Serrano no le da vacaciones al triunfo
Tras ser condecorado como el 2° mejor atleta paralímpico del mundo en septiembre, el nadador se concentra en el estudio.
Comunicador social y periodista de la UPB. Disfruto de un libro de Saramago, un regate de Iniesta y un drive de Federer.
Sandra Zárate siente alegría cada vez que pasa por la sala de su casa y mira el estante en el que posan las medallas y los reconocimientos de su hijo, Carlos Daniel Serrano.
Y otro que se sumará a esa colección -que parece exagerada para un nadador de 18 años- es el premio por ser el segundo mejor atleta paralímpico del mundo en el mes de septiembre.
“Es muy emocionante saber que a él lo están reconociendo y más a nivel mundial, es un orgullo total para la familia”, cuenta Sandra.
El deportista, que sufre de enanismo, nunca ha dejado de prepararse. Incluso, después de la gesta en los pasados Juegos Paralímpicos -en los cuales obtuvo oro, plata y bronce-, sigue entrenando sagradamente, claro que con menos intensidad: una vez por día.
“Es un muchacho con mucha disciplina, tiene compromiso y en esto se basa su proceso, por eso también se hace merecedor a ese tipo de premios”, revela Carlos Calderón, el fiel entrenador que a la vez siente como suyos aquellos triunfos.
El nadador es tan responsable que no olvida otra prioridad, la cual va a la par del deporte: el estudio. Cursa grado once en el colegio Simón Bolívar de Bucaramanga, donde ha recibido otro apoyo fundamental, pues le dan más plazo para cumplir con sus trabajos.
Pero son horas extras sumadas a la extenuación que producen las largas jornadas de brazadas en las piscinas. “Él, incluso en los torneos, hace las tareas y las manda por correo”, expresa la madre.
El triple medallista olímpico es un ejemplo para los que vienen detrás él. Como para Michael Mora, un niño adoptado que también es nadador paralímpico y quien lo tiene como su referente.
Así el pesista iraní Siamand Rahman le haya ganado el primer puesto, Serrano es consciente de que él es su propio rival y que, día a día, se debe superar.
Por lo pronto cerrará el año con un Open de natación en Bogotá en noviembre y, de ahí, se irá a las vacaciones que tanto ha soñado tras conocer la cima del olimpismo. “Seguramente nos iremos al mar, a él le encanta el agua”, comenta la orgullosa mentora.