente, se animan a practicarlo, pensando en los beneficios académicos que pueden alcanzar si demuestran alto rendimiento”.
Además, argumenta Martínez, siempre los logros de nuestros hermanos mayores los convertirán en ídolos y uno siempre quiere imitar o llegar a ser lo que ve en referente.
Ese es el caso de Manuel, Nicolás y Estefanía, quienes han crecido viendo los logros de sus hermanos y han querido emularlos, alcanzando también un desempeño destacado.
Los mayores con su experiencia han sido claves para los más jóvenes en torneos importantes, en los que les han servido de caddies, fortaleciendo la seguridad y dándoles consejos en el desarrollo de las rondas, alcanzando grandes resultados.
Así es el caso de Paula y Andrés, quienes en torneos definitivos para sus hermanos fuera del país les han apoyado como ayudantes de campo.
Actualmente Manuel, menor que Camilo se encuentra con él en Estados Unidos apoyándolo en los torneos, haciendo la labor de caddie en el proceso que lleva el número uno de Colombia en busca de buenos resultados y ganancias para recuperar sus condiciones plenas en el PGA.
“Al conocerse también y al saber ambos del deporte se da una mezcla perfecta para que ellos sean el pilar y esa fuerza extra de confianza que en un torneo puedan tener los deportistas”, concluye Martínez.
Para el entrenador seguirá siendo usual ver a hermanos golfistas en los campos del mundo y sobre todo antioqueños, pues los referentes actuales son muy positivos, han logrado cosas importantes y se convierten en los ídolos que las nuevas generaciones quieren seguir.
El plan familiar de ir al club los fines de semana para compartir la pasión por el golf en los campos del club permitirá, además, seguir fomentando la práctica de este deporte en las nuevas generaciones, manteniendo así un gran número de jugadores, que en etapas más avanzadas se convierten en la opción para formarse académicamente en Estados Unidos y escalar a lo más alto del circuito mundial, ya sea en la Lpga, en el caso de las mujeres, o en el PGA, para los hombres.