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Yeimar persigue metas en patines prestados

El deportista, que representa a las Escuelas Populares del Inder, saldrá hoy por el triunfo en su primer Ponypatinaje del Festival.

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Comunicador Social-Periodista, apasionado de las historias, amante de los deportes. Trabajé en el periódico El Mundo y actualmente hago parte de EL COLOMBIANO.

12 de enero de 2016

Yeimar Farley George no tiene patines propios, pero los que le prestaron hace seis meses los cuida como un verdadero tesoro.

De hecho, cuando finalizaba 2015, le dijeron que los debía entregar, pero él, rogando, pidió el favor de que no se los quitaran, petición que fue aceptada en las Escuelas Populares del Inder, a la que pertenece y que se encarga de suministrar los implementos deportivos, de manera gratis, a chicos de escasos recursos y que desean dejar huella en la parte atlética como Yeimar, de Manrique Oriental.

“Esos patines son mi vida”, expresa el velocista sin titubear. “Después de quitármelos los meto en una vitrina, la misma en la que espero guardar los trofeos que gane en este deporte”, agrega el pequeño de 11 años, quien por el momento posee tres preseas de oro que cuelga en una virgen que tiene en su cuarto, las cuales ganó en el Festival del Inder de Medellín el año pasado.

Y saber que hace menos de tres años, al no ser permitido, por edad, en el programa de patinaje, ingresó a porrismo. “Me querían mucho porque era pequeño y hábil. Aprendí demasiado, pero lo mío eran las ruedas”, dice mientras ríe el corredor.

Entre hoy y jueves Yeimar luchará por más triunfos, aunque ya se siente ganador. Y tiene razón. De 800 pequeños que se presentaron a la convocatoria del Inder para participar en el Ponypatinaje, tuvo el privilegio de ser seleccionado entre los 20 representantes de ese equipo -12 niñas y 8 niños- que actuarán en el Festival de Festivales.

“Es una suerte muy linda, él se esfuerza mucho”, indica su madre Elda Rosa George, mientras es corregida por el entrenador de patinaje del Inder, Jader Orlas. “Claro que no es suerte, él se ganó el derecho porque tiene el talento y las condiciones. La escogencia no fue fácil”.

Y mientras Elda Rosa pasaba el trasnocho de ayer, después de terminar su jornada de 12 horas como recepcionista en un hotel, se sonroja al señalar que “es gratificante saber que él empieza a sobresalir ante los demás. Ojalá siga luchando por sus sueños”.

Yeimar los persigue en patines prestados. “Es duro sacar tanto dinero para comprarle unos profesionales, pero si sigue así me endeudaré para que salga adelante, por el momento bendigo a las personas que le brindan esta oportunidad”, dice la madre, sorprendida al ver la técnica y velocidad de su pequeño en una disciplina, en la que él espera dejar huella.

“Quiero ser odontólogo, pero primero campeón mundial de patinaje”, finaliza la joven promesa.