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Shapovalov y Zverev irrumpen en panorama

En el Masters 1.000 de Montreal, estas dos jóvenes promesas enseñaron virtudes que los ponen en la vitrina del tenis mundial.

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Comunicador social y periodista de la UPB. Disfruto de un libro de Saramago, un regate de Iniesta y un drive de Federer.

15 de agosto de 2017

Al terminar la semifinal del Masters 1.000 de Montreal, como si ya fuera todo un experto, Alexander Zverev le susurró al oído a Denis Shapovalov: “esta es la primera de muchas para ti, quédate tranquilo”, según reseña la agencia AFP.

Sonaría a consejo de un sabio si no se explica que, quien lo expresó, es un alemán de apenas 20 años que ya sumó, a su historial, cinco títulos -el último en el certamen canadiense- y dos victorias ante Rafael Nadal y Roger Federer.

Consolaba, además, a un canadiense de 18 años que, en la cita en su país, mostró un tenis técnico y virtuoso que sale de su mano izquierda.

Ambos tenistas, rubios y de ojos claros, irrumpieron en Montreal y dejaron la sensación de ser hijos ilustres de la Nextgen (nueva generación).

Zverev, una realidad

El linaje de la familia Zverev se basa en la tradición tenística. Irena y Alexander Zverev Sr. emigraron desde Rusia hasta Hamburgo. Allí tuvieron dos hijos que siguieron su historia: Mischa, de 29 años, ha tenido una carrera pasada por las lesiones; y Alexander, que el domingo sumó su séptimo trofeo como profesional, quien es un derecho portentoso de 1,98 metros, pero tiene la elegancia que les faltan a los hombres de tanta altura.

Incluso, Rafael Nadal, tras caer con él en Montreal, dijo a EFE que “es el presente y futuro del tenis, tiene una calidad enorme”. Hoy se ubica en el séptimo casillero del ranquin.

Sascha no solo es el más ganador de la temporada -junto a Federer (5 trofeos)-, sino que es el único tenista del circuito que obtuvo al menos un trofeo en cada una de las superficies: Roma (arcilla), Halle (césped) y Montreal (cemento), son algunos ejemplos.

Shapovalov, el futuro

Denis Shapovalov nació en Tel Aviv (Israel), en 1999, y un año después se mudó a Canadá con sus padres Tessa y Viktor Shapovalov, una ortodoxa rusa y un judío.

Con Tessa empezó a jugar tenis, tanto que es su entrenadora, y desarrolló habilidades que lo ponen en el puesto 67 del ranquin ATP. Además, tras su victoria frente a Nadal dejó una sensación prometedora.

Roger Federer, quien lo intimida cada vez que se lo cruza, definió a Shapovalov como “uno de los candidatos a tomar mi reinado, con una gran calidad”, dijo en AFP