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De Robledo a Toronto: él es Santiago Benavides, el paisa que compite con Canadá en el Mundial de rugby juvenil

El jugador, de 18 años, vive en Canadá desde que tenía 12. Es el único de los 26 deportistas elegidos, que nació en el extranjero. Su historia.

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Periodista de la Universidad de Antioquia con énfasis en periodismo narrativo. En El Colombiano cubro deportes. He sido enviado especial a partidos de la Selección Colombia en Barranquilla. También a eventos de ciclismo como el Clásico RCN, Tour Colombia, Giro de Rigo, partidos de tenis, carreras de atletismo, natación, gimnasia, tiro con arco. He cubierto 7 finales del fútbol colombiano (6 in situ) y el Mundial de Qatar. Sigo la actualidad del DIM, Nacional y deportes del ciclo olímpico. Hago perfiles de deportistas. Presentador de El Debutante y realizador para redes sociales. Tuve un paso por el equipo digital: escribí breaking news.Trabajé en el programa Ángulo Deportivo de la emisora cultural de la UdeA. Escribí para La Oreja Roja y La Cola de Rata sobre migración, política internacional, economía y deportes. Fui voluntario de la Revista Arcadia en 2018. Produje y edité un podcast en serie llamado Duplas. Lector, salsómano y amante de sufrir en bici.

hace 44 minutos

¿Cómo llegó este paisa a la Selección de Canadá?

Santiago tiene 18 años –está cerca de cumplir 19–, es acuerpado, mide 1,80 metros y juega rugby hace dos. Nació en Medellín, pero desde que tenía 12 se mudó a Canadá con su familia. Su padre también se llama Santiago Benavides y es un cantante de música cristiana que goza de reconocimiento en su nicho. Su madre trabajó en el Colegio Panamericano Colombo-Sueco, ubicado en el barrio El Diamante de Robledo, hasta antes de que se fueran.

Santiago Júnior recuerda con cariño ese lugar. Ahí pasó mucho tiempo de su infancia: conoció amigos y se enamoró del deporte. En la cancha de la escuela jugaba fútbol en horario de clases. En su infancia, además, disfrutaba comer una bandeja paisa que, dice con algo de nostalgia, era su comida favorita tanto que siente envidia cuando sus familiares en Colombia le mandan fotos comiéndola y la extraña.

Hace ya varios años que no come una en su tierra natal. En 2019 la cotidianidad de Santiago cambió cuando llegó a Canadá. El cambio fue duro porque no sabía nada de inglés y aún estaba en época de colegio. Sin embargo, en Oakville, la ciudad de Ontario cercana a Toronto a la que llegaron porque vivían unos amigos de la familia, empezó a soltar la lengua.

Después, cuando se mudaron al barrio Don Mills, ya en la zona metropolitana de Toronto, empezó a perfeccionar el inglés. No por compartir con nativos, sino justo porque llegó a una escuela que estaba llena de inmigrantes, donde todos buscaban perfeccionar la nueva lengua.

Luego se mudaron a St. Lawrence, “un barrio blanquito”, dijo Santiago, donde “el niño más oscuro era yo”, aseguró. No lo manifestó en tono peyorativo; sino para expresar que sus compañeros eran miembros de familias de origen irlandés, francés, con costumbres muy canadienses.

Una de ellas es jugar rugby. Santiago, que es musculoso porque va al gimnasio desde que tenía 14 años, empezó a jugarlo por invitación de unos amigos del colegio. Lo incentivaron a que lo practicara, pero a sus papás no les sonó la idea: conocían a alguien de Chile cuyo hijo tuvo un trauma en la cabeza por un golpe fuerte.

Para poder jugar, como era menor de edad, Santiago necesitaba un permiso legal firmado por sus progenitores. Sin él no lo podía hacer. Un par de meses después insistió. Le dijeron que sí. Empezó a jugar como flanker, una posición en la que “literalmente te dedicas a pegar, a tumbar a los demás”.

Perfeccionó el juego. Se enamoró de él. Se dio cuenta que tenía un talento natural. Perfeccionó la técnica. Sin embargo, en un partido de la escuela, cuando ya tenía contrato con Varsity Seneca College, la universidad para la que juega, un amigo suyo y un jugador rival le cayeron sobre el hombro izquierdo.

Se lesionó. Se le rompieron por completo los tendones que sostienen la articulación. Su hombro quedó más arriba de lo normal. Le hicieron terapia, no quiso cirugía. Volvió a jugar. Tenía miedo. Poco a poco lo soltó. Lo vieron de la Selección canadiense de Rugby Liga (15 contra 15). Presentó las pruebas. Quedó entre los 26 seleccionados.

Aunque no tiene nacionalidad canadiense, es el único “extranjero” que está en el equipo que jugará el torneo considerado como “Mundial” juvenil. Puede hacerlo porque lleva 5 años viviendo en el país y sus estudios le dan para demostrarlo. Ahora representa a Canadá, pero su sueño es, algún día, jugar con Colombia, donde están sus raíces, donde tiene su corazón –su novia es colombiana–.