Pesas y boxeo se sienten en un rincón
Tras los mundiales de fútbol sub-20 y futsal, cedieron sus espacios naturales. El Inder ya analiza los dos casos.
Editor del área Deportes con más de 30 años de experiencia en el cubrimiento de fútbol y todas las disciplinas olímpicas. Comunicador social-periodista egresado de la Universidad de Antioquia. Premios colectivos con EL COLOMBIANO Simón Bolívar (Deportes) y Rey de España (Conflicto urbano).
En un espacio que no supera los 12 metros cuadrados, los pesistas levantan los hierros, temerosos de que estos caigan sobre su humanidad o la de un compañero. A pocos kilómetros, los boxeadores siguen lanzando golpes, así digan que el escenario no es el indicado. El módulo en el que entrenaban, con un ring que costó 60 millones de pesos, desapareció y ahora ese sitio funciona como bodega.
Boxeo y pesas son disciplinas que le han dado gloria al país, en especial en Juegos Olímpicos como sucedió en Río-2016, donde el deporte de los puños logró su primera medalla de plata (con Yuberjen Martínez) y la halterofilia, un oro (Óscar Figueroa), entre otros.
Sin embargo, estas ligas antioqueñas aseguran que atraviesan dificultades y claman por sus escenarios naturales, pues la realización de dos torneos, precisamente organizados por la Fifa y con sede en Medellín, las desplazó: el Mundial sub-20 de fútbol de 2011 y la Copa Mundial de futsal de 2016.
Mientras tanto, el Instituto de Deportes y Recreación de Medellín, Inder, promete soluciones (ver recuadro).
El caso de las pesas
El Mundial de futsal, un evento de altura en la capital paisa, es el culpable de que las pesas estén arrinconadas. Su espacio, ubicado en los bajos del coliseo Iván de Bedout, fue utilizado para el montaje de unas oficinas que exigía la Fifa y con ello, los pesistas fueron reubicados.
El lunes pasado se completó el mes exacto de haber terminado el torneo y los halteros aún no reciben noticias sobre el retorno al gimnasio de labores. Y el módulo, con todo y oficinas y cubículos, permanece cerrado. “La Liga continúa trabajando en el proyecto del año pese a las dificultades que tenemos por la falta de un escenario apropiado”, señala Róger Berrío, presidente de la rectora.
En la actualidad practican en dos instalaciones. Los mayores, juveniles, del proceso de la Escuela Departamental, entrenan en el gimnasio de atletismo, donde el Inder los reubicó, mientras que los chicos de la Sub-15 lo hacen en el Marco Fidel Suárez.
“El Marco Fidel nos permitió utilizar un espacio en el que venimos trabajando con los integrantes de la Escuela Departamental de Pesas. No es el mejor porque no está adecuado como un gimnasio de pesas, pero aquí hacemos lo que se puede”, manifiesta Jairo Aníbal Cossio, responsable del programa de la Liga Antioqueña de Pesas que respalda Indeportes.
Es un espacio reducido, en el que no hay implementos adecuados, excepto las barras y los discos de entrenamiento; los cauchos sobre los que se descargan las pesas están desgastados y hay poca iluminación; pero aún así halteros y entrenadores agradecen a la institución en la que, igualmente, todos son estudiantes, el préstamo del lugar.
En atletismo tienen que turnarse -tres veces al día- los cerca de cincuenta deportistas cargando con un aspecto difícil de manejar como es la seguridad. “Además de tenernos que cuidar de posibles accidentes por la estrechez a la hora de los entrenamientos, hemos tenido que aplazar chequeos de Liga que normalmente se realizaban en el módulo”, explicó Juan Pablo Robledo, expesista y entrenador.
El boxeo quiere Atanasio
Después de salir de los bajos del estadio Atanasio Girardot, en diciembre de 2010 con la promesa de los dirigentes de la época de que retornaría tras el Mundial juvenil de fútbol, el boxeo permanece en el coliseo Carlos Mauro Hoyos, cerca del aeroparque Juan Pablo II.
En cada cambio de administración, asegura el presidente de la Liga Antioqueña de Boxeo, Amílkar Puentes, han enviado la petición, sin respuestas positivas. “Pasó el tiempo y nunca nos devolvieron el espacio, a pesar de las cartas que recibieron los gerentes del Inder. Nadie respondió nada”.
El dirigente asegura que el otrora módulo de pesas funciona hoy como una bodega, algo que le incomoda y máxime al recordar que desde la creación de la entidad, en 1966, la sede siempre fue en el Atanasio.
Denuncia que, inclusive, dejaron allí el ring de madera que tenía un valor aproximado de 60 millones de pesos, porque estaban seguros de retornar pronto, y este desapareció. “Cuando fuimos a reclamar, un supervisor nos dijo que lo habían botado”.
Puentes manifiesta que el boxeo es de las pocas ligas que no tienen sede en la unidad deportiva Atanasio Girardot y justifica su petición en que para los deportistas, la mayoría de escasos recursos económicos, es complicado sacar cuatro pasajes diarios para asistir a los entrenamientos en el Carlos Mauro Hoyos (Belén). Según él, el metro facilita los desplazamientos y les ahorra dinero a los muchachos que vienen de barrios cercanos al estadio. “Este hecho también hizo que la población disminuyera”.
Adecuar el Carlos Mauro Hoyos, cuenta, les costó cerca de cinco millones de pesos que salieron de los recursos de la Liga. Y aduce que, sin embargo, nunca se han sentido cómodos porque el espacio es poco adecuado. El ring no es el mejor y allí han tenido que prepararse los boxeadores, entre ellos el medallista olímpico Yuberjen Martínez, que pasó por allí mientras estuvo con la Selección Antioquia, campeona de los pasados Juegos Nacionales.
El invierno es otro factor en contra, pues tras el rompimiento de unas tejas, el escenario se inunda. “Llevamos casi un mes pidiendo que lo reparen y nada. El servicio de baños también es limitado”. Pesas y boxeo, dos ligas que añoran sus cunas para seguir forjando campeones.