Mohamed Elshorbagy, el Messi del squash mundial
Admirador del jugador argentino, este estudiante de Administración de Empresas dejó huella en Cartagena.
Periodista de la Universidad del Quindío. Cuyabra hasta los huesos y mamá de un milagro llamado Mariana, amante de la salsa y apasionada por el deporte.
El poco tiempo libre en la vida de Mohamed Elshorbagy, el egipcio número uno del squash mundial, lo dedica a otro número uno: el argentino Lionel Messi, a quien admira por sus condiciones deportivas y por la magia que exhibe en cada juego con el Barcelona.
Por eso, cuando el egipcio no está entrenando, compitiendo o estudiando se concentra frente al televisor para ver las genialidades del argentino, de quien dice ser profundo admirador. Aunque vive en Inglaterra, Mohamed no le pierde pisada al 10 del Barca.
Y a pesar de que en Cartagena a Mohamed lo hicieron sentir como ídolo pues a todos los lugares donde llegaba, la fila para los autógrafos y fotos era interminable, se sonroja cuando se le compara con Messi, de quien dice es único.
Físicamente este squashista nacido en Alejandría es totalmente diferente al argentino así sean dos privilegiados con condiciones deportivas que los hace destacarse y ser los mejores en sus disciplinas.
Mohamed, con 1.86 centímetros de estatura, a sus 25 años, ostenta 17 títulos en el circuito profesional y desde noviembre de 2014 es el número uno del ranquin mundial, posición que ha defendido por 16 meses.
Pero ese hombre agresivo, estratégico y fuerte que devora rivales en la PSA -Professional Squash Association-, deja su agresividad solo para la competencia ya que fuera de ella se convierte en un ser amable, cariñoso, sencillo y enamorado de los niños, a quienes complace en todo lo que puede, siempre con una sonrisa, con un ¡hola!, en un forzado español que le sale con acento y la mejor actitud.
Este joven que se inició desde muy chico en el deporte practicando la natación, encontró a los 8 años en el squash la disciplina que lo llenó completamente y a la cual se dedicó sin dejar de lado el estudio, la principal prioridad para su familia.
Al cumplir 15 años se trasladó con su hermano Marwan y sus padres a vivir a Bristol, Inglaterra, donde aún reside.
Durante su estadía en Cartagena, además de competir y al lado de su hermano Marwan, realizaron otras actividades sociales con niños de zonas deprimidas.
El mejor del mundo habló con EL COLOMBIANO.
¿Qué significa ser el número uno del mundo?
“Es una gran alegría porque se trata de la recompensa a tantas horas de entrenamiento, además es una gran satisfacción darle este logro a mi país, porque muchos niños quieren seguir mi ejemplo y el de los otros deportistas que están en el top-10 de la PSA”.
¿Dónde está la clave para que Egipto sea potencia en este deporte?
“Desde muy temprana edad se está trabajando con la formación de los deportistas, eso nos permite tener muchos jóvenes que entrenan a diario y bajo un proceso formativo bien estructurado desde las bases, haciendo, además, un trabajo fuerte con los padres para que respalden totalmente a los chicos”.
¿Ve en los chicos de Colombia condiciones para ser los mejores del mundo?
“Acá están haciendo muchas cosas por el deporte desde tempranas edades y eso es importante, además cuentan con Miguel Ángel Rodríguez, quien es un excelente embajador del país y del Continente en la PSA. Colombia tiene en él a un gran ídolo y por eso creemos que muchos niños y niñas van a tomar este camino del squash, porque tienen en él un gran ejemplo a seguir”.
¿Qué siente al poder compartir con los niños de Cartagena?
“Para mi es muy importante devolver un poco de todo lo que el squash me ha dado, soy un bendecido por todas las cosas que, a través del deporte, he logrado, por eso cuando comparto con los niños siempre les enfatizo en que hagan deporte, porque les va a servir mucho en la vida”.
¿Cómo es la relación con su hermano Marwan, quien también juega la serie mundial de este deporte?
“Somos muy unidos, vivimos en Bristol, estudiamos Administración de Empresas, entrenamos juntos con el mismo técnico y siempre compartimos muchas cosas, nuestros padres siempre nos han inculcado que, además del deporte, tengamos una formación académica porque cuando el deporte se acabe tendremos bases para el futuro”.
Ya había estado en Bogotá, ahora está en Cartagena, ¿qué opinión tiene de Colombia?
“He estado dos veces en Bogotá y ahora acá en Cartagena y ha sido difícil concentrarse en el torneo porque uno quiere salir a disfrutar una ciudad tan linda, la verdad que me encanta Colombia, la gente es muy amable, muy cariñosa, te hacen sentir bien”.