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Senegal, campeón en una final de película: le anularon un gol, le pitaron un penalti, se retiraron, volvieron y ganaron

En una final cargada de tensión, polémica y heroísmo, Senegal desafió todas las adversidades, resistió en territorio marroquí y terminó levantando la Copa Africana de Naciones

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Comunicador Social-Periodista bilingüe (inglés y español). He trabajado en Radio Bolivariana, RCN y Telemundo. Hago parte de EL COLOMBIANO. Recibí premios Ovations de la NBC. Lideré el sitio web hispano de NBCOlympics.com para los Olímpicos de Beijing 2008, edité y establecí el contenido de video original para la programación en web de la Selección Mexicana en Medios Digitales de Telemundo. Responsable de la gestión editorial de la portada de yahootelemundo.com. Enviado especial al Mundial de Rusia 2018, la Copa América en Chile 2015, los partidos de clasificación al Mundial de la Selección Colombia, la Asamblea General de la ONU en 2009, y el rescate de los 33 mineros en Chile.

hace 21 minutos

Senegal tocó el cielo africano en una noche cargada de tensión, polémica y heroísmo. En territorio marroquí y ante un estadio que empujaba con fuerza al local, los Leones de la Teranga se coronaron campeones de la Copa Africana de Naciones tras vencer 1-0 a Marruecos en una final que tuvo todos los ingredientes de una película dramática.

El partido fue una batalla cerrada, áspera y llena de nervios. Senegal buscaba imponer su jerarquía, mientras Marruecos apostaba por el control y la paciencia. Cuando el reloj avanzaba y el marcador seguía en blanco, llegó la jugada que encendió la polémica: Senegal marcó un gol legítimo que fue anulado por el árbitro. La indignación apenas comenzaba. En la acción siguiente, el juez sancionó un penalti a favor de Marruecos por una leve sujeción sobre Brahim Díaz. La decisión cayó como un golpe directo al corazón senegalés.

La tensión se desbordó. El técnico de Senegal, fuera de sí, ordenó a sus jugadores abandonar el terreno de juego en señal de protesta. El estadio contuvo la respiración. Fue entonces cuando apareció la figura de Sadio Mané, capitán y símbolo, para devolver la calma. El atacante tomó la palabra, reunió a sus compañeros y los convenció de regresar a la cancha, recordándoles que la historia aún estaba por escribirse.

Brahim Díaz asumió la responsabilidad desde los once pasos. Con el estadio rugiendo, intentó una panenka, un gesto de osadía en el momento más delicado. Pero Edouard Mendy, gigante bajo los palos, no se movió. Esperó, leyó la intención y atrapó el balón con una serenidad que cambió el destino de la final. Marruecos dejó escapar su gran oportunidad; Senegal recibió una vida extra.

El partido se fue a la prórroga y, apenas iniciado el tiempo suplementario, llegó el golpe definitivo. Pepe Gueye apareció para marcar el 1-0 que desató la locura en el banco senegalés. A partir de ahí, fue resistencia pura. Senegal defendió con el alma, con cada cruce, cada despeje y cada segundo consumido como si fuera oro.

Cuando el árbitro señaló el final, Senegal celebró mucho más que un triunfo: celebró una victoria forjada en la adversidad. En casa ajena, superando decisiones polémicas y momentos límite, los Leones de la Teranga conquistaron su segundo título de la Copa Africana de Naciones y reafirmaron su lugar entre los grandes del continente. Una noche inolvidable, de esas que se escriben con coraje, fe y carácter.